Qué es el Guillain-Barré, la otra enfermedad que los científicos vinculan al zika

  • 1 marzo 2016
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Image caption El Salvador es uno de los países afectados por el zika y que ha reportado el aumento de casos de Guillain-Barré. En la imagen, una paciente con el síndrome ingresada en el hospital Rosales de la capital, San Salvador.

Mucho se ha hablado del vínculo entre microcefalia y zika, pero la Organización Mundial de la Salud reconoce que también existen "hallazgos consistentes" del aumento de casos de síndrome de Guillain-Barré en zonas afectadas por el virus.

La máxima autoridad sanitaria internacional subrayó hace unas semanas que todavía "no está claramente establecida la etiopatogenia (las causas y mecanismos de cómo se produce la enfermedad) ni los factores de riesgo".

Sin embargo, recomendó a la veintena de países americanos y del Caribe que detectaron zika en su territorio que preparen a los servicios de salud para responder a una mayor demanda de atención especializada para síndromes neurológicos, incluido el de Guillain-Barré.

Ahora una nueva investigación del Instituto Pasteur de París (Francia) publicada en la revista The Lancet establece un vínculo por primera vez entre el zika y esta enfermedad.

El estudio se llevó a cabo utilizando muestras de sangre de 42 pacientes que se enfermaron de zika hace dos años en la Polinesia Francesa.

Los autores señalan que los pacientes desarrollaron los problemas neurológicos asociados con el Guillain-Barré en torno a seis días después de la infección de zika.

También aseguraron que creen que 1 de cada 4.000 personas que padecen zika podría desarrollar esta enfermedad.

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Image caption En la imagen una paciente a la que se le diagnosticó el Guillain-Barré en Colombia.

Pese a ello, en entrevista con la BBC el investigador Hugh Willison, de la Universidad de Glasgow, hizo hincapié en que la gente que contrae el zika no debe preocuparse por el síndrome de Guillain-Barré, ya que de confirmarse el vínculo entre ambos males el riesgo de padecerlo "es más bien bajo".

Destacados científicos describieron el estudio como "convincente".

Insensibilidad y parálisis

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno autoinmune que afecta al sistema nervioso y desemboca en la parálisis progresiva de los músculos del cuerpo.

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Image caption El síndrome Guillain-Barre suele provocar una parálisis progresiva.

Comúnmente se asocia a procesos infecciosos, aunque hay pocos trabajos concluyentes en torno a esa hipótesis.

Lo que se conoce hasta ahora es que, cuando se contrae la enfermedad, el sistema inmunitario –el que se encarga de proteger al cuerpo de enfermedades identificando y atacando a agentes patógenos– ataca a una parte del sistema nervioso periférico.

Concretamente incide en la mielina, la capa aislante que cubre los nervios.

Como consecuencia, los nervios se vuelven incapaces de transmitir señales con eficiencia.

Y por ello, los músculos comienzan a perder su capacidad de responder y los pacientes comienzan a sufrir debilidad.

Asimismo, el cerebro recibe menos señales sensoriales del resto del cuerpo, y por lo tanto el individuo afectado empieza a perder sensibilidad ante el calor, el dolor, las texturas y otras sensaciones.

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Image caption La enfermedad puede progresar muy rápidamente.

La insensibilidad suele empezar en los pies, y avanza hacia el resto del cuerpo, hasta el rostro.

Los síntomas pueden empeorar de manera muy rápida.

Si la inflamación afecta a los nervios del tórax y del diafragma –el gran músculo bajo los pulmones que les ayuda a respirar–, y esos músculos están débiles, el paciente puede llegar a requerir asistencia respiratoria.

Enfermedad poco extendida

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Image caption La mayoría de los afectados por el síndrome de Guillain-Barré, como esta mujer ingresada en el hospital Rosales de El Salvador, sobreviven y se recuperan por completo.

A pesar de la gravedad de sus síntomas, sigue siendo una enfermedad poco extendida.

La OMS estima que la incidencia anual del síndrome de Guillain-Barré oscila entre 0,4 y 4 casos por 100.000 habitantes por año.

No hay una cura específica para el síndrome, y los tratamientos suelen centrarse en reducir la gravedad de los síntomas.

Los procedimientos que los médicos aplican en la fase más aguda del síndrome son la inmunoterapia con plasmaféresis (recambio de plasma) y la administración de inmunoglobulina intravenosa.

La plasmaféresis implica eliminar o bloquear los anticuerpos que atacan las células nerviosas.

Y el segundo tratamiento consiste en inyectar directamente inmunoglobulina, un anticuerpo.

La mayoría de las personas sobreviven y se recuperan por completo.

Pero la recuperación puede llevar varias semanas o meses, y con frecuencia puede provocar discapacidad prolongada que requiere rehabilitación.

¿Males relacionados?

La coincidencia entre ambos males se detectó por primera vez en la Polinesia Francesa, durante un brote de zika entre 2013 y 2014.

En aquel entonces 74 de los pacientes con zika presentaron también síndromes neurológicos o autoinmunes, y 42 de ellos fueron clasificados como síndrome de Guillain-Barré.

Antes de dos años, en julio de 2015, Brasil informó sobre la detección de pacientes con síndromes neurológicos que tenían un historial reciente de infección por virus zika en el estado de Bahía.

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Image caption En enero de 2016, El Salvador informó sobre la detección de un incremento inusual del síndrome.

En concreto, las autoridades sanitarias del estado identificaron a 76 pacientes con síndromes neurológicos, de los cuales 42 fueron confirmados como Guillain-Barré.

En noviembre de ese año, el Centro de Investigación Aggeu Magalhães de la Fundación Oswaldo Cruz del estado de Pernambuco informó que 224 muestras que analizaron pensando que tenían dengue, 10 habían sido infectadas por el virus zika.

Y de las 10 muestras pertenecían a pacientes que desarrollaron síntomas de Guillain-Barré.

En enero de 2016, El Salvador informó sobre la detección de un incremento inusual del síndrome autoinmune desde inicios de diciembre de 2015.

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud, el país centroamericano registra 14 casos de Guillain-Barré por mes (169 por año).

Pero entre el 1 de diciembre de 2015 y el 6 de enero de 2016 se registraron 46 pacientes con el síndrome, de los cuales murieron dos.

El Salvador es uno de los países que han detectado el virus del zika en su territorio.

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Image caption En la mayoría de los casos el virus del zika es transmitido por la picadura de un mosquito del género Aedes, como este Aedes aegypti.

"Estamos preocupados"

En Honduras desde el 16 de diciembre hasta mediados de enero se habían registrado un millar de personas infectadas con zika, y en ese tiempo han tenido 13 casos de Guillain-Barré, considerablemente más que en otros años.

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Image caption Margaret Chan, directora general de la OMS, recomienda a los países afectados por el zika vigilar los síndromes neurológicos.

"Estamos preocupados", reconoció a la prensa Arnold Thompson, neurólogo del hospital Mario Rivas de San Pedro Sula.

"Pasamos de diagnosticar 10 casos de Guillain-Barré al año a tener 13 pacientes afectados en un mes", explicó.

"El historial médico de estos 13 pacientes indica que tuvieron dengue, zika o chikungunya antes de presentar los síntomas de Guillain-Barré", añadió.

Estas tres enfermedades pueden ser transmitidas por el mismo mosquito del género Aedes, como el Aedes aegypti, y presentan síntomas similares.

Como el país centroamericano, Venezuela, otro de los afectados por el brote del zika, también ha reportado casos de Guillain-Barré.

Luis Rodríguez Gamero, director de salud del estado de Nueva Esparta, en el nordeste del país, confirmó hace unas semanas la detección de cuatro casos en el Hospital Luis Ortega de la ciudad de Porlamar.

En enero la OMS reconoció la coincidencia "espacio-temporal" del zika y del síndrome de Guillain-Barré, pero a falta de más datos no estableció un vínculo directo entre ambos males.

Prefirió recomendar a los países afectados por el zika que aumenten la vigilancia de esta enfermedad autoinmune y otros síndromes neurológicos, como el síndrome Fisher, la encefalitis, la meningitis y la meningoencefalitis.

Con el estudio del Instituto Pasteur publicado en The Lancet, su postura podría cambiar.

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