Un informe llevado a cabo por la London School of Economics y el periódico británico The Guardian sobre los disturbios acontecidos en Reino Unido el verano pasado asegura que la policía estaba en inferioridad numérica, los comandantes fueron demasiado lentos al pedir ayuda y las comunicaciones de radio con el comando central fueron insuficientes.
Unos 130 agentes de policía fueron entrevistados para el estudio. Muchos dijeron que habían temido por sus vidas y se asombraron de que no resultara muerto ninguno de ellos.
La Federación de Policía -que representa a los agentes de policía- advirtió que los recortes propuestos al presupuesto podrían ocasionar que los disturbios se repitieran y, de ser así, la policía tendría problemas para controlarlos.
Los disturbios del año pasado comenzaron en Londres y se extendieron a otras ciudades británicas, incluyendo Birmingham y Manchester. Fueron cuatro noches consecutivas de saqueos e incendios que dejaron cinco muertos y 4.000 arrestos.



