Los obispos "no están obligados" a denunciar los abusos a menores, según una nueva guía del Vaticano

  • 11 febrero 2016
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Image caption La guía es parte del programa de capacitación de nuevos obispos.

Un nuevo manual del Vaticano para la instrucción de obispos recién ordenados dice que los prelados "no tienen la obligación" de reportar las denuncias de abuso sexual a menores a la policía.

El documento sugiere, en cambio, que sólo las víctimas o sus familias deberían tomar la decisión de ir a las autoridades.

La guía, que forma parte de un programa de capacitación de nuevos obispos, en el cual no participó la comisión especial que el papa Francisco creo en 2014 para abordar el tema de los abusos de niños y adultos vulnerables por parte del clero.

En esa ocasión el Papa exhortó a adoptar una postura de "cero tolerancia". Aunque no se refirió a las obligaciones específicas de los obispos, resaltó que se debe hacer "todo lo que es posible para garantizar que delitos como los cometidos no se repetirán más en la Iglesia".

El Vaticano divulgó la guía en una conferencia de prensa, a comienzos de febrero.

Grupos de apoyo de las víctimas de este abuso reaccionaron con ira tras la publicación del edicto.

Polémico documento

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Image caption La arquidiócesis de Boston fue uno de los focos del escándalo de abuso sexual de menores.

Al disponer cómo los prelados recién designados deberían lidiar con las acusaciones de abuso, el Vaticano señaló que los obispos deberían ser conscientes de las leyes locales pero que su único deber era manejar los casos internamente.

"De acuerdo al estado de las leyes civiles de cada país donde la denuncia es obligatoria, no es necesariamente el deber del obispo referir los sospechosos a las autoridades, la policía o los fiscales del Estado en el momento cuando quedan al tanto de crímenes o hechos pecaminosos", dice la guía de capacitación.

El documento fue redactado por el monseñor francés Tony Anatrella, que funge como asesor del Pontifico Consejo para la Familia.

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Image caption Según el documento, los obispos no tienen obligación de reportar a las autoridades civiles las denuncias de abuso.

Monseñor Anatrella es una figura controvertida dentro de la Iglesia Católica. Se le conoce mejor por la defensa que ha hecho de la "teoría de género", la polémica creencia que la creciente aceptación de la homosexualidad en el mundo occidental está creando "serios problemas" a menores expuestos a "nociones radicales de orientación sexual".

En la nueva guía, Anatrella solo hace referencias pasajeras a la política de prevención de abusos.

También le resta importancia a la gravedad del legado de la Iglesia católica en el abuso sistémico de menores.

Aunque reconoce que "la iglesia ha estado particularmente afectada por los crímenes sexuales perpetrados contra los niños", la guía de capacitación hace énfasis en estadísticas que demuestran que la gran mayoría de asaltos sexuales contra menores ocurren dentro de la familia y por amistades y vecinos, no por otras figuras de autoridad.

Críticas

El papa Francisco hizo un llamado a la iglesia para adoptar una postura de "cero tolerancia" ante el abuso sexual de menores por parte del clero y que "se debe hacer todo lo posible para deshacer a la iglesia del flagelo del abuso sexual".

La Pontificia Comisión para la Protección de Menores creada por el Papa aparentemente no estuvo involucrada en la preparación del documento, aunque el papel de la comisión es desarrollar protocolos para resolver y prevenir el abuso del clero contra menores.

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Image caption Grupos defensores de las víctimas de abuso, como SNAP, acusaron a la iglesia de sólo velar por intereses propios.

Algunos grupos defensores de los derechos de las víctimas sostienen que ese abuso continúa siendo un problema y expresaron ira y sorpresa ante el anuncio de la nueva guía para obispos.

La Red de Sobrevivientes de Abuso de Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés), una organización en Estados Unidos crítica de las medidas del papa Francisco en torno a este tema, declaró que el clero debería estar legalmente obligado a informar de la sospecha de abuso.

"Sus sistemas funcionan para proteger los intereses de la institución", expresó Nicky Davis de SNAP. "No colocan de primero la protección de los niños".

Por su parte, el doctor Wayne Chamley, de Broken Rites, otra agrupación que aboga por los derechos de los abusados, describió la guía como "incomprensible".

"Esto básicamente instruye a los obispos a no tener que hacer nada; es responsabilidad de las familias o las víctimas de ir a la policía", manifestó. "Eso es incomprensible aunque no me sorprende".

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