Oscar 2016: la historia de la joven que sobrevivió después de que su padre le disparó, la metió en una bolsa y la arrojó a un río

  • 24 febrero 2016
Saba Qaiser Image copyright Academia de las Artes y las Ciencias Cinematograficas de Hollywood
Image caption Saba Qaiser aún no ha perdonado a sus atacantes, según Sharmeen Obaid-Chinoy.

Saba Qaiser, una paquistaní de 18 años, se casó en 2014 con el hombre del que estaba enamorada y que había sido su prometido durante cuatro años.

Pero su familia no estuvo de acuerdo con su decisión. Entonces la joven se escapó.

Por esas mismas fechas, la documentalista Sharmeen Obai-Chinoy estaba en su Paquistán natal.

Sharmeen llevaba mucho tiempo queriendo filmar un documental sobre las "matanzas de honor" en su país, los asesinatos de mujeres que "manchan" la honra de su familia y que suman unos 1.000 cada año, según cifras oficiales.

Pero quería narrarlo desde la perspectiva de una sobreviviente, algo difícil de encontrar dadas las estadísticas.

Una mañana la documentalista leyó en un periódico de la región paquistaní de Punjab que una joven había recibido un disparo en lo que parecía haber sido una matanza "de honor".

La víctima, según la noticia, se hallaba en un hospital local. Milagrosamente había sobrevivido.

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Image caption Sharmeen Obaid-Chinoy ganó un Oscar en 2012 por su documental "Saving Face", sobre mujeres víctimas de ataques de ácido.

Obai-Chinoy fue a verla inmediatamente. La joven herida era Saba Qaiser, la misma que se había casado sin el consentimiento de su familia.

Su padre y su tío la habían encontrado después que huyera y habían intentado matarla por la "deshonra" que según ellos les había causado.

Su progenitor le disparó en la cara, la metió en una bolsa y la arrojó a un río.

Pero la bala solo le había abierto una mejilla. El agua fría del río la despertó, pudo salir y llegó a una estación de gasolina a pedir ayuda.

"La belleza de la historia es que los servicios sociales de Paquistán y el hospital del gobierno local la atendieron. La policía arrestó a su padre y a su tío, pero a causa de la debilidad de las leyes se les permitió salir libres", le explicó Sharmeen Obai-Chinoy a la BBC.

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Image caption El padre de Saba la arrojó a un río como éste, pero la joven pudo sobrevivir.

La cineasta contó que cuando llegó a visitar a Saba, encontró a una "joven muy decidida" y días después comenzó a filmar el documental sobre matanzas de honor desde la perspectiva de esta joven.

El producto final se llamó "A Girl in the River: The Price of Forgiveness" (Una joven en el río: El precio del perdón), un corto documental que ganó el Oscar este domingo.

El filme alerta sobre la impunidad que predomina ante estos asesinatos.

"Si un padre mata a su hija, ¿quién lo denuncia? La gente piensa que reportar el caso va a traer más vergüenza a la casa", explicó la cineasta.

Según la directora, la ley paquistaní permite "perdonar" al autor de una matanza "de honor".

Es decir, si un padre mata a su hija, la esposa puede perdonarlo, si un hermano mata a su hermana, los padres pueden perdonarlo y si un esposo mata a su esposa, los hijos pueden perdonarlo.

Por esta razón, Sharmeen cree que el número real de asesinatos en Paquistán supera las cifras oficiales.

"Uno ve que hay padres que han matado a sus hijas y que están caminando libremente. La sociedad no los ve como asesinos, sino como hombres honorables. Necesitamos meterlos a la cárcel", opinó.

Image caption Una de las escenas del documental, que se estrenará en marzo en el canal HBO.

Obai-Chinoy piensa que se debe eliminar el perdón de la ley y que esta costumbre se juzgue como un crimen contra el Estado.

"No hay matanzas 'de honor', son asesinatos premeditados a sangre fría", dijo.

El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, ofreció su casa para el estreno del documental en su país y pidió que se corrija la ley que permite que los autores de los homicidios queden libres.

Obai-Chinoy comentó que al final del rodaje de su documental estaba caminando con la protagonista, Saba, y esta le dijo:

"¿Sabes? Yo perdoné a mi padre y a mi tío por la presión social y por mi familia, pero en el fondo de mi corazón, nunca serán perdonados".

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