Antonin Scalia: la muerte del juez que podría definir el destino político de EE.UU.

  • 14 febrero 2016
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Image caption Antonin Scalia era una importante voz conservadora de la Corte Suprema de EE.UU.

Se avecina una tormenta perfecta con la muerte del magistrado Antonin Scalia en la Corte Suprema de Estados Unidos, máxima instancia de las polémicas legales y políticas de toda índole en el país.

El nombramiento de un reemplazo de Scalia, una influyente voz conservadora, será un proceso tenazmente disputado.

El presidente Barack Obama buscará nominar a un juez de tendencia liberal que ayude a inclinar los fallos de la Corte Suprema hacia los programas que quiere dejar como legado.

Pero el Senado, de mayoría republicana, es el que ratifica la designación y las difíciles relaciones entre los legisladores y el ejecutivo auguran un difícil enfrentamiento.

Líderes conservadores están pidiendo que la selección no se haga sino después de las elecciones presidenciales, que ciertamente estarán influenciadas por la composición ideológica del alto tribunal.

BBC Mundo contesta seis preguntas sobre el impacto que tendrá este inesperado suceso en la política de EE.UU. en los siguientes cruciales meses.

¿Por qué era Scalia una figura tan importante en la actual Corte Suprema?

La composición de los nueve magistrados de la Corte Suprema de Justicia estaba finamente dividida entre cinco conservadores y cuatro liberales.

La opinión y voto de cada uno es crucial. Muchos de los últimos fallos históricos del alto tribunal fueron decididos por el más mínimo margen.

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Image caption El otrora presidente Ronald Reagan y Antonin Scalia son considerados íconos conservadores.

El juez Scalia, sin embargo, era más que un simple voto más.

Él era uno de los más vociferantes abogados a favor de la jurisprudencia conservadores.

Fue una contundente voz en la defensa de la doctrina del "originalismo", que sostiene que el texto de la Constitución es inmutable y no está sujeto a interpretaciones "modernas".

Fue el autor del fallo Distrito de Columbia vs. Heller, que derogó las restricciones al porte de armas y sostuvo que la Segunda Enmienda consagraba la tenencia de armas en EE.UU. como un derecho constitucional.

Sus exaltados desacuerdos, como en los casos recientes sobre el matrimonio gay y las constitucionalidad de la reforma de la salud del presidente Obama, sirvieron como grito de guerra para los conservadores en el país.

¿Qué pasará con la actual sesión de la Corte Suprema?

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Image caption De los ocho juces que quedan, cuatro son conservadores y cuatro son liberales. Su fallos podrían quedar empatados.

Después de un período de duelo, la corte podrá continuar considerando (y seguramente lo hará) los casos que tiene en su expediente en la actual sesión, que tradicionalmente concluye en junio.

Entre los casos están las batallas legales de alto perfil sobre la cobertura obligatoria de anticonceptivos en la ley federal de cuidad de la salud, los intentos de los estados de aumentar la regulación de las clínicas de aborto, la consideración de raza en las admisiones universitarias y la acción ejecutiva que Obama tomó con respecto a la inmigración.

Sin embargo, con sólo ocho jueces, la corte podría terminar en un empate de cuatro contra cuatro en la mayoría de los casos más contenciosos.

Si eso ocurriera y ninguna postura domina la mayoría de la corte, entonces la opinión de ese ente no tendría peso legal.

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El fallo de las cortes menores que estaba bajo consideración sería entonces la ley.

En otras palabras, en las mayores polémicas legales del momento, la Corte Suprema quedaría efectivamente impotente hasta que un noveno juez fuera designado.

Solo entonces podría la corte decidir si estudia de nuevo los asuntos que no se pudieron resolver por el empate.

¿A quién escogería Obama para reemplazar a Scalia?

Este será el gran juego estratégico en Washington en las siguientes semanas.

Obama ya ha tenido dos oportunidades de llenar vacantes en la Corte Suprema durante su presidencia.

Image caption El juez del circuito del Distrito de Columbia, Sri Srinivasan, podría ser un nominado de Obama.

Escogió a Elena Kagan, la principal litigante de la Casa Blanca, y la juez del tribunal de circuito Sonia Sotomayor.

Los presidentes usualmente se fijan en los tribunales federales de circuito -una instancia por debajo de la Corte Suprema- para seleccionar sus nominados.

Si Obama hace lo mismo, los nombres que suenan incluyen a Sri Srinivasan, un juez de ascendencia india del circuito del Distrito de Columbia, Jane Kelly del octavo circuito y Paul Watford del noveno circuito.

Los tres son jóvenes, un elemento clave cuando se busca longevidad en la Corte Suprema.

Son además populares entre los liberales, mientras todavía no tienen un largo registro de fallos polémicos que pudieran ser desmenuzados por los conservadores.

Pero los jueces de la Corte Suprema no necesitan tener antecedentes extensos en la rama judicial.

La fiscal general de California, Kamala Harris, es otra persona que se ha considerado como posible nominada, aunque ella actualmente hace campaña para el Senado.

¿Cómo se confirma el nuevo magistrado?

Normalmente, cuando hay una vacante en la corte, el presidente nombra un reemplazo tras unas pocas semanas de consideración.

En ese momento, el Comité Judicial del Senado sostendrá audiencias en las que la persona nominada es interrogada intensamente.

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Image caption El proceso de confirmación incluye un intenso interrogatorio por un comité del Senado.

El pleno del Senado vota si confirma o no al nominado.

Aunque sólo se necesita una mayoría simple de los 100 miembros del Senado para la confirmación, algunos senadores podrían aplicar tácticas dilatorias –conocidas como filibuster- que efectivamente cambian el voto necesario a mayoría de dos terceras partes.

La última vez que eso sucedió fue en 1968, cuando los republicanos –entonces minoría en el Senado- bloquearon la nominación del presidente Lyndon Johnson de Abe Fortas para alto magistrado.

La vacante se había dado durante el último año del mandato de Johnson y dependía de la jubilación del actual magistrado Earl Warren.

Después de que las tácticas dilatorias de los republicanos obstaculizaron la votación, Warren pospuso su jubilación, así que fue el nuevo presidente Richard Nixon, quien eligió a su sucesor.

Se ha propuesto eliminar el amparo de las tácticas dilatorias en las nominaciones para la Corte Suprema, como sucede con las nominaciones de los tribunales menores, pero eso implicaría revertir más de 50 años de precedente en el Senado.

No obstante, la indignación que causaría tal medida estaría al rojo vivo.

¿Qué puede ocurrir diferente esta vez?

Debido a que la muerte de Scalia sucede 11 meses antes de que Obama deje el poder, los republicanos en el Senado van a estar bajo intensa presión de parte del ala conservadora para que intenten todo lo posible para postergar la confirmación de un sustituto hasta que el nuevo mandatario asuma, el 20 de enero de 2017.

Eso implicaría frenar las audiencia de confirmación del comité senatorial y aplicar las tácticas dilatorias de cualquier nominado antes de que el Senado vote.

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Image caption El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, ya opinó que la selección de magistrado debería suceder después de las elecciones presidenciales.

Así pues, esperarían los conservadores, que un presidente republicano nombrara un reemplazo más dispuesto a mantener esa leve ventaja conservadora de un voto en el Corte Suprema.

El mayor tiempo que le ha tomado al Senado para confirmar un nominado a la Corte Suprema es 125 días, pero hay señales de que esta vez sería diferente.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, de Kentucky, emitió un comunicado indicando sus preferencias:

"El pueblo estadounidense debería tener una voz en la selección de su próximo magistrado a la Corte Suprema", dijo. "Así que, esta vacante no debería ser llenada hasta que tengamos un nuevo presidente".

Un asistente del senador Mike Lee, que integra el Comité Judicial del Senado, tuiteó que las probabilidades de que Obama designe con éxito el reemplazo de Scalia eran "menos que cero".

¿Cómo queda afectada la campaña presidencial?

La muerte del juez Scalia le echará más leña a un fuego que ya era un incendio ardiente de campañas presidenciales.

Si los senadores republicanos son capaces de postergar la confirmación hasta el final del mandato de Obama, las elecciones de noviembre determinarán en efecto la orientación política, no sólo de la presidencia de EE.UU. sino de la Corte Suprema también.

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Image caption La muerte de Scalia le echa fuego a la ya ardiente campaña presidencial.

Una victoria demócrata en noviembre significaría una corte de tendencia más liberal.

Si los republicanos ganan, conservarían su estrecha mayoría conservadora en un tribunal que regularmente emite fallos históricos en casos como los derechos de los homosexuales, ley migratoria, reforma de la salud, financiación de campaña y derechos civiles.

Los candidatos a la nominación presidencial republicana ya han llamado a que se postergue el proceso para un reemplazo de Scalia hasta que el sucesor de Barack Obama asuma el poder.

"El próximo presidente deberá nominar a un magistrado que continúe la incólume fe del juez Scalia en los principios fundamentales que tanto apreciamos", dijo en un comunicado el senador de Florida Marco Rubio.

"El juez Scalia fue un héroe estadounidense", tuiteó el senador de Texas Ted Cruz. "Le debemos a él y a la nación que el Senado se asegure de que sea el próximo presidente quien nombre su reemplazo".

Ambos aspirantes demócratas a la presidencia, Hillary Clinton y Bernie Sanders, frecuentemente abordan el tema del futuro de la Corte Suprema en sus campañas.

Sanders ha reiterado que únicamente designaría jueces a la corte que prometan derogar el caso histórico conocido como Citizens United, que relajó las restricciones a la cantidad de dinero que las corporaciones y los sindicatos podían donar a las campañas políticas.

Aunque el presidente Obama logre aprobación de su selección en un Senado controlado por republicanos, el electorado estadounidense estará muy consciente de las implicaciones.

Con tres de los ocho magistrados que queda ya mayores de 70 años, la batalla de 2016 por la Corte Suprema muy probablemente se repetirá en un futuro cercano.

Dependiendo de quién sea presidente, será una lucha en torno a si se mueva hacia la izquierda o la derecha.

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