Ciro Guerra, el colombiano nominado al Oscar: "Es el momento de revelar el país oculto, la Colombia de la que no se habla"

  • 25 enero 2016
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Image caption Ciro Guerra dice que es "todo un honor" estar nominado para los Oscar.

"Es algo que nunca había ocurrido", destaca Ciro Guerra, satisfecho del hito que supone para Colombia que su película "El abrazo de la serpiente" haya sido nominada a los Oscar.

Será la primera cinta dirigida por un colombiano y hecha en el país en competir por la estatuilla a la mejor película extranjera en los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos (AMPAS, por sus siglas en inglés).

Y su director no puede más que reconocer que es "todo un honor".

Guerra no es, sin embargo, un recién llegado.

Con tres largometrajes, conoce bien el circuito de festivales internacionales.

Y atesora 15 premios y menciones, entre otros en los certámenes de San Sebastián (España), Toulouse (Francia), Trieste (Italia), Mar del Plata (Argentina), Varsovia (Polonia), Austin (EE.UU.), Quito (Ecuador), Santiago de Chile (Chile), Cartagena (Colombia) y La Habana (Cuba).

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Image caption La anterior película de Ciro Guerra (primero por la izquierda), "Los viajes del viento" (2009), fue galardonada en Cannes.

Su anterior cinta, "Los viajes del viento" (2009), fue elegida mejor película en la Quincena de Realizadores en la 68° edición del Festival de Cannes (Francia), algo que le "abrió puertas y confirmó el camino", dice.

Pero reconoce que ser nominado para los Oscar es algo mucho más difícil.

"Es una carrera en la que cada país envía la que considera su mejor película", explica este colombiano de 34 años a BBC Mundo.

"Se juntan así 80 películas de grandes directores, algunas incluso de maestros del cine, y es muy difícil sobresalir".

"Sin concesiones"

"Nunca pensé que una película en blanco y negro, en idioma indígena, podría ser del gusto de la Academia", confiesa también Guerra.

"Pero la hicimos con total libertad, sin ninguna concesión y con honestidad, desde el corazón", asegura.

Y cuando se le pregunta sobre la polémica porque por segundo año consecutivo todos los actores y actrices nominados son blancos y la campaña #OscarsSoWhite, insiste en que "se está buscando diversidad en las categorías equivocadas".

"Hay películas de Jordania, protagonizadas por beduinos, por indígenas, por mujeres árabes entre las seleccionadas", señala.

"Nunca pensé que una película en blanco y negro, en idioma indígena, podría ser del gusto de la Academia"

Ciro Guerra
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Se refiere a la cinta jordana "Theeb", de Naji Abu Nawas, con la que competirá el próximo 28 de febrero en la categoría de mejor película extranjera.

Y a "The Girl in the River" ("La chica en el río"), un trabajo de Sharmeen Obaid-Chiroy sobre las niñas y mujeres jóvenes asesinadas por motivos religiosos en Pakistán, que competirá por el premio al mejor documental corto.

Guerra menciona también el documental "What Happened, Miss Simone?", sobre la vertiente activista de la cantautora afroamericana Nina Simone, dirigida por Liz Arbus, Amy Hobby y Justin Wilkins.

Y ésta no es la única cinta nominada que habla de racismo. También lo hace "Last Day of Freedom", de Dee Hibert Jones y Nomi Talisman, que aspira también al premio de mejor documental corto.

"Si abres la mirada a categorías menos mediáticas, sí hay diversidad", hace notar.

12 semanas en cartelera

Guerra dice que no es fácil llegar a ser seleccionado para los Oscar, pero reconoce que tampoco lo es hacer cine en Colombia.

"Aunque en los últimos 10 años ha habido un crecimiento grande, gracias a la Ley de Cine", cuenta.

"Ahora las nuevas generaciones tienen herramientas que les permiten hacer un cine propio, un cine con el que sueñan".

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Image caption "El abrazo de la serpiente" ha sido una de las películas colombianas más taquilleras en su país.

Se refiere a la Ley 814 de 2003, mejor conocida como Ley de Cine.

La norma ha impulsado la producción audiovisual nacional mediante la creación de estímulos tributarios que permiten a un contribuyente deducir $165 de su renta por cada $100 que invierta o done en un proyecto cinematográfico nacional.

Y, gracias a ella, Colombia pasó de producir tres películas al año en 2002 a proyectar 22 en 2012.

También se duplicó el número de espectadores del cine nacional, del 3,3% al 7,8% en una década.

Y Guerra dice estar contento con los 120.000 que asistieron a ver "El abrazo de la serpiente" cuando se estrenó en Colombia.

Aunque la cifra dista mucho de los 4,3 millones de espectadores que tuvo, según datos oficiales, la película más vista del año pasado: "Rápido y furioso 7".

"Se proyectó en un circuito muy reducido, por lo que la cifra es muy buena", explica.

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Image caption "El abrazo de la serpiente" competirá por el Oscar a la mejor película extranjera el 28 de febrero.

"A pesar de las limitaciones fue nuestra película más exitosa y estuvo 12 semanas en cartelera".

También obtuvo 8 galardones en los Premios Macondo, los premios nacionales del cine.

Y añade que está feliz porque ahora llegará "a un círculo más amplio".

"Estamos en un momento de revelar el país oculto, una Colombia de la que no se habla", reivindica.

"Viaje al corazón de la Amazonía"

Guerra describe "El abrazo de la serpiente" como "un viaje al corazón de la Amazonía colombiana".

"Es un viaje a su espiritualidad, a su conocimiento, a su tragedia", explica.

La película narra dos historias que tienen lugar en 1909 y 1940.

Están protagonizadas por Karamakate, un chamán amazónico y último superviviente de su tribu, y su viaje con dos científicos –el alemán Theodor Koch-Grünberg y el estadounidense Richard Evans Schultes– en busca del yakruna, una planta sagrada difícil de conseguir.

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Image caption Las comunidades indígenas participaron de forma activa en el rodaje de "El abrazo de la serpiente", dice Ciro Guerra (en el centro, con el brazo levantado).

Guerra se inspiró en parte en los diarios escritos por los dos científicos durante su estancia en la Amazonía colombiana.

"Fueron los primeros en entrar en contacto con unos indígenas hasta entonces aislados y que luego, por la industria del caucho, desaparecieron", explica el director.

"El conocimiento que les transmitieron ha tenido una gran influencia sobre muchos movimientos que transformaron el siglo XX, como el de la Generación Beat –un grupo de escritores estadounidenses de la década de los 50 que incluye a Jack Kerouac, William Burroughs y Allen Ginsberg, entre otros–, los primeros ecologistas, la psicodelia y los hippies", asegura Guerra.

"Antes la relación con la naturaleza era una ridiculez en un mundo metido de lleno en la revolución industrial", dice.

"Y hoy somos distintos en parte gracias a ese conocimiento".

Experiencia que "cambia la mirada"

La cinta está contada desde el punto de vista indígena, algo muy importante, subraya el director colombiano.

"Quisimos darle la vuelta al relato y no contarlo desde el punto de vista del explorador, como hasta ahora, con esa visión que ha despreciado a los pueblos indígenas, reduciéndolos a puro folklore".

Pero adoptar esa perspectiva no fue algo sencillo.

"Tardé tres años y medio en escribir el guion, porque tenía que dejar atrás los preconceptos de la narrativa occidental, unas ideas que tenemos arraigadas muy profundamente", recuerda.

"Pero a la vez fue imprescindible hacerlo, para que la película adquiriera una voz propia".

Fue ese tipo de experiencia que cambia la mirada y te hace ver el mundo con una perspectiva distinta"

Ciro Guerra

La filmación se llevó a cabo con "la participación activa y guía" de las comunidades indígenas, señala el cineasta.

"Así, lo que pudo haber sido muy difícil se volvió un rodaje muy espiritual, en el que convivimos con la naturaleza y ella nos permitió descubrirla".

Y desde entonces, nada es igual para Guerra.

"Fue ese tipo de experiencia que cambia la mirada y te hace ver el mundo con una perspectiva distinta", confiesa.

"Y cuando uno aprende a hacer eso, nada vuelve a ser igual".

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