La tía del máximo líder de Corea del Norte que tiene una tintorería en EE.UU. y vive el sueño americano

  • 30 mayo 2016
Kim Jong-un Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Ko Yong-suk, la tía de Kim Yong-un, describe a su sobrino como alguien irritable y poco tolerante.

Durante unos años estuvo encargada de la crianza de Kim Jong-un en Suiza, donde el líder norcoreano pasó gran parte de su infancia.

Pero en la actualidad Ko Yong-suk regenta una tintorería en Estados Unidos, dónde vive desde que desertó en 1998.

Y la tía del hombre que ha amenazado con hacer cenizas Manhattan con una bomba de hidrógeno, tiene una vida anónima junto a su esposo, Ri Gang, en una localidad a las afueras de Nueva York.

Allí vieron crecer a sus tres hijos y lograron hacer realidad "el sueño americano", le dijeron al periódico The Washington Post.

Ko, hermana de la madre del líder norcoreano, le contó al diario estadounidense que en 1992 ella y su esposo fueron enviados a Berna para cuidar de los miembros de la familia gobernante que iban a ser educados allí.

Entonces viajó junto a Kim Jong-chol, el hermano mayor de Kim Jong-un, quien llegaría cuatro años más tarde, al cumplir los 12 años de edad.

"Actuaba como su madre"

"Vivimos en una casa normal y nos comportábamos como una familia normal. Yo hacía el papel de su madre", comentó Ko durante la entrevista.

Derechos de autor de la imagen EPA Yonhap News
Image caption Según su tía, en Suiza Kim Jong-un traía amigos del colegio a la casa para merendar y jugar.

"Le estimulaba para que trajera a casa a sus amigos, porque quería que tuvieran una vida normal. Preparaba una merienda para los niños. Ellos comían torta y jugaban con Legos", agregó.

Mientras tanto, Ri viajaba frecuentemente entre Corea del Norte y Suiza llevando consigo a su hija menor y a Yo-jong, la hermana menor de Kim Jong-un, quien en la actualidad es la responsable de Propaganda del gobernante Partido de los Trabajadores.

"Le cambié los pañales"

Aunque aparentemente Ko y su marido no ocuparon cargos oficiales y hace unos 18 años que no ve a su sobrino, la información de la que disponen les permite arrojar luces sobre un régimen tan cerrado como el norcoreano.

Así, por ejemplo, Ko afirma que el líder norcoreano nació en 1984, el mismo año que nació su propio hijo mayor, y no en 1982 o 1983 como se ha dicho hasta ahora.

"Él y mi hijo fueron compañeros de juego desde que nacieron. Le cambié los pañales a ambos", dijo.

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Image caption Hasta 2010, el mundo no supo que Kim Jong-un era el heredero político escogido por su padre Kim Jong-il.

De igual modo reveló que Kim supo que sería el próximo líder norcoreano en 1992, cuando a la celebración de su octavo cumpleaños acudió toda la cúpula de Corea del Norte.

El pequeño recibió entonces un uniforme de general, decorado con estrellas, y vio como los verdaderos altos oficiales comenzaron a hacerle reverencias.

El resto del mundo no supo que Kim era el heredero designado hasta una Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte realizado en 2010.

Ko también dijo en la entrevista que en su infancia, el líder norcoreano no solía ser demasiado travieso pero que era irritable y poco tolerante.

Del caviar a la tintorería

En la entrevista Ko afirma haber disfrutado de la "buena vida" de la familia gobernante: recuerda que bebía cognac, comía caviar y paseaba por Pyongyang con Kim Jong-il en un Mercedes-Benz.

Sin embargo, no queda claro por qué decidieron desertar.

El Washington Post sugiere que la decisión pudo verse motivada al temor ante la posibilidad de caer en desagracia cuando a Ko Yong-hui, la madre de Kim Jong-un, le fue detectado un cáncer de senos en 1998 por el que finalmente falleció años más tarde.

Ko y Ri acudieron con sus hijos a la embajada de Estados Unidos en Berna, donde pidieron asilo.

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Image caption Kim Jong-un acompañado de su hermana, Yo-jong, quien actualmente es la jefa de Propaganda del Partido del Trabajo.

Tras ser interrogados durante varios meses por la CIA, les fue permitido mudarse a Estados Unidos donde iniciaron una nueva vida con nuevas identidades.

Montaron la tintorería y ahora tienen la vida de una familia de clase media estadounidense.

Ko dice considerarse afortunada. "Mis hijos fueron a buenos colegios y ahora son exitosos y tengo a mi esposo, que puede arreglar cualquier cosa", le dijo al Washington Post.

Su esposo, quien también participó en la entrevista, concordó con ella: "creo que hemos logrado el sueño americano", apuntó.

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