Vaticano expone por primera vez posibles "restos de San Pedro"

  • 24 noviembre 2013
Papa Francisco sostiene en sus manos la caja de madera con fragmentos óseos que podrían ser de San Pedro
Image caption El papa Francisco sostuvo durante la misa la caja de madera que contiene los nueve fragmentos óseos.

El papa Francisco concluyó con una misa en la plaza de San Pedro el llamado Año de la Fe, iniciado por Benedicto XVI, y durante la homilía se expusieron por primera vez las reliquias que algunos aseguran podrían ser los restos de San Pedro.

Durante la misa, el pontífice tomó entre sus manos la caja de madera donde se conservan nueve pequeños fragmentos óseos, que han motivado durante años un intenso debate arqueológico.

El 23 de diciembre de 1950, el papa Pío XII anunció a través de la radio que había sido hallada la tumba del apóstol, después de que en 1939 el pontífice autorizara excavar bajo la basílica vaticana.

Durante la audiencia general del 26 de junio de 1968, Pablo VI anunció al mundo que se habían encontrando los huesos de San Pedro, pero algunos estudiosos como el arqueólogo jesuita Antonio Ferrúa, que formaba parte del equipo que descubrió la tumba, expresaron siempre su escepticismo. Ferrúa, fallecido en 1999, escribió en 1995 en la revista de la orden "Civiltà Cattolica": "Hablando claro. Algunos lo creen. Yo no".

Aún así, el papa Pablo VI quiso conservar nueve pequeños fragmentos de los huesos en un relicario de madera con una inscripción prudente: "Ex ossibus quae in Arcibasilicae Vaticanae hypogeo inventa Beati Petri Apostoli esse putantur", "Los huesos hallados en el hipogeo de la Basílica vaticana que se considera que son del beato Pedro Apostol".

La tumba donde se dice que se enterró a San Pedro se puede visitar siempre que se pida cita previa para recorrer la necrópolis, pero el relicario permanece desde 1971 en la capilla privada del papa, situada en el centro del apartamento pontificio.

Las reliquias volvieron este mismo domingo a esa capilla privada, donde las colocó Pablo VI en 1968.

En la homilía, el papa remarcó el concepto de la "centralidad de Dios". "La pérdida de este centro, al sustituirlo por otra cosa cualquiera, solo provoca daños".

"Jesús acuérdate de mi, porque yo tengo ganas de ser bueno pero no tengo fuerzas. Tú te puedes acordar de mi porque estás en el centro de todo", añadió el pontífice.