Electrochoque: ¿tratamiento necesario o abuso psiquiátrico?

  • 19 febrero 2016
Image caption En promedio, la terapia electroconvulsiva o TEC es administrada en períodos de tres a cuatro semanas.

Dos electrodos al costado de la cabeza, colocados sobre el cuero cabelludo de Maricarmen, sirven para pasar una corriente eléctrica por su cerebro. Una corriente lo suficientemente fuerte como para inducirle una crisis epiléptica.

Ella conoce bien este procedimiento, es la respuesta médica a su cuadro de depresión severa durante más de dos décadas.

"Cada tratamiento me permite volver a empezar. Es como si me quitaran un gran peso de encima. Creo que no habría sobrevivido si no fuera por esta terapia", afirma Maricarmen, una estadounidense de origen mexicano de 44 años, que no quiso dar su apellido por temor a que su cuadro psiquiátrico afecte su carrera laboral.

El tratamiento que ha venido recibiendo regularmente durante más de diez años –a veces cada cuatro semanas– es la terapia electroconvulsiva (TEC), también conocida como terapia por electrochoque.

En uso durante más de 80 años, es una de las terapias psiquiátricas más antiguas, aunque aún está rodeada de estigma y controversia.

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Image caption Estas imágenes de un tomógrafo muestran el flujo sanguíneo en el cerebro durante el "choque" y posteriormente. Un grupo de científicos liderado por el investigador Harumasa Takano publicó estos resultados en la Revista Británica de Psiquiatría, British Journal of Psychiatry, en 2006.

"Es absurdo pensar que el tratar una enfermedad psiquiátrica pasando una 'sacudón' eléctrico para inducir convulsiones puede hacer que el cerebro funcione mejor. Es por ello que hay un movimiento a nivel mundial para poner fin a estos abusos psiquiátricos", opina Ted Chabasinski, quien recibió el tratamiento en el pasado y ahora impulsa una campaña contra "el horror del electrochoque".

Se estima que este procedimiento –vital según algunos, salvaje e ineficaz según otros– es utilizado en cerca de un millón de pacientes en el mundo.

"Choque" al cerebro

Es difícil hallar estadísticas confiables sobre este tema porque, según los expertos, el uso de TEC en muchos países no se reporta adecuadamente.

"Cuando se introdujo este tratamiento en la década de 1930 se usaba para la esquizofrenia y la psicosis, pero ahora en Occidente se utiliza principalmente en casos de depresión y desorden bipolar severos", explicó Kari Ann Leiknes, psiquiatra del Centro de Conocimiento de Servicios de Salud, Knowledge Centre for the Health Services, en el Instituto Noruego de Salud Pública.

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Image caption El electrochoque se emplea para el tratamiento de varias condiciones.

"Nos sorprende que aún se utilice extensamente en los países en desarrollo para el tratamiento de la esquizofrenia", dijo Leiknes a la BBC.

Un millón de personas recibe el tratamiento cada año en el mundo, según un estudio de Leiknes titulado "Uso y práctica contemporáneos de TEC en el mundo".

Muchos pacientes reciben de 6 a 12 sesiones en un período de tres o cuatro semanas. Algunos no repiten la terapia, otros recurren a ella a intervalos regulares.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, considera el electrochoque un "procedimiento mayor", que como tal debe ser realizado sólo "cuando lo permite la ley local y cuando se considere que es la opción más adecuada para la salud del paciente", y solamente cuando el paciente ha sido debidamente informado y ha dado su consentimiento.

"La única salida"

Para Jonah, un joven de 17 años con autismo severo, el electrochoque ha sido "un salvavidas", según relata su madre.

Jonah está en este tratamiento desde 2010 para controlar conductas extremadamente violentas, a veces contra él mismo.

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Image caption Desde marzo de 2010, Jonah ha venido recibiendo tres tratamientos de electrochoque por mes. "Los comportamiento violentos desaparecieron en un 100%", dijo la madre del adolescente.

Un nivel de agresividad que lo llevó a romperle la nariz a su maestra de guardería, hizo que lo hospitalizaran durante doce meses a los 9 años y lo convirtió en paciente de prueba de múltiples terapias.

"Decidimos probar la terapia electroconvulsiva porque sabíamos que ya había sido utilizada en menores como Jonah. Y él ha pasado de tener brotes de ira muy peligrosos varias veces al día a no tener ninguno", dijo la madre de Jonah, Amy Lutz, que tiene otros cuatro hijos.

Lutz, quien escribió un libro sobre la experiencia de su familia con TEC, dijo que los datos del éxito del TEC son contundentes.

"Las investigaciones demuestran que entre el 64% y el 87% de los pacientes con depresión clínica responden a TEC, con índices de respuesta del 95% en el caso de pacientes con psicosis", señala Owais Trimizi, autor de un estudio de 2012 titulado "Terapia electroconvulsiva: cómo las técnicas modernas mejoran los resultados para los pacientes".

Para Jonah, los efectos secundarios han sido mínimos: puede incluso ir al colegio el mismo día que recibe el tratamiento.

"Para nosotros ha sido transformador. Es lo único que ha hecho posible que Jonah esté en casa, que ande en la calle y vaya a la playa. No hay ninguna duda en mi mente de que sin el tratamiento estaría mucho peor", dijo Lutz.

Image caption John Wattie, de 64 años, recibió la terapia durante 15 años.
Image caption En 2013, Wattie permitió a la BBC filmar su tratamiento.

Maricarmen, por su parte, sufre de una desorientación leve en las semanas posteriores a la terapia y dice que los efectos secundarios son para ella fáciles de manejar.

"Lo que no entiendo es que la gente que está en contra del electrochoque quiera que lo prohíban. ¿Por qué no ven primero que para algunos de nosotros es la única opción?", señaló.

"Por supuesto que no optamos por esta terapia a la ligera. Es como culpar a la quimioterapia por sus efectos secundarios severos cuando la verdad es que la enfermedad que se busca combatir con ella (el cáncer) es mucho, mucho peor".

"Arruinó mi vida"

Los críticos del electrochoque señalan que las investigaciones médicas han ignorado sistemáticamente los efectos negativos de la terapia durante más de 40 años. Organizaciones como Justicia TEC, ECT Justice, y el Proyecto Legal por los Derechos Psiquiátricos, Law Project for Psychiatric Rights, han lanzado campañas internacionales para que se prohíba el tratamiento.

Muchos de quienes se oponen a esta terapia son expacientes que experimentaron problemas con el habla, pérdida de memoria o disminución de sus habilidades matemáticas.

"He perdido 25 años de mi vida, tengo enormes lagunas en mi memoria. Le dijeron a mi esposo que los efectos serían temporales, pero yo nunca recuperé los recuerdos perdidos", dijo Loretta Wilson, quien recibió terapia de electrochoque desde mediados de los 90 hasta el año 2000 después de que dejó de responder a las drogas psiquiátricas.

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Image caption "Me llevó siete años después de mi último electrochoque empezar a entender qué había sucedido", dijo Loretta Wilson

Wilson ya no puede coser y tejer, sus hobbies de antes. Y aunque puede adquirir nuevas habilidades, ha perdido la capacidad de reaprender muchas cosas que sabía hacer en el en pasado, según dijo a la BBC.

"Cada sesión de TEC era un experimento, los doctores no sabían cuál sería el resultado. Es una experiencia aterradora, tan horrible como habría sido para un hombre que lo castraran", dijo Wilson.

Deirdre Oliver, otra expaciente que recibió sus últimas 20 sesiones en 2010, señaló: "Lo peor de todo es que no recuerdo a mis hijos creciendo. No me acuerdo de cuando se graduaron o cuando ganaron sus medallas en deportes. Mis hijos se convirtieron en extraños para mí y nuestra relación se vio muy afectada".

Los estudios señalan que la reacción adversa más prevalente es la pérdida de memoria, aunque muchas investigaciones describen esta consecuencia como temporal. La pérdida de recuerdos personales persiste sólo en unos pocos de cada mil pacientes, aseguró el investigador Jan Otto Ottosson en la publicación Psychiatric Times.

Modificado y consensual

Algunas de las críticas más fuertes contra el TEC tienen que ver con la forma en que es utilizado en los países en desarrollo.

En las naciones industrializadas, los servicios de salud cumplen con las recomendaciones de la OMS de administrar de anestesia o relajantes musculares antes del choque, para que los pacientes no sufran espasmos visibles o lesiones asociadas a las convulsiones tales como fracturas óseas o daños en tendones o dientes.

Si bien existe controversia en torno al electrochoque y algunos creen que debe ser abolido, continúa siendo usado en muchos países para tratar ciertas enfermedades mentales

Fuente: OMS, Libro de recursos sobre Enfermedades Mentales, Derechos Humanos y Legislación

El procedimiento ha venido siendo modificado en Europa y Estados Unidos durante décadas, asegura Leiknes. Pero la situación es desoladora en otros países, en el que el "TEC sin modificaciones", como se conoce a la versión antigua del tratamiento sin anestesia ni relajantes, es utilizado ampliamente.

La OMS señala que cada paciente debe ser informado debidamente sobre la terapia y dar su consentimiento, salvo que esté demasiado enfermo como para hacerlo.

Sin embargo, muchos países no contemplan esta recomendación ni tienen controles para garantizar que se cumpla.

El tratamiento sin modificaciones es utilizado aún en Japón, Rusia, China, India, Tailandia, Turquía y muchos otros países de ingresos medios y bajos, según investigaciones citadas por la Asociación Psiquiátrica Mundial (WPA, por sus siglas en inglés).

Las estadísticas sobre este tema no son recientes o son escasas, pero, a modo de ejemplo, un estudio de 2003 señala que el 57% de los electrochoques en Japón fueron administrados con la forma antigua de la terapia.

En Rusia, otro estudio nacional de 2005 reveló que menos del 20% de los tratamientos de TEC fueron dados con anestesia. Rusia es el único país de Europa en el que hay datos de un uso tan extendido de la terapia no modificada, aunque también hay registros de estos tratamientos en Turquía y España.

Estigma

En un estudio de 2010, el psiquiatra tailandés Worrawat Chanpattana encontró que el 56% de los pacientes en 14 países de Asia habían recibido TEC sin relajantes musculares o anestesia.

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Image caption Muchos creen que el film “One Flew over the Cuckoo’s Nest” ("Atrapado sin salida"), de 1975, con Jack Nicholson, contribuyó a la imagen negativa a nivel popular en torno el electrochoque.

En Tailandia, en particular, el tratamiento no modificado fue usado en el 94% de los hospitales relevados. En India, uno de los países con un uso más generalizado de TEC, un estudio mostró que aproximadamente la mitad de los electrochoques administrados fueron sin relajantes o anestesia.

En América Latina, apenas el 26% de los países informó del uso de anestesia en las terapias electroconvulsivas en todas sus instituciones médicas. Y sólo el 37% cumplió con la recomendación de que todas las instituciones exijan un consentimiento informado de los pacientes.

Si bien los datos disponibles a nivel regional datan de hace más de una década, un porcentaje impactante, el 26% de los países relevados, dijo que el consentimiento "nunca se obtuvo" antes de las sesiones.

Entre los justificativos dados para no usar relajantes o anestesia se citan "situaciones de emergencia, falta de anestesistas o equipo, o que el procedimiento antiguo es más seguro, según el informe de la WPA.

Castigo

El problema, dicen los expertos, es que TEC también es utilizado de manera indebida para controlar pacientes díscolos en algunas instituciones.

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Image caption La terapia de electrochoque ha sido usada durante más de 80 años.

"Yo he sido testigo de cómo esta terapia es usada como castigo", señaló Oliver Lewis, director de Mental Disability Advocacy Center, una ONG internacional que defiende los derechos humanos de personas con dificultades cognitivas.

"¿Qué le pasa a los pacientes que se portan mal?, pregunté a un grupo de estudiantes de enfermería en un hospital psiquiátrico en India", relató Lewis.

"'Al otro día les dieron electrochoque', me respondieron", afirmó.

Tanto Naciones Unidas como la OMS han llamado a que se prohíba la administración de electrochoque sin consentimiento del paciente, que ha sido catalogado como una forma de tortura.

A diferencia de algunos críticos que piden una prohibición total, muchas instituciones y expertos médicos ven la terapia como un tratamiento necesario para un grupo muy específico de enfermedades mentales.

Pero la legislación debe ser actualizada para garantizar los derechos de los pacientes, indica Kari Ann Leiknes.

"Las leyes varían mucho de un país a otro. Hay lagunas legales y normas que no se respetan porque no hay controles", afirmó.

"Los aspectos legales del electrochoque deben ser revisados. Y los lineamientos de la práctica clínica para los médicos deben ser claras. Aún queda mucho por debatir en torno a este polémico tratamiento".

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Image caption "Silla para tratamiento eléctrico de efectos psicológicos en casos de psiconeurosis", dice el pie de foto original de esta imagen de la época de la Primera Guerra Mundial.

EL ELECTROCHOQUE A TRAVÉS DE LAS DÉCADAS

1930- Comienza a usarse la electricidad para tratar enfermedades mentales luego de que psiquiatras en Europa constataron que algunos pacientes esquizofrénicos mejoraban luego de una crisis epiléptica. Los psiquiatras esperaban que pasar una corriente eléctrica en el cerebro podría tener un efecto similar.

1938- El neurólogo italiano y experto en epilepsia Ugo Cerletti, junto al psiquiatra Lucio Bini, adaptaron técnicas de electrochoques usadas con animales para crear la terapia electroconvulsiva, TEC.

1950- Avances en electrónica durante la Segunda Guerra Mundial hacen más seguro al electrochoque. Se introduce la anestesia y los relajantes musculares.

1960- El electrochoque es usado ampliamente para tratar una variedad de enfermedades.

1970- Un número creciente de pacientes y psiquiatras comienza a criticar el uso de la terapia electroconvulsiva.

1980- Nuevas drogas para tratar la depresión y otros cuadros psiquiátricos desplazan en gran medida a la TEC.

2001- La Asociación Estadounidense de Psiquiatría revalúa la TEC como un "tratamiento seguro y efectivo" para una "variedad de condiciones", no sólo como un último recurso.

2010- Las innovaciones en la terapia incluyen el uso de descargas de pulsos ultracortos, el cambio de ubicación de los electrodos (unilateral en vez de a ambos lados de la cabeza) y la experimentación con ondas magnéticas en lugar de corriente eléctrica para producir el choque.

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