La nube que puede cambiar la historia de los vegetales que comemos

  • 3 enero 2016
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Image caption Fujitsu está experimenando con lechugas y espinaca.

Desde que en la antigua Roma se cultivaban pepinos fuera de estación bajo una "piedra transparente" (una versión temprana del invernadero) para el emperador Tiberius, hemos estado tratando de manipular y adaptar a la madre naturaleza a nuestros deseos.

Hemos aprendido incluso a cultivar plantas sin tierra, alimentándolas directamente con nutrientes minerales del agua e iluminándolas directamente.

La agricultura hidropónica–como se llama a este método– es una forma de producción alimenticia de nicho.

Sin embargo, ahora nuevas tecnologías están empezando a tomar fuerza. Y las están incluso poniendo a prueba en el espacio.

¿Pero puede esta forma de cultivar plantas ayudar a alimentar a la creciente población urbana?

Hay varias empresas que lo están probando.

De semiconductores a espinaca

En su fábrica en Aizu Wakamatsu, en el centro de Japón, la empresa Fujitsu está aplicando análisis de datos basados en la nube para la producción de lechugas y espinacas bajas en potasio.

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Image caption Múltiples sensores registran información del proceso de producción en Fujitsu.

La operación se lleva a cabo en una "sala limpia" libre de polvo, usada anteriormente para la producción de semiconductores.

Su plataforma en la nube, Akisai, almacena y analiza información de numerosos sensores en los invernaderos, y permite que las unidades de calefacción, los ventiladores y otros equipos se controlen de forma remota.

"En términos de calidad, hemos aplicado la misma perspectiva industrial de la fabricación de semiconductores al cultivo de vegetales", le explicó a la BBC un portavoz de Fujitsu.

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VENTAJAS DE LA AGRICULTURA HIDROPÓNICA

  • Como no necesita tierra, requiere menos espacio
  • Es ideal para una zona urbana
  • El rendimiento puede ser 10 veces superior al de la agricultura tradicional
  • Se puede reciclar el agua que se usa
  • Las granjas pueden estar en cualquier parte: en una torre o en un contenedor de barco
  • Permite aislar la contaminación de los pesticidas
  • Ahorra costos de transporte por ser producción local

"Tener una estructura de control que mantiene las especificaciones para el producto –el peso y los nutrientes de la lechuga, por ejemplo– dentro de un rango definido, permite obtener productos de alto valor".

La compañía vende las lechugas que produce a hospitales, supermercados y hoteles y dice que su servicio en la nube está recolectando información valiosa que da como resultado una producción más numerosa y de mejor calidad.

Estas mejoras podrían alentar a más productores a entrar en el mercado, y a que "aumente el número de personas en las generaciones más jóvenes que se interesen por la agricultura", añadió el portavoz.

Vegetales locales

En China, la start-up Alesca está transformando contenedores de barco en desuso en minigranjas hidropónicas altamente automatizadas.

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Image caption La start-up Alesca usa contenedores de barcos en desuso ara cultivar sus plantas.

Las unidades requieren no más de dos horas de trabajo por semana, señala su fundador, Young Ha, ya que los programas se encargan de la mayor parte del mantenimiento.

"Decidimos empezar con un contenedor de barco porque es posible adquirir las condiciones óptimas para que crezca cada tipo de planta", explica Ha.

Las minigranjas, asegura Ha, producen más rendimiento por metro cuadrado que cualquier otro método agrícola.

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Image caption Cultivar vegetales con esta metodología permite tener una producción realmente local.

"Usamos las luces LED más eficientes y estamos creando mecanismos de automatización y programas para lograrlo".

"Nuestros sistemas de control escuchan y monitorean a las plantas a través de sensores y nos dicen cómo están creciendo, cuán sanas están, y si necesitamos ajustar el ambiente y los nutrientes automáticamente para generar condiciones de crecimiento más óptimas".

Ha cree que los contenedores podrían brindar productos extremadamente locales a áreas urbanas densamente pobladas.

¿Negocio floreciente?

La firma Ibis World señala que los ingresos anuales de la industria hidropónica son de cerca de US$555 millones, con un crecimiento de un 3,3% anual.

Estos modestos ingresos se deben a que siempre ha sido difícil ampliar la producción, por su dependencia de la electricidad para sus sistemas operativos.

También necesita bastante intervención humana.

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Image caption La agricultura hidropónica no requiere luz natural.

Pero Nick Petrillo, analista de Ibis, cree que las tecnologías de automatización y los análisis basados en la nube pueden hacer crecer a esta industria.

Los controles que ahora se hacen manualmente, "podrían beneficiase de programas que automaticen el proceso".

Esto podría ahorrar costos en mano de obra y hacer que los alimentos hidropónicos se tornen más atractivos comercialmente para los vendedores, a la par que contribuyan a alimentar a la población mundial que alcanzará los 9.600 millones para 2050.

Máquina viviente

Hay quienes aún tienen planes más ambiciosos.

La firma estadounidense Skyfam diseñó una granja vertical hidropónica de 160 metros de altura, que usará la energía del Sol como su principal fuente y la LED sólo como respaldo.

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Image caption Las granjas verticales permiten aprovechar el espacio urbano.

Equipada con paneles fotovoltaicos y turbinas de viento en el techo para generar energía renovable –y sistemas de filtración de agua en el subsuelo–, el sistema sería algo así como una máquina viviente, explica su cofundador Steve Lee.

"Al elevar la producción de comida a las alturas, la vegetación está más expuesta a la luz natural y al aire fresco, mientras que los niveles más bajos son espacios libres con sombra que puede disfrutar el público", agrega.

Por el momento esto es solo un esquema, pero Lee piensa proponer su idea el próximo año a los gobiernos municipales.

Pero Carol Stimmel, fundadora de la firma de asesoría tecnológica ManifestMind advierte: "No todos los caminos conducen a un invernadero herméticamente sellado y completamente automático, incluso en economías avanzadas".

Los agricultores en muchos países no cuentan con suministros de electricidad confiables, infraestructura suficiente y mano de obra calificada, dice.

No obstante, concuerda con que las nuevas tecnologías pueden finalmente ayudar a la producción hidropónica a alcanzar escala industrial y así, ayudar a alimentar al mundo.