¿Son las megaciudades los nuevos países del siglo XXI?

  • 21 enero 2016
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Image caption Los habitantes de Nueva York pueden tener más en común con los de Londres que con personas de otras partes de Estados Unidos.

¿Tienen las ciudades grandes más en común entre ellas mismas que con el resto del territorio de los países a los que pertecencen?

¿Es más adecuado comparar entre sí a ciudades como Nueva York, Londres y Shanghái que comparar a los Estados-nación?

Esa es la sugerencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Estas megaurbes tienen poblaciones y economías más grandes que muchos países individuales y la OCDE sostiene que se enfrentan a muchos desafíos similares, ya sea en el transporte, la vivienda, la seguridad, el empleo, la migración o la educación.

En un informe sobre las tendencias mundiales que afectan a la educación, la OCDE dice que las ciudades podrían aprender de las experiencias de cada una, de una manera que sería imposible en el plano de la política nacional.

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Image caption En las megaciudades hay más puestos de trabajo, pero también más desempleados.

"Compartir las lecciones de política entre países es difícil, porque la política está muy enmarcada en términos de ideología y de los partidos políticos", dice Andreas Schleicher, director de educación de la OCDE.

"Cuando hablamos de países, lo hacemos a menudo sobre lo que nos separa, como el idioma y la cultura. Pero cuando se trata de las ciudades, nos enfrentamos a retos muy similares."

Ventajas y desventajas

El que haya inmensas concentraciones de personas que viven en un espacio pequeño tiene sus ventajas y desventajas, y a menudo son dos caras de la misma moneda.

Hay más puestos de trabajo, pero también más desempleados. También hay extremos de riqueza y pobreza.

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Image caption Las ciudades pueden estar mejor preparadas que los gobiernos nacionales para resolver muchos problemas sociales.

Existen sistemas de transporte desarrollados pero también se presenta hacinamiento en la medida en que esos sistemas luchan por satisfacer la demanda.

El brillo de las luces, la economía y la innovación atraen a la gente, lo que lleva a presiones adicionales sobre la vivienda y los servicios, así como a discusiones sobre los niveles de migración.

Las modernas megaciudades son lugares altamente conectados, pero con grupos de personas que se sienten peligrosamente desconectados.

Estos son temas que la OCDE dice podrían ser examinados de modo más útil a nivel de las ciudades.

"Si se piensa en la seguridad, el terrorismo y la radicalización, eso no va a ser un reto para las aldeas de Inglaterra o Francia. Son las grandes áreas metropolitanas las que van a tener que lidiar con eso".

"El mundo es mucho más una aldea global cuando se habla de las ciudades."

Comparaciones

En la educación, Schleicher dice que las comparaciones entre ciudades son particularmente relevantes.

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Image caption Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades.

"¿Por qué es que las escuelas de la ciudad de Londres son mucho mejores que las escuelas de la ciudad de Nueva York? Deberíamos estar haciéndonos esa pregunta".

Las cifras de la OCDE muestran cómo la actividad económica de las zonas metropolitanas representan una fracción desproporcionada de la riqueza nacional.

En Francia y Japón, el 70% del crecimiento del Producto Interno Bruto entre 2000 y 2010 se atribuyó a sus grandes ciudades.

Y hay previsiones de que la urbanización continuará, lo que inclinará todavía más del poder económico hacia esas ciudades-estado.

Las áreas metropolitanas de Ciudad de México, Delhi, Shanghái y Tokio ya tienen poblaciones por encima de los 20 millones, más que la mayoría de los países europeos.

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Image caption La megaciudad moderna también es intensamente internacional.

El informe también muestra cómo las ideas se extienden entre las megaciudades y lo mucho que han llegado a parecerse entre sí.

El estudio plantea la manera en que marcas como Starbucks, H&M y Zara pasaron de operar en relativamente pocos países en los primeros años del siglo a estar en casi todas partes una década después.

Respuestas

Las presiones sobre el transporte urbano también se comparten, y también a menudo las respuestas.

Hubo alguna vez en que existía un solo sistema de metro urbano, el de Londres, que comenzó en la década de 1860, en un momento en que toda la población de Gran Bretaña no era mucho más grande que la de Shanghái hoy en día.

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Image caption Las grandes ciudades frecuentemente tienen mejor infraestructura pero más congestión.

Ahora hay más de 100 metros operando en 27 de los países miembros de la OCDE, que son parte de la estructura de las áreas altamente urbanizadas.

Los sistemas de alquiler de bicicletas, iniciados en Copenhague en 1995, se han extendido en 20 años a más de 600 ciudades en todo el mundo, y el más grande está ahora en China. En Hangzhou hay alrededor de 80.000 bicicletas alquiladas.

La megaciudad moderna también es intensamente internacional. Ya se trate de alimentos, idiomas que se hablan, medios de comunicación locales, la mezcla multicultural de la gente, el rápido flujo de dinero, ideas y modas, estas ciudades del mundo son cada vez más diferentes a cualquier otro lugar dentro de sus propios países.

Han desarrollado sus propios microclimas culturales y económicos. Un hípster (moderno) barbudo de Londres podría sentirse más en casa en Manhattan (Nueva York) que en una región post-industrial de Reino Unido.

Como en el Renacimiento

La OCDE plantea la pregunta acerca de si esas ciudades son "ahora el nivel más relevante de gobernanza: lo suficientemente pequeñas como para reaccionar con rapidez y responder a los problemas y lo suficientemente grandes como para detentar el poder económico y político".

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Image caption Gran parte de la riqueza se concentra ahora en las grandes ciudades.

Recuerda la larga historia de las ciudades-estado, como las urbes italianas durante el Renacimiento, en las que la riqueza y la creatividad operaba dentro de feudos cívicos, en vez de a lo largo de fronteras nacionales.

El informe de tendencias globales para 2016 ofrece algunas otras instantáneas fascinantes de la vida moderna.

  • Bélgica y Japón son los países más urbanizados del mundo.
  • El consumo tabaco está en declive en todos los países desarrollados, aparte de Grecia, donde es más alto que en 1990, lo que tal vez plantea interrogantes sobre la crisis económica.
  • Las tasas de suicidio o bien han caído o se han mantenido estables en la mayor parte del mundo desarrollado. Estados Unidos y Corea del Sur son excepciones, ya que las tasas han aumentado en comparación con el año 2000.
  • Los niveles de deuda de los hogares han aumentado en casi todos los países industrializados, con las dos excepciones de Alemania y Japón. Dinamarca tiene el más alto nivel de endeudamiento de las familias.

Los retos

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Image caption La vida en las megaciudades tiene retos especiales.

Y entonces, ¿se abordan mejor a un nivel local los problemas del gobierno nacional?

Schleicher dice que es en las grandes ciudades globales donde muchas de las preguntas contemporáneas están más nítidamente demarcadas.

En ciudades tan diversas, ¿cuáles son los valores y las identidades que deben ser promovidos o rechazados?

¿Cómo respondemos a la creciente desigualdad en los ingresos? ¿Cómo preparamos a los jóvenes para un mercado de trabajo tan cambiante?

¿Qué significa ser un individuo en una ciudad enorme moldeada por los vientos impredecibles de una economía global?

Vivir en una megaciudad no necesariamente nos hace sentir como megaciudadanos.

Como pregunta el gurú de la OCDE, ¿cómo hacemos que las personas "se sientan seguras y en casa en una ciudad que cambia rápidamente a su alrededor?"

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