Última actualización: Lunes, 29 de noviembre de 2010

Río de Janeiro: ¿victoria aislada o cambio de dirección?

Las autoridades brasileñas en la calle

Es muy pronto para saber cuán fuerte ha sido el golpe dado a los grupos delictivos.

Antes de la toma policial de Alemao, un bastión de la delincuencia en Río de Janeiro, muy pocos imaginaban que tal cosa era posible.

Alemao es verdaderamente un complejo. Conformado por doce diferentes favelas, con una población total de 60.000 personas.

Se pensaba que las calles angostas y tortuosas del barrio marginal eran inaccesibles para las fuerzas del gobierno y servían como refugio perfecto para que los traficantes de droga manejaran sus negocios.

Sin embargo, en menos de dos horas y con un número de bajas relativamente pequeño -sólo tres confirmadas oficialmente- la policía del Estado de Río y tropas federales allanaron rápidamente el sitio y se hicieron con el control.

Las autoridades brasileñas están eufóricas con el operativo.

Para ellos se trata de un cambio de dirección de envergadura en la batalla de décadas de Río contra los carteles de la droga que dominan y aterrorizan a las comunidades pobres.

Ya se habla de tomar control de otros bastiones de delincuentes, tales como las favelas Rocinha y Vidigal, que al igual que Alemao están cerca de los sitios turísticos y sedes que albergarán la Copa del Mundo, en 2014, y los Juegos Olímpicos, en 2016.

Otras voces se muestran más cautas, y afirman que es demasiado pronto para saber exactamente cuán fuerte ha sido el golpe asestado a los grupos delictivos.

Policía pacificadora

Hay varias razones para no descartar el operativo del domingo como "más de lo mismo de siempre" en la batalla de Río contra la delincuencia.

Primero, porque la toma del complejo de Alemao no es un incidente aislado, sino parte de los planes a largo plazo del gobierno del Estado para aplastar a los carteles de droga en las favelas.

Hace dos años, el gobierno del Estado de Río puso en práctica Unidades de Policía Pacificadora, que tenían un diferente enfoque de la delincuencia en los barrios marginales.

En vez de combatir a los delincuentes desde fuera, estas unidades entraron a las comunidades, ampliando el control del Estado para alcanzar a zonas donde previamente no imperaba la ley.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, celebró el operativo como un importante "primer paso" en la batalla contra el delito

Esto ayudó a las fuerzas policiales a distinguir entre delincuentes y ciudadanos respetuosos de la ley.

Previamente, no se hacía mucha distinción entre ellos durante los operativos policiales, lo que ayudaba a que los pobladores honestos de las favelas se volvieran contra las fuerzas de seguridad.

Las Unidades de Policía Pacificadora impedían también que los policías corruptos (conocidos como "milicias") se trasladaran a las áreas de los delitos donde había un vacío de poder.

Desde 2008, las unidades consiguieron pacificar muchas favelas y expulsar a los traficantes de droga, quienes se vieron forzados a trasladarse a otras áreas.

Muchos delincuentes buscaron refugio en el Complejo de Alemao, donde no había Unidades de la Policía Pacificadora.

Bautizada como "la Franja de Gaza", se le consideraba demasiado grande y muy peligrosa para que las fuerzas del gobierno pudieran intervenir.

Las autoridades dicen que el descontento con las UPP llevó a las bandas de delincuentes a iniciar una oleada de violencia, la semana pasada, en Río, que cobró la vida de 30 personas.

Esto, a su vez, provocó la reacción del Estado, el viernes, que neutralizó exitosamente la propagación de la violencia.

Aprovechando lo favorable del momento, el gobierno vio la posibilidad de entrar al complejo Alemao, el domingo.

Los delincuentes fueron tomados desprevenidos y ofrecieron escasa resistencia.

Unidad

Otro aspecto que puso en evidencia el operativo del domingo fue un frente unido para abordar la delincuencia entre Estado y gobiernos federales, con la presencia exitosa de las Fuerzas Armadas.

Policía con mural

Las autoridades dicen estar en la gloria con los resultados del operativo.

El gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, le pidió al ejército que permanezca en Complejo de Alemao hasta principios del próximo año, cuando el Estado desplegará Unidades de Policía Pacificadora allí.

El operativo también tuvo un impacto devastador tanto para la moral de los narcotraficantes como para sus ganancias económicas.

Facciones de delincuentes como el Comando Vermelho y Amigos de los Amigos, a quienes se les creía muy poderosos como para ser tocados, resultaron humillados.

Un cabecilla de los bajos fondos, conocido como Zeu, se orinó en los pantalones durante el arresto, lo que fue mostrado en la televisión nacional.

Otro canal mostró una lujosa casa en la favela que pertenecía a otro narcotraficante.

Después de que se fue la policía, los niños pobres del vecindario convirtieron la piscina en un área de recreación pública.

El decomiso de armamento y las más de 30 toneladas entre marihuana y cocaína significó un golpe bajo en lo económico para algunos cabecillas que ya estaban enfrentando dificultades con sus negocios.

Euforia y precaución

Las autoridades se encuentran en la gloria con los resultados del operativo.

José Mariano Beltrame, el secretario de Seguridad de Río, y uno de los creadores de las UPP, dice que el operativo terminó con el mito de la invencibilidad del Complejo de Alemao como "el corazón del mal".

El gobernador, Sergio Cabral, dijo que se había dado vuelta la hoja en la historia de Río, mientras que el alcalde de la ciudad, Eduardo Paes, quiere designar oficialmente el 28 de noviembre como el "Día de la Refundación de Río".

En un sentido, si Río persigue gradualmente a los delincuentes de una favela a otra, éstos irán perdiendo su poder y eventualmente no tendrán dónde ir.

Si esto es verdad, la ocupación del Complejo de Alemao podría convertirse en el punto de giro.

Pero, a pesar de la euforia, también hay voces que expresan preocupación.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, celebró el operativo como un importante "primer paso" en la batalla contra el delito, pero dijo que nadie podía saber si todavía hay delincuentes escondiéndose en el Complejo do Alemao.

Un residente le dijo a Julia Carneiro, de BBC Brasil, que hay muchos bandidos viviendo de manera anónima en las casas de otra gente, dentro de la favela.

De acuerdo con él, la población está muy asustada como para denunciarlos.

En ese caso, la delincuencia no habría desaparecido, sino que estaría hibernando de manera silenciosa.

Aministía Internacional no se mostró muy impresionada con la respuesta del gobierno a la ola de violencia en Río.

El grupo defensor de los derechos humanos expresó que ninguna cantidad de operativos policiales cambiará los fracasos del sistema de justicia penal del país.

Las UPP y los operativos del domingo no han cambiado los asuntos sociales que están en la base de la historia delictiva de Río de Janeiro, tales como la desigualdad social y la falta de oportunidades.

Sin embargo, han aportado un poco de optimismo en la lucha contra la delincuencia.

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