Venezuela: fallece expresidente Ramón J. Velásquez

Ramón J. Velásquez Derechos de autor de la imagen El Nacional
Image caption Velásquez era el último de los presidentes venezolanos del Siglo XX.

Ramón J. Velásquez, el único de los expresidente previos a la era de Hugo Chávez que quedaba con vida y quien tuvo que asumir el gobierno en uno de los períodos más difíciles de la historia democrática de Venezuela, falleció este martes a los 97 años de edad en Caracas.

Intelectual, jurista, historiador, periodista, político y escritor, Velásquez asumió provisionalmente la presidencia entre junio de 1993 y febrero de 1994 por encargo del Congreso Nacional, a raíz de la destitución por malversación de fondos públicos y fraude a la nación de Carlos Andrés Pérez.

La misión de Velásquez era completar el período de Pérez, quien intentó una profunda reforma económica en Venezuela, tuvo que enfrentar una rebelión popular a pocas semanas de su ascensión al poder en 1989 y enfrentó dos intentos de golpes de estado en 1992 en los que participó Chávez, entonces teniente coronel del ejército venezolano.

Velásquez recibió la primera magistratura de manos del presidente del Congreso y mandatario interino, Octavio Lepage -quien la ocupaba desde el 21 de mayo- y se mantuvo hasta el 2 de febrero de 1994, cuando asumió por segunda vez el presidente Rafael Caldera, quien ganó una de las elecciones menos concurridas de la historia venezolana.

La crisis generada con la salida del presidente Pérez exigió de la clase política venezolana la búsqueda de una figura de consenso, que estuviera por encima de las duras disputas partidistas y que contara con prestigio entre la opinión pública, que por aquellos años consideraba que la corrupción era el máximo problema que enfrentaba el sistema democrático venezolano, explica el excorresponsal de BBC en Venezuela, Carlos Chirinos.

"Aunque Velásquez siempre estuvo vinculado con los socialdemócratas de Acción Democrática, representaba una generación que muchos consideraban más comprometida con los valores democráticos que trataron de imponerse tras la caída del gobierno militar de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958)", estima Chirinos.

Sin embargo, el polémico episodio del indulto del narcotraficante Larry Tovar Acuña, que el entonces presidente interino negó conocer y del que fue responsabilizada su secretaria privada, dejó, no una mancha personal para Velázquez, pero si una suerte de desilusión entre muchos venezolanos.

El breve tiempo de Velásquez al frente del gobierno venezolano no logró reencausar la economía, sacudida por el cambio a paradigmas liberales que había intentado establecer Carlos Andrés Pérez, ni superar las desconfianzas que tras casi cuatro décadas de ejercicio del poder abrigaban muchos electores en su sistema político.

Hombre de letras

Derechos de autor de la imagen El Nacional
Image caption Velásquez tuvo una destacada carrera como escritor, que le valió varios galardones.

Velásquez fue reportero del periódico Últimas Noticias y llegó a ser director de varios diarios y revistas, incluidos El Mundo y El Nacional de Caracas, de este último en dos ocasiones.

En 1948 comenzó su activismo político, cuando fue derrocado el primer presidente electo por sufragio universal, Rómulo Gallegos, uno de los literatos más ilustres del mundo hispano de la época.

Con la caída de Pérez Jimenez, Velásquez fue elegido senador. También ejerció como secretario de la Presidencia durante el segundo gobierno del socialdemócrata Rómulo Betancourt (1959-1964) y como ministro de Comunicaciones durante el primer gobierno del democratacristiano Rafael Caldera (1969-1974).

Velásquez nació en San Juan de Colón, estado de Táchira, el 28 de noviembre de 1916.

Militante del partido Acción Democrática, estuvo preso durante el gobierno de Pérez Jiménez por publicar "El Libro Negro de la Dictadura", junto con el poeta Juan Liscano y el editor José Agustín Catalá.

También se hizo cargo del Instituto de Investigaciones Históricas del Periodismo Venezolano en la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela y fundó la Cátedra de Historia del Periodismo Venezolano en la Universidad Católica Andrés Bello.

Fue miembro de la Academia Nacional de Historia y ganó el Premio Nacional de Literatura en 1973 por su libro sobre "La caída del liberalismo amarillo", en el que hace un estudio de la Venezuela de finales del siglo XIX, caracterizada por profundos cambios en lo económico, político y militar.

En 1980, el Consejo Nacional de la Cultura le otorgó el Premio Nacional de Historia.

Entre otras de sus obras se destacan: "Confidencias imaginarias de Juan Vicente Gómez", "Los alemanes en el Táchira", "Con segunda intención. Reportajes en tiempos de dictadura 1951-1955" y "Memorias del Siglo XX".