Niegan derechos de autor al mono que se hizo un selfie

  • 7 enero 2016
Naruto Image copyright

El mono indonesio Naruto, ganó fama el año pasado luego de que un fotógrafo publicara una fotos que el animal se tomó con su cámara.

Desde entonces hubo toda una polémica sobre quién tiene los derechos de autor de la imagen.

La ONG de defensa de los derechos de los animales People for the Ethical Treatment of Animals (PETA, por sus siglas en inglés) llevó el caso ante la justicia en San Francisco, pidiendo que el macaco fuera "declarado autor y propietario de sus propias fotografías".

Pero este miércoles el juez William Orrick dijo que "aunque el Congreso y el presidente pueden extender la protección de la ley a los animales tanto como a los humanos, no hay indicación de que ellos estén amparados por la Ley de Derechos de Autor".

La lucha continua

Las fotos fueron tomadas por el propio animal en 2011 en la isla indonesia de Sulawesi cuando le quitó la cámara al fotógrafo británico David Slater.

Image copyright
Image caption Las fotos han sido muy difundidas en distintos medios, como Wikipedia.

La imagen apareció en sitios en internet y periódicos en todo el mundo y Slater inicio una batalla legal argumentando que los derechos le pertenecían, debido a que él instaló la cámara sobre el trípode y se alejó por unos minutos, para encontrar a la vuelta que el mono había manipulado la cámara y captado esas fotos.

PETA demandó a Slater y a Blurb, su empresa de edición con sede en San Francisco, que publicó un libro llamado "Wildlife Personalities" que incluye las imágenes del mono.

Según el grupo, "la ley de derechos de autor de EE.UU. no prohíbe a los animales poseer el derecho de autor, y debido a que Naruto tomó las fotos, él es dueño del derecho de autor, como cualquier humano".

Jeff Kerr, asesor legal de PETA, dijo que la organización seguirá luchando por los derechos del mono.

"Pese a este revés, hoy se hizo historia porque alegamos ante un tribunal federal por qué Naruto debe ser el propietario de los derechos de autor, en lugar de verse él mismo como un pedazo de propiedad", dijo Kerr.

"Este caso también muestra la hipocresía de aquellos que explotan animales para su propio beneficio".

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