Obama: “No espiaremos a quienes no nos amenacen”

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Image caption El presidente anunció cómo planea reformar el NSA, que es el centro de una polémica en torno a los límites de las labores de espionaje.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, propuso reformar la manera cómo se manejan los datos telefónicos que recolectan las agencias de inteligencia y cómo estas podrán acceder a ellos, aunque advirtió que las polémicas labores de espionaje son necesarias para la seguridad nacional y por tanto se mantendrán.

En su esperado discurso ofrecido desde el Departamento de Justicia en Washington, Obama empezó haciendo un recuento histórico, desde los tiempos de la independencia, para justificar cómo las actividades de inteligencia garantizan la seguridad nacional estadounidense y mucho más desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Aunque Obama reiteró que la práctica de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de recabar "metadata" telefónica revelada por el exanalista de inteligencia Edward Snowden no implica que sean escuchadas las conversaciones telefónicas, reconoció que son necesarias garantías jurídicas adicionales que eviten potenciales abusos por parte de las autoridades.

Por eso, en sus palabras Obama dijo que ordenó que "inmediatamente" la NSA obtenga autorización de un corte secreta especial antes de tener acceso a esos datos, salvo en casos de emergencias nacionales.

"La directiva presidencial que he emitido hoy determinará claramente lo que hacemos y lo que no hacemos, en relación a la vigilancia en el exterior. Para empezar, la directiva deja claro que EE.UU. sólo usa la inteligencia de datos para propósitos legítimos de seguridad nacional y no para revisar indiscriminadamente correos electrónicos o llamadas telefónicas de gente ordinaria".

Además, pidió al secretario de Justicia, Eric Holder, y a la comunidad de inteligencia, presentar una nuevo sistema para el almacenaje de esa información, incluyendo estudiar la posibilidad de que sea administrada por las propias empresas de telecomunicaciones y quede fuera de las manos del gobierno.

Snowden

Las propuestas del mandatario se producen tras una intensa controversia sobre las actividades de espionaje del país, en parte profundizada por lo revelado en los documentos que filtró Snowden el año pasado sobre las actividades de NSA.

Obama aseguró que "no se referiría a las motivaciones del señor Snowden", defendió el necesario secreto en el que deben conducirse las actividades de inteligencia para que sean efectivas.

"La manera sencioanalista cómo se hicieron estas revelaciones han arrojado frecuentemente más calor que luz, al tiempo que han revelado a nuestros adversarios métodos que pueden impactar nuestras operaciones de manera que quizá no podamos entender por años", dijo Obama refiriéndose a Snowden.

Sin embargo, Obama insistió en que el sistema funciona y para ilustrarlo usó el ejemplo de Khalid al-Mihdhar, señalado como uno de los responsables de los atentados del 11 de septiembre, cuya ubicación en Yemen pudo ser establecida por una llamada originada en San Diego, California, sin que se interceptara el contenido de la comunicación.

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Image caption Miembros del grupo Code Pink protestan contra el presidente Barack Obama y la NSA antes de la rueda de prensa.

Espionaje selectivo

Las revelaciones sobre cómo las agencias de inteligencia estadounidenses trabajan vigilando a ciudadanos de todo el mundo, según los datos facilitados por Snowden, han creado roces en las relaciones de Washington con varios países, incluyendo cercanos aliados.

Obama se refirió al tema y aunque calificó de "pasajeras" esas desavenencias diplomáticas, quiso reiterar que nadie que no esté urdiendo acciones contra intereses estadounidenses debería temer del trabajo del espionaje.

"La gente (…) debería saber que EE.UU. no espía a gente común que no amenaza nuestra seguridad nacional y que tomamos en cuenta sus preocupaciones de privacidad. Esto aplica a los líderes extranjeros también", aseguró Obama, lo que deja a un gran número de dignatarios potencialmente al alcance de la lupa de Washington.

De hecho, la Casa Blanca anunció que antes de la alocución, el presidente había conversado telefónicamente con algunos líderes extranjeros sobre el tema, como la canciller alemana, Ángela Merkel -quien figuró entre los dignatarios vigilados por la inteligencia estadounidense- y el primer ministro británico, David Cameron, cuyo país colabora estrechamente con EE.UU. en labores de espionaje.

Además de la mandataria alemana, los presidentes de México y Brasil fueron vigilados por agencias estadounidenses, algo que motivó protestas por parte de ambos gobiernos latinoamericanos.

"He dejado claro a la comunidad de inteligencia que, a menos que haya un propósito convincente de seguridad nacional, no monitorearemos las comunicaciones de jefes de estado y de gobierno de nuestra amigos cercanos y aliados", enfatizó Obama.

Dudas parlamentarias

Sin embargo, algunos analistas comentan que muchas de las propuestas hechas por el presidente no serán de aplicación inmediata, pues deberán contar con la aprobación del Congreso, donde hay opiniones divididas en cuanto al impacto que pudieran tener sobre la seguridad nacional.

Las revelaciones de Snowden generaron un debate tanto en Estados Unidos como en otros países sobre el balance entre las prioridades de la seguridad de Estados Unidos y la protección a la privacidad.

Según recuerda el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Thomas Sparrow, el presidente Obama prometió en agosto pasado "reformas apropiadas" para garantizar una mayor supervisión de las actividades de vigilancia.

El anuncio de este viernes es el resultado de una serie de revisiones a esas actividades, que fueron estudiadas por el presidente y su equipo en las últimas semanas.

Pero al no poner un final definitivo al trabajo de recaudación de datos de la NSA y otras agencias es poco probable que satisfaga las exigencias de grupos de derechos humanos, que alertan sobre la violación de la privacidad individual que implan estas prácticas.

De otro lado, están los políticos, generalmente de tendencia más conservadora, que ven en las limitaciones, por tímidas que pudieran parecer, una traba en el trabajo de la inteligencia que podría comprometer la seguridad nacional de EE.UU.

"El discurso del presidente Obama dejó muchas preguntas cruciales sin responder", dijo el senador republicano y excandidato presidencial John McCain, quien agregó en un comunicado que es el momento para que el Congreso mejore cómo ejecuta sus deberes de supervisión constitucional.

Lea también: Panel recomienda a la Casa Blanca considerar riesgos de espiar a líderes extranjeros

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