Mariano Rivera lanza su último partido en el estadio de los Yanquis de Nueva York

  • 27 septiembre 2013
Mariano Rivera
Image caption Rivera abandonó el campo en la novena entrada en el juego contra las Mantarrayas.

El lanzador panameño Mariano Rivera se despidió entre lágrimas, abrazos y ovaciones del estadio de los Yanquis de Nueva York.

Rivera, de 43 años, comenzó a jugar béisbol de niño en la playa de un pueblo pesquero de Panamá para llegar a jugar 18 temporadas en las Grandes Ligas para los Yanquis, equipo del que fue cerrador desde 1997.

El domingo pasado, Rivera fue agasajado en el barrio del Bronx como despedida, pero su último juego en casa fue este jueves, llevando la camiseta con el número 42.

Los Yanquis perdieron ante las Mantarrayas de Tampa Bay, pero la emoción se apoderó del estadio ante la partida de Rivera, quien dominó a los bateadores durante casi dos décadas, salvando muchos partidos y ganando la Serie Mundial cinco veces.

El entrenador, Joe Girardi, envió a Derek Jeter y Andy Pettitte al montículo para relevar a Rivera, a quienes abrazó entre lágrimas y se retiró ante una ovación de pie, tanto de los seguidores de su equipo como los de los adversarios.

Rivera ya es considerado un seguro miembro del Salón de la Fama en Cooperstown.

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