Macri anuncia el fin de los polémicos impuestos al campo en Argentina

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Image caption Las retenciones a la exportación de soja se redujeron en un 5%,

El nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri, confirmó un recorte de los impuestos a la exportación de productos agropecuarios, una de sus promesas de campaña y fuente de innumerables conflictos entre el campo y la anterior administración de Cristina Fernández de Kirchner.

La medida afectará al trigo, el maíz, el sorgo, el girasol y las carnes.

En algunos casos, los agricultores y ganaderos tenían que pagar en torno al 20% en impuestos por exportar sus granos y carnes, lo que según los representantes del sector desincentivaba la producción.

Además, el gobierno redujo las retenciones a la exportación de soja -un producto clave en la nueva agricultura argentina por su potencial de exportación a China-, que pasarán del 35% al 30%.

Macri hizo el anuncio en una visita a Pergamino, en la provincia de Buenos Aires.

"El país no sale adelante sin el campo", dijo.

"Ustedes tiene que poner su parte, que es lograr que exportemos menos cereales", exhortó a los productores agrícolas.

"Tenemos que dejar de ser el granero del mundo para ser el supermercado del mundo", añadió.

Macri explicó que compensará la bajada de las retenciones con una subida de impuestos a la renta.

La falta de dólares es uno de los principales desafíos económicos del nuevo presidente.

Por eso Macri confía ahora que con el incentivo de menos retenciones, los productores se animen a exportar, logrando así que entren más divisas extranjeras a Argentina.

La batalla del campo

Durante la última década el campo argentino se transformó: se duplicó la siembra de soja, que pasó a representar el 60% del total de tierras cultivadas, y el sector agrario fue más que nunca el motor económico del país.

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Image caption La crisis con el campo se saldó con una disputa entre Fernández y su vicepresidente, pero también con el Grupo Clarín.

Pero al mismo tiempo los productores rurales se convirtieron en uno de los opositores más acérrimos al kirchnerismo, recordó la periodista de BBC Mundo en Buenos Aires Verónica Smink.

Las tensiones comenzaron en 2008 cuando Cristina Fernández, a poco de asumir, aumentó los aranceles a la exportación de soja, dando pie a un enfrentamiento que tendría fuertes repercusiones no sólo económicas sino principalmente sociales y políticas.

El apoyo del entonces vicepresidente argentino, el radical Julio Cobos, a los hombres de campo, al oponerse al aumento de aranceles, marcaría una ruptura dentro del gobierno.

En tanto, la crisis del campo también daría pie a la batalla entre los Kirchner y el principal multimedios del país, el Grupo Clarín.

Las protestas de los productores agropecuarios, que se extendieron por meses y paralizaron al país, fueron acompañadas por un vasto sector de la población y las movilizaciones contra el gobierno marcaron el comienzo de una serie de "cacerolazos" que en años posteriores se harían más masivos, aglutinando a los diversos opositores al kirchnerismo.

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