¿Por qué la vacuna contra el zika podría tardar 10 años en estar disponible?

  • 28 enero 2016
Investigador en un laboratorio Image copyright Reuters
Image caption Los investigadores creen que en dos años pueden tener una vacuna experimental.

Investigadores de varias partes del mundo están enfrascados en una carrera contra reloj, pero la vacuna contra el zika parece estar muy lejos.

Científicos estadounidenses que estudian el virus advierten que podría transcurrir una década antes de que esté disponible.

El virus ha sido relacionado con el nacimiento de niños con cráneos de tamaño reducido (microcefalia), cuyas consecuencias pueden ser un grave daño cerebral o, incluso, la muerte.

Y el zika se ha expandido a más de 20 países, causando pánico en Brasil, donde miles de personas están infectadas.

Actualmente no hay cura, ni vacuna. Y las pruebas de diagnóstico son difíciles.

Científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas están al frente de la búsqueda de una vacuna.

Visitaron Brasil para desarrollar la investigación y recolectar muestras que ahora analizan en un laboratorio de alta seguridad en Galveston.

Advierten que aunque la vacuna podría estar lista para ser probada en un par de años, podría necesitar una década para obtener la aprobación de las autoridades sanitarias.

Image caption En Galveston, los investigadores buscan una vacuna contra el zika.

El profesor Scott Weaver, director del Instituto de Infecciones Humanas e Inmunidad, dijo a la BBC que la gente tiene razón al estar atemorizada por el virus.

"Ciertamente, el riesgo es muy significativo. Si el feto se infecta y desarrolla microcefalia no tenemos capacidad de cambiar los efectos de esa enfermedad muy mala que unas veces resulta fatal o deja a los niños incapacitados mentalmente por el resto de sus vidas", señaló.

De Uganda a América

El virus zika fue descubierto en monos en 1947 en el bosque Zika en Uganda y el primer caso en humanos se presentó en 1954 en Nigeria, pero por décadas no pareció presentar una amenaza importante para las personas y fue mayormente ignorado por la comunidad científica.

Sólo fue cuando se produjo un brote en la isla micronesia de Yap, en 2007, cuando algunos investigadores comenzaron a interesarse.

Según Weaver, en el último año el virus "explotó" en América Latina y el Caribe "infectando probablemente a unos dos millones de personas".

Los síntomas en adultos y niños son similares a los del dengue aunque, generalmente, un poco más suaves. Incluyen dolores como los de la gripe, inflamación de los ojos, dolor en las articulaciones y erupciones en la piel.

Pese a ello, algunos infectados no desarrollan ningún síntoma.

En raras ocasiones, la enfermedad puede derivar en complicaciones que incluyen el síndrome de Guillain-Barré, un desorden del sistema nervioso que puede causar parálisis.

Existe alguna evidencia de que el zika se puede transmitir por la saliva y el semen, aunque no parece ser usual.

"Creemos que puede ocurrir la transmisión por vía sexual, pero no sabemos con qué frecuencia ni cuál es el riesgo para un hombre que resulta infectado", dijo Weaver.

La principal preocupación son los bebés en el vientre materno y, dadas las dificultades para diagnosticarlo, puede ser que una mujer no sea avisada del riesgo sino hasta que el embarazo esté muy avanzado o, incluso, que no sea alertada en absoluto.

El trabajo en la vacuna apenas comenzó hace unos meses, pero los investigadores en Galveston aseguran que ellos no están empezando de cero.

El zika es parte de la familia de los flavivirus, que incluye a los virus que causan el dengue, la fiebre amarilla, la encefalitis japonesa y el virus del Nilo Occiddental, por lo que el equipo piensa usar las vacunas existentes para esos males como plataforma para su propio trabajo.

Nikos Vasilakis, profesor asistente en el Departamento de Patología de la Universidad que trabaja en el Centro de Biodefensa y de Enfermedades Infecciosas Emergentes en Galveston, dijo que podrían tener una vacuna lista para probar en uno o dos años, aunque advirtió que lograr la autorización de las autoridades sanitarias podría tardar mucho más.

"Lo que requeriría más tiempo sería el proceso de su aprobación por la FDA (la agencia de control de medicamentos de Estados Unidos) y otras agencias regulatorias para permitir al pública usarla. Eso puede tardar hasta 10 o 12 años", señaló.

Primeras etapas

También hay investigadores buscando lograr una vacuna en Brasil, donde los científicos dice que podrían tenerla lista en cinco años.

La investigadora Shannan Rossi viajó hace poco con Vasilakis a Brasil, donde pudieron ver de primera mano los efectos devastadores del virus.

Ella ahora está revisando muestras de tejido animal y humano, así como estudiando los mosquitos en busca de respuestas a preguntas sobre el zika como a cuáles animales infecta y cuánto tiempo permanece en los humanos.

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Image caption Brasil ha movilizado soldados para informar a la población sobre los riesgos del zika.

"En este momento estamos realmente en las primeras etapas", dijo.

Mientras tanto, la preocupaciones que la enfermedad va a seguir extendiéndose.

"Ahora está frente a nuestro umbral, en México", dijo Vasilakis, quien trabaja en la isla Galveston junto al Golfo de México.

"Entre 25 y 30 millones de personas están en riesgo de exposición aquí en el sur de Estados Unidos si se produce la transmisión local del zika", apuntó.

Con ello, no sólo se refiere a que pueden llegar personas al país con zika (lo que ya ha ocurrido en varios estados, incluyendo a Texas), sino además a que estas luego son picadas por un mosquito que pueda llevar la enfermedad a otras personas.

"Los principales traficantes de virus globalmente son personas infectadas", dijo y agregó que la mayor parte de los enfermos no muestran síntomas lo que hace difícil la detección.

Insectos peligrosos

Trabajar con insectos que pueden transmitir virus tan peligrosos no es algo carente de riesgos.

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Image caption En El Salvador apuestan por la fumigación para erradicar al mosquito que transmite el zika.

Dentro del edificio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas, los mosquitos que han sido deliberadamente infectados con zika y otros virus para poder ser estudiados son mantenidos en una instalación segura, dentro de cajas, detrás de pantallas y de un sistema de puertas dobles de seguridad.

"En este insectario tenemos 23 variedades distintas de mosquitos para todos los investigadores de nuestro campus y tenemos Aedes Aegypti de 12 países diferentes", dijo a la BBC el profesor Saravana Thangamani, director del servicio de Insectario.

El Aedes Aegypti es la principal especie de mosquito capaz de transmitir el virus de persona a persona.

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Image caption Los mosquitos Aedes son considerados los principales transmisores del zika.

A diferencia de los mosquitos que transmiten la malaria, está más activo durante el día y se le puede encontrar en países de todo el continente americano menos en Canadá y Chile, donde el clima no les permite sobrevivir.

El profesor Weaver dijo que la enfermedad tenía atemorizada a la gente en toda América Latina.

¿Hay razones para ello, especialmente en el caso de las mujeres embarazadas?

-"Absolutamente", responde sin dudar Weaver. "Si yo tuviera una hija en edad fértil que estuviera planeando irse de vacaciones al Caribe en los próximos meses le urgiría de forma enfática para que no viajara allí en este momento".

Lamentablemente para millones de mujeres que viven en los países infectados, esa no es una opción.

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El peligro de pandemia

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Image caption Si un niño es infectado durante el embarazo puede nacer con problemas difíciles de sobrellevar.

Investigadores de Estados Unidos solicitaron a la Organización Mundial de la Salud tomar medidas urgentes ante el virus del zika, pues consideran que tiene “un explosivo potencial de pandemia”.

En un artículo publicado en una revista académica de medicina, los expertos pidieron a la OMS a aprender de las lecciones del brote de ébola y convocar a un comité de expertos en la enfermedad.

En su texto, aparecido en el Journal of the American Medical Association, los doctores Daniel R. Lucey y Lawrence O Gostin afirman que la tardanza de la OMS en responder pronto ante la reciente crisis de ébola probablemente costó miles de vidas.

Alertan que una catástrofe similar puede ocurrir si no se actúa con prontitud ante el zika y proponen que se convoque a un comité de emergencia.

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