¿En qué se parece Donald Trump al movimiento zapatista de México?

  • 7 marzo 2016
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Image caption Los zapatistas dijeron que el "neoliberalismo" iría al "basurero de la historia".

Los extremos terminan tocándose.

No deja de ser irónico que el nuevo vocero de la extrema derecha estadounidense esté apropiándose de uno los caballos de batalla ideológica de la izquierda radical latinoamericana: la lucha contra las consecuencias del libre comercio.

Si uno destila el discurso de Donald Trump a su esencia, se reduce a dos ideas: oposición a la inmigración y rechazo al impacto de la globalización económica.

Para lo uno, ataca en sus discursos a los indocumentados mexicanos. Para lo otro, busca retratar a los trabajadores estadounidenses como víctimas económicas del impacto despiadado de las importaciones provenientes de China.

Y así, ha coincidido con la izquierda latinoamericana en calificar los resultados del comercio como gran amenaza al bienestar de los estratos populares de su país.

"Sueño embrutecedor"

En América Latina, pocos momentos ejemplificaron la resistencia al libre comercio como la irrupción en México de la insurgencia conocida como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Para su primera aparición nacional, los rebeldes del EZLN y su vocero más conocido, el subcomandante Marcos, escogieron el 1 de enero de 1994, precisamente la fecha en que entraba en vigencia con gran fanfarria el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

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Image caption Donald Trump dice que las importaciones provenientes de China están en la raíz de los problemas estadounidenses.

Mientras las autoridades mexicanas de la época celebraban el ingreso de México a esa asociación comercial con Estados Unidos y Canadá, presentándola como la credencial de aceptación de su país en el primer mundo, los insurgentes aseguraban desde las selvas de Chiapas que las políticas de libre mercado que ponía en marcha el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari tendrían un efecto devastador sobre las comunidades más pobres del país.

En un comunicado emitido poco después, el EZLN aseguraba que "la crisis económica despertó a los mexicanos del dulce y embrutecedor sueño del ingreso al primer mundo".

"La pesadilla de desempleo, carestía y miseria será ahora más aguda para la mayoría de los mexicanos", agregaba. Y sentenciaba que "el neoliberalismo como doctrina y realidad debe ser arrojado, ya, al basurero de la historia nacional".

Un discurso que también esgrimieron muchas otras voces en la izquierda de México y el resto del continente, quienes advertían que la creciente marea de privatizaciones y libre comercio eran un instrumento de elites para asegurar que las importaciones, principalmente provenientes de Estados Unidos, aplastaran la producción local. Y aseguraban que ese fenómeno tendría efectos desastrosos en el bienestar de los más pobres en la región.

"El robo más grande"

Veintidos años más tarde, aparece en Estados Unidos con Donald Trump una insurgencia que no podría ser más distinta al zapatismo en su carácter político. Pero que llega a las mismas conclusiones económicas.

Trump repite incesantemente en sus discursos, que "China está cometiendo el robo más grande de la historia a Estados Unidos" por lo que él describe como la incompetencia de los actuales y previos ocupantes de la Casa Blanca al abrir las compuertas a las importaciones chinas.

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Image caption Los zapatistas irrumpieron en el escenario mexicano el mismo día que entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (foto de archivo de manifestación en 2001).

Los seguidores de Trump también tienen una fecha simbólica de lo que ven como la entrega del país al comercio multinacional.

En el sitio web de su campaña www.donaldjtrump.com, se asegura que "en enero de 2000, el presidente Bill Clinton prometió que la inclusión de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) era un buen negocio para Estados Unidos".

Sin embargo, alega el sitio de Trump, "nada de lo que prometió Clinton se hizo realidad". "Desde que China se unió a la OMC, los estadounidenses han presenciado el cierre de más de 50.000 fábricas y la pérdida de decenas de millones de empleos", agrega.

Trump acusa a China de manipular su divisa para hacer más baratos sus productos enviados al mercado estadounidense.

Y la respuesta que propone el potentado a esa situación es "negociar" con Pekín una mejor situación comercial para Estados Unidos, usando la amenaza de imponer aranceles y otras trabas a las importaciones de China para proteger la producción y los empleos locales.

Perdedores

La discusión en torno a la conveniencia o no de abrir las compuertas a las importaciones es en Estados Unidos casi tan interminable como en América Latina.

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Image caption Donald Trump apela al nacionalismo económico y a la molestia con los indocumentados.

Los defensores del libre mercado aseguran que la llegada de productos chinos baratos reduce el costo de vida para los consumidores estadounidenses, que reciben abundancia de mercancía a precios accesibles.

Mientras que permite a las industrias estadounidenses especializarse en los bienes en los que tiene más ventaja, especialmente los de muy alta tecnología.

Pero pocos discuten que ha habido también muchos perdedores, en Estados Unidos como en el resto del mundo, por cuenta de la presencia cada vez más notoria de manufacturas chinas en los supermercados y almacenes.

En miles de empresas estadounidenses, empleados industriales acostumbrados a estabilidad laboral y un estilo de vida de clase media vieron como su seguridad económica se desvanecía a medida que sus competidores chinos los sacaban del mercado.

"Los trabajadores enfrentan costos sustanciales como resultado del shock de la creciente competencia de las importaciones", concluía un estudio por los académicos estadounidenses David Autor, David Dorn, Gordon Hanson y Jae Song titulado "Trade Adjustment: Worker Level Evidence", que buscó establecer el impacto de la apertura al comercio con China entre los asalariados de ese país.

Por lo que no resulta sorprendente que Donald Trump esté avanzando electoralmente en muchas de esas comunidades llenas de obreros blancos desempleados.

El del proletariado blanco es precisamente el grupo demográfico que respalda más frecuentemente al millonario aspirante a la presidencia, quien irremediablemente arranca aplausos del público cada vez que promete que en una futura presidencia suya, además de expulsar a indocumentados mexicanos, Estados Unidos no se dejará "manipular" por China y se detendrá el flujo de las importaciones.

Los paralelos

La aplicación de políticas de libre mercado ha traído en las últimas tres décadas prosperidad insospechada a muchos rincones del mundo.

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Image caption Donald Trump encabeza las encuestas para la nominación presidencial por el partido Republicano.

Pero también ha dejado comunidades a la deriva, tanto en el mundo desarrollado como en los países pobres.

Las reacciones de los afectados van frecuentemente en dirección a buscar alternativas no convencionales en el espectro político.

Por lo que termina siendo posible que un ultracapitalista neoyorquino especializado en construir rascacielos para millonarios, termine ofreciendo diagnósticos económicos parecidos a las de los activistas más aguerridos de la izquierda latinoamericana.

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