Expresidente Lula es obligado a declarar como sospechoso en escándalo de corrupción en Brasil

  • 4 marzo 2016
Lula Image copyright AFP
Image caption Hasta ahora sólo había sido llamado a declarar en calidad de testigo, pero ahora lo acusan de estar directamente involucrado en el esquema de corrupción.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva fue conducido este viernes por la policía a un interrogatorio ante sospechas de que recibió "pagos disimulados" procedentes de la red de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, informó la fiscalía de este país.

"Hay evidencias de que el expresidente Lula recibió valores oriundos del esquema Petrobras por medio de la destinación y reforma de un apartamento triplex y de un sitio (casa de campo) en Atibaia", señaló en un comunicado la procuraduría de Paraná, el estado brasileño donde se investiga la causa.

Agregó que "también son investigados pagos al expresidente, hechos por empresas bajo investigación" en la causa de sobornos de la petrolera, "a título de supuestas donaciones y conferencias".

La fiscalía precisó que los posibles delitos que se investigan son de corrupción y lavado de dinero. El exmandatario siempre ha sostenido que actuó de acuerdo a la ley.

Image copyright AFP
Image caption El escándalo ha salpicado a numerosas figuras de la política brasileña.
"Muy grave"

Lula, un exsindicalista de 70 años que gobernó Brasil entre 2003 y 2010 con una amplia popularidad a nivel mundial, fue llevado por la Policía Federal al aeropuerto de Congonhas, en la ciudad de São Paulo, cumpliendo una orden de conducción coercitiva para interrogarlo.

El interrogatorio policial duró casi cuatro horas y luego del mismo Lula quedó en libertad y se dirigió a la sede de su Partido de los Trabajadores (PT) en São Paulo.

Allí calificó como "muy grave" la actitud de la policía y los fiscales, señalando que si el juez de la causa, Sérgio Moro, quería oírlo bastaba con llamarlo.

"Siempre fui a prestar declaraciones, porque no debo ni temo", dijo Lula a sus partidarios de acuerdo a un video divulgado en las redes sociales. “Encendieron en mí la llama y la lucha continúa”, afirmó.

También lamentó que se viva "un proceso en que la pirotecnia vale más que cualquier cosa: vale más un show mediático que la averiguación seria y responsable".

Agregó que este viernes se "sintió prisionero".

La policía realizó además operativos en un domicilio del exmandatario y en la sede del Instituto Lula en São Paulo, autorizados por el juez Moro.

Algunos incidentes se registraron entre partidarios y críticos de Lula que manifestaban en el aeropuerto de Congonhas y frente a la casa del expresidente.

Image copyright AFP
Image caption La vinculación de Lula con el escándalo de corrupción de Petrobras ha detonado varias protestas.

En los últimos meses Lula ha negado reiteradamente haber cometido delito alguno en los casos por los que está siendo investigado.

Sin embargo, el comunicado de la fiscalía sostuvo que "el expresidente, además de líder partidario, era el responsable final por la decisión de quiénes serían los directores de Petrobras y fue uno de los principales beneficiarios de los delitos".

"De hecho, surgieron evidencias de que los crímenes lo enriquecieron y financiaron campañas electorales y la caja de su agremiación política", agregó.

"Arbitraria e injustificable"

La defensa de Lula pidió este mismo viernes al Supremo Tribunal Federal (STF) brasileño que se suspendieran las operaciones sobre el expresidente, argumentando que eran innecesarias.

Un comunicado del Instituto Lula señaló que "la violencia practicada hoy" contra el expresidente y allegados a él que también son investigados supone "una agresión al Estado de Derecho que alcanza a toda la sociedad brasileña".

El texto calificó la acción a la que fue sometido Lula como "arbitraria, ilegal, e injustificable".

"Nada justifica un mandato de conducción coercitiva contra un expresidente que colabora con la Justicia, espontáneamente o siempre que lo invitan", sostuvo el instituto del expresidente.

Image copyright EPA
Image caption Un policia custodia la entrada del Instituto Lula en São Paulo.

Las investigaciones del caso Petrobras procuran desmantelar un esquema de desvío de dinero y sobornos multimillonarios que beneficiaba a directores de la petrolera, empresas constructoras y políticos.

El escándalo ha derrumbado la popularidad de la actual presidenta Dilma Rousseff, que enfrenta un pedido de juicio político para destituirla en el Congreso y denuncias ante el tribunal electoral de que realizó campaña con fondos ilícitos.

Rousseff, que al igual que Lula integra el Partido de los Trabajadores (PT), ha negado que conociera la red de corrupción en Petrobras antes de que el escándalo estallara públicamente.

Sin embargo, la revista brasileña "IstoÉ" informó el jueves que un senador del PT procesado por la misma causa realizó un acuerdo de delación premiada con la policía en el que acusa directamente a Rousseff y Lula.

Según la publicación, el senador Delcídio Amaral sostuvo que la mandataria intentó interferir en las investigaciones de Petrobras y que Lula intentó comprar el silencio de un exdirector de la petrolera.

Image copyright Getty
Image caption Dilma Rousseff: la presidenta brasileña enfrenta pedidos de destitución por el escándalo Petrobras, aunque según la fiscalía no está bajo investigación.

No obstante, tras divulgarse la noticia Amaral dijo que no reconocía los documentos publicados por la revista. Para que la supuesta delación tenga validez debería ser homologada por un ministro de la máxima corte de justicia de Brasil.

Rousseff divulgó el mismo jueves un comunicado en el que afirmó que su gobierno respeta la ley y repudia "el uso abusivo" de filtraciones de datos "como arma política".

Donaciones y pagos

En una conferencia para explicar los operativos de este viernes, los investigadores indicaron que entre los indicios hallados hay donaciones y pagos por conferencias de Lula por unos US$8 millones.

El dinero fue aportado por constructoras involucradas en la corrupción de Petrobras al Instituto Lula y a una empresa de conferencias del expresidente, sostuvo el fiscal Carlos Fernando dos Santos Lima.

Agregó que las constructoras que efectuaron los pagos son Odebrecht, Camargo Corrêa, OAS, UTC, Queiroz Galvão y Andrade Gutierrez.

“Estamos verificando si esas conferencias realmente ocurrieron”, dijo. “Queremos verificar las circunstancias (y) los locales en que ellas ocurrieron”.

Image copyright AP
Image caption Efectivos de policía fuera de la casa de Lula este viernes en São Bernardo do Campo (São Paulo).

También señaló que intentan establecer si los pagos fueron como resultado de eventuales beneficios dados por el gobierno a las mismas empresas.

Aparte investigan si Lula se benefició con un apartamento de tres pisos en el litoral de São Paulo y una casa de campo en el mismo estado que, aunque no estaban a su nombre, habrían sido usados por el expresidente.

Algunas de las constructoras involucradas realizaron obras y mejoras en esos inmuebles, según la investigación.

Sin embargo, el fiscal advirtió que “en este momento las investigaciones todavía no son conclusivas” como para determinar un eventual pedido de prisión de Lula.

El fiscal negó que haya alguna investigación sobre la presidenta Rousseff en curso por la causa de corrupción en Petrobras

Los investigadores sostuvieron que la orden de conducción coercitiva de Lula se libró para garantizar su propia seguridad, ante informaciones de que simpatizantes podían organizarse para intentar evitar su traslado.

Un representante de la Policía Federal indicó Lula respondió “tranquilo” a las preguntas que le realizaron, acompañado de su abogado y de sus propios custodias.