Vuelo de Germanwings: doctor urgió al copiloto a acudir a hospital psiquiátrico

  • 13 marzo 2016
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Image caption Andreas Lubitz en una foto tomada en septiembre de 2009.

Un informe sobre el vuelo de Germanwings, que cayó en los Alpes franceses el 24 de marzo de 2015, señala que un doctor le había urgido al copiloto de la aeronave, Andreas Lubitz, que acudiera a un hospital psiquiátrico semanas antes de que estrellara el avión que hacía la ruta Barcelona- Dusseldorf, en Alemania.

Los 150 pasajeros y la tripulación murieron cuando el vuelo 9525 cayó en la zona montañosa.

Los investigadores de la agencia de seguridad aeronáutica civil (BEA, por sus siglas en inglés: Bureau of Enquiry and Analysis for Civil Aviation Safety) hicieron un llamado para que la confidencialidad médica no sea tan estricta en casos relacionados con la salud de pilotos.

De acuerdo con la investigación, el piloto, quien había sido diagnosticado con depresión severa, había consultado varios doctores en los meses previos al siniestro, pero ninguno de ellos alertó a su empleador.

El informe exhorta a que la confidencialidad que los médicos les deben a sus pacientes tiene que ser sopesada con el riesgo que un individuo puede representar para la seguridad pública.

Las investigaciones apuntan a que Lubitz, de 28 años, tomó el control del avión y comenzó el descenso con la intención de destruir la aeronave.

Además, se hizo un llamado para que se establezcan "reglas más claras", especialmente en lo que se refiere a las declaraciones que hacen los pilotos sobre su salud . Eso permite, de acuerdo con los investigadores, que puedan esconder enfermedades.

"Episodios psicóticos"

El jefe de la investigación, Arnaud Desjardin, dijo que en diciembre de 2014 Lubitz había comenzado presentar síntomas que "podían ser compatibles con episodios psicóticos" pero que esa información no se le había hecho llegar a Germanwings.

El reporte también pide que se realicen chequeos médicos más rigurosos. Se recomiendan análisis regulares para monitorear "problemas psicológicos o psiquiátricos".

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Image caption El avión cayó en los Alpes franceses con 150 personas a bordo.

Tanto Germanwings como su empresa matriz, la alemana Lufthansa, habían previamente informado que Lubitz había pasado todas las pruebas de aptitud para volar.

Lufthansa también reconoció que supo que el copiloto había sufrido de una depresión severa en 2009 cuando realizaba el entrenamiento para obtener la licencia de piloto.

Pocos días después de la catástrofe, la fiscalía de Dusseldorf indicó que había encontrado evidencia en la casa de Lubitz que revelaba "una enfermedad existente y el tratamiento médico adecuado".

Solo en la cabina

En días posteriores al siniestro, la Fiscalía de Francia había indicado que sólo uno de los dos pilotos estaba en la cabina cuando el avión se estrelló con 150 personas a bordo.

De acuerdo con el fiscal a cargo de la investigación, Brice Robin, dicha información se desprendió de las grabaciones de la caja negra.

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Image caption Lufthansa es la compañía propietaria de Germanwing.

También indicó que el capitán salió de la cabina y no pudo volver a acceder a ella. El copiloto tomó el control manual de la aeronave y comenzó el descenso que condujo a que el avión se estrellara.

"Escuchamos (con las grabaciones de la caja negra) al piloto pedirle al copiloto que tomara el control de la aeronave y al mismo tiempo oímos un sonido de un asiento moviéndose hacia atrás y el sonido de una puerta cerrándose", dijo Robin a los reporteros en marzo del año pasado.

"En ese momento, el copiloto queda él solo con el control del avión. Cuando está solo, el copiloto presiona los botones del sistema de monitoreo de vuelo y pone en acción el descenso de la aeronave".

"Esta acción sobre los controles de altitud sólo pudo ser deliberada", señaló el funcionario.

Lo que había revelado la caja negra

  • El copiloto, Andreas Lubitz, estaba solo y consciente en la cabina cuando el avión de Germanwings se estrelló en los Alpes
  • El capitán le pidió a Lubitz que tomara el control del vuelo y salió de la cabina
  • El copiloto no respondió al piloto, que golpeaba la puerta para volver a entrar, ni a las llamadas de los controladores aéreos franceses
  • Lubitz estuvo vivo hasta el final: la caja negra registró su respiración
  • Las víctimas sólo se dieron cuenta al final, sólo se oyen gritos hasta el último minuto