Dilma Rousseff responde a las manifestaciones

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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se dirigió al país este viernes en cadena de radio y televisión para hablar sobre la ola de protestas que ha sacudido al país desde hace más de una semana.

Rousseff dijo que "tiene el deber de escuchar las calles" pero advirtió que no se puede tolerar la violencia de parte de quienes definió como "un pequeño grupo".

"Los manifestantes tienen el derecho y la libertad de criticar todo, de defender sus posturas (...) pero deben hacerlo de forma pacífica", dijo la presidenta.

"La violencia avergüenza a Brasil", destacó.

Sin embargo, la mandataria reconoció que los manifestantes han destacado problemas profundos de la sociedad brasileña que deben ser atendidos.

Por ello, prometió mejorar el sistema de transporte público y los servicios de salud, y aseguró que espera que el Congreso apruebe un plan para destinar a la educación el 100% de los recursos provenientes del petróleo.

"Necesitamos oxigenar nuestro sistema político y volverlo más transparente", señaló.

Rousseff también precisó que recibirá a los líderes de las manifestaciones pacíficas, de sindicatos y asociaciones populares.

"Precisamos de todas sus contribuciones, reflexiones y experiencias", afirmó.

El aumento de las manifestaciones en número de gente y ciudades, varias con escenas de violencia que incluyeron un muerto, llevó a la presidenta Rousseff a cancelar un viaje a Japón y a convocar una reunión de emergencia de su gabinete para más temprano este viernes.

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El impacto del discurso

En su mensaje, Rousseff procuró responder una a una las principales demandas de las protestas callejeras, desde la calidad del transporte público hasta la corrupción, pasando por los gastos del Mundial.

De acuerdo con el corresponsal de BBC Mundo en Brasil, Gerardo Lissardy, la mandataria estaba presionada por la situación, con políticos y ciudadanos que cuestionaban su manejo de la crisis.

Una encuesta de Datafolha reveló que 55% de los habitantes de Sao Paulo reprobaban su actitud frente a las protestas.

Su reconocimiento de que hay problemas sin resolver en país por "limitaciones políticas y económicas" y el anuncio de que recibirá a líderes de las protestas fueron un intento de acercarse a los manifestantes, explica Lissardy, quien destaca que la presidenta marcó distancia de lo que definió como una "minoría violenta y autoritaria" que dijo que debe ser cohibida por las instituciones y órganos de seguridad "dentro de los límites de la ley".

Un punto que ha llamado la atención es que Rousseff no se referió expresamente al tema de la represión policial, una queja central de los manifestantes que hizo crecer el movimiento de protesta.

"La duda es si el hecho de que Rousseff haya reconocido como legítimas otras banderas de los manifestantes le ayudará a calmar las calles o, por el contrario, les dará un nuevo argumento para seguir movilizados", dice el corresponsal de BBC Mundo.

Polémica posterior

Image caption Tras el discurso las manifestaciones siguieron en las calles.

Pero a juzgar por las opiniones que se han vertido en redes sociales inmediatamente tras las palabras de la presidenta, muchos brasileños no creen que el discurso vaya a servir para reducir las tensiones.

"Discurso vacío, habla y no respuesta a las reivindicaciones del pueblo. Traer médicos sin camas, medicamentos, hospitales…Ella no me representa", escribió Rosane Oliveira en la página Facebook de BBC Brasil.

"La "presidenta" perdió la oportunidad de quedarse quieta", escribe Claudio Vendramini A.

Si la intención de la presidenta era calmar los ánimos se quedó corta con su discurso vacío y demagógico sólo tiende a empeorar aun más las insatisfacciones en las calles", opinó Nelson Cruz.

Otros han expresado su apoyo Rousseff y a algunas de las inciativas que presentó para lidiar con las demandas populares, como la importación de médicos para suplir el déficit de profesionales de la salud que padece el país.

"Es interesante que si fuese en EE.UU. y Obama hubiera dado un discurso igual hablando exactamente la misma cosa, todo el mundo iba a expresar más respeto por el presidente", se quejó Santiago Alves Castro en la página de BBC Brasil.

Otra idea de la polémica que se generó tras el discurso presidencial la da el que la noche del viernes, una de los trending topics o temas de tendencia en la red social Twitter estaba #CalaABocaDilma, lo que traducido vendría a ser "Callate la boca Dilma".

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