¿Por qué casi de la mitad de los monjes de Tailandia son obesos?

  • 18 marzo 2016
Monjes budistas tailandeses Image copyright Getty
Image caption Una investigación acaba de revelar que el 48% de los monjes budistas tailandeses tienen sobrepeso.

Es fácil imaginárselos meditando y practicando yoga, viviendo una vida monacal austera y humilde, siguiendo los pasos de Buda en busca de la iluminación.

Pero, en realidad, la vida de los monjes budistas en Tailandia poco tiene que ver con la moderación.

Al menos, en lo que respecta a la comida.

Un nuevo estudio de la Universidad de Chulalongkorn de Bangkok acaba de revelar que casi la mitad de ellos (un 48%) tiene sobrepeso.

Y la causa de este fenómeno resulta todavía más soprendente que el hecho en sí mismo.

Alimentación a base de ofrendas

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Image caption Los monjes no cocinan y su alimentación depende únicamente de las ofrendas que reciben a diario.

Cada mañana, cuando se despierta el sol, los monjes budistas tailandeses salen con sus cuencos de donaciones a recibir la comida y bebida que les lleva la gente.

Caminan descalzos, sin otra posesión que su túnica y su bol de metal, y regresan al templo cargados de ofrendas.

Las limosnas suelen consistir en jugos, té edulcorado, aperitivos y comida de venta callejera, alta en grasas y azúcar.

"Sólo comen dos veces al día (desayuno y almuerzo) y después de las 12 no tienen permitido comer más, tan sólo beber", le contó a la BBC la nutricionista Jongjit Angkatavanich, autora del estudio.

Según la experta, la ingesta de calorías del clero budista "no es demasiado alta ni demasiado baja".

El problema radica en el consumo de proteínas, el cual es "bastante bajo y apenas alcanza los 40 gramos por día", así como de fibra, pues consumen muy pocos vegetales: "Entre la mitad y un tercio de lo recomendado".

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Image caption La comida que les ofrecen no es muy saludable y tiene altas cantidades de grasa y azúcar.

Los monjes no cocinan y su alimentación depende únicamente de estas donaciones.

Pero quienes ofrecen sus limosnas "no tienen en cuenta la calidad o la salubridad de esos alimentos", dijo Angkatavanich.

"Tan sólo piensan en sus familiares que murieron y quieren que los monjes sean los mensajeros que envíen la comida a sus seres queridos".

"Y los monjes no pueden decir que no, tienen que aceptar todas las ofrendas y comer todo lo que les den", explicó la dietista.

Vida sedentaria

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Image caption Los monjes apenas practican ejercicio.

La naturaleza sedentaria de la vida monacal tampoco ayuda.

Los monjes dedican la mayor parte de su tiempo a rezar y meditar, sin apenas practicar ejercicio.

"Esta es la segunda razón por la que los monjes están obesos", señaló Angkatavanich.

"No pueden caminar muy deprisa, tienen que moverse despacio y su único movimiento físico diario es el paseo para recolectar la comida de las ofrendas".

La nutricionista asegura que el problema del sobrepeso en los monjes es creciente, no sólo entre los que habitan en la ciudad sino también entre quienes que viven en el campo.

"La obesidad de nuestros monjes es una bomba de relojería", advirtió.

Colesterol y diabetes

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Image caption El escaso ejercicio que realizan los monjes consiste en el paseo diario para ir a buscar la comida.

De acuerdo con la investigación, un 42% de los monjes tiene alto el colesterol, un 23% alta presión sanguínea y más del 10% son diabéticos.

A la experta le preocupa especialmente la cuestión de la diabetes y apunta que a muchos de los monjes con altas tasas de glucosa les tuvieron que amputar una pierna por este motivo.

Académicos, religiosos y funcionarios de salud acaban de lanzar una nueva campaña para promover una vida más saludable entre los monjes y lograr que cambien su alimentación.

A través de su campaña, los expertos quieren enseñarles cómo seguir una dieta equilibrada–con más fibra, proteínas y calcio– y animarles a practicar más ejercicio.

Ya han comenzado un proyecto piloto, entrenando a cocineros y funcionarios de la Universidad de Mahachulalongkornrajavidyalaya, una de las dos universidades públicas budistas del país.

Y parece estar dando sus frutos: los 82 monjes con obesidad que están participando en el programa lograron perder una media de un kilo (uno de ellos asegura haber perdido 10) y reducir su cintura en más 1,4 centímetros, en tan sólo ocho semanas.

Además, el Hospital de Chulalongkorn, en Bangkok, proporcionó a los monjes un cinturón especial para que puedan controlar su sobrepeso.

Pero no sólo está en juego la salud de los monjes, sino también la reducción del gasto sanitario, que se incrementó considerablemente en los últimos años, debido a los problemas de salud del clero budista.

El gobierno calcula que, sólo en el año 2012, gastó más de US$8,5 millones para combatir problemas crónicos relacionados con obesidad.

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