¿Eres tímido en el trabajo? Cómo hacerte notar en un mundo de presumidos

Una persona bailando en medio de un círculo de colegas en la oficina Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Siempre hay alguien...

Mientras daba una voltereta hacia atrás y caía en un agujero cortado en el hielo del mar Báltico, Didrik Dege Dimmen, arrancó expresiones de asombro de los espectadores que se encontraban en Oulu, Finlandia.

Sumergido de la cintura para abajo en las heladas aguas del mar, y con su pecho descubrierto mostrando el nombre de su producto, este noruego de 24 años procedió a presentar su estabilizador de teléfonos inteligentes a un grupo de inversionistas de capital de riesgo.

Es posible que su espectáculo haya chocado con la "ley de Jante", la norma nórdica no escrita en la que la ostentación está mal vista, pero Dimmen ganó el primer premio en la competición de presentación de ideas para negocios Polar Bear 2016, dotado de US$11.128 y una estadía en Silicon Valley, Estados Unidos, además de publicidad en todo el mundo y contactos.

"Fue una forma muy eficiente de comercializarnos", comenta.

Concursos y "reality TV"

Desde que hace dos años cofundó FlowMotion Technologies, el cada vez más visible perfil de esta start-up ha ayudado a atraer una inversión de unos US$1,3 millones.

Si bien lanzarse medio desnudo en el agua helada es quizás una medida extrema para obtener fondos, es parte de una tendencia donde alardear, hacerse notar y crear una marca personal se está haciendo cada vez más importante.

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Image caption Los programas de telerrealidad, como el que el ahora presidente de Estado Unidos Donald Trump solía conducir, han alimentado la idea de que para destacarse hay que alardear.

Concursos como estos -en los que emprendedores compiten para captar la atención de inversionistas- están proliferando en todo el mundo, con nuevas modalidades como "batallas de start-up" y eventos que duran todo un fin de semana.

Las versiones más extremas plantean llamativos desafíos a los esperanzados emprendedores, como en la que participó Thea Myhrvold, quien presentó su producto Teach Me Now ("Enséñame ahora"), una plataforma de aprendizaje en línea, en la parte de atrás de un auto mientras daba vueltas en un circuito a 180km/h.

La joven de 27 años ganó el Infiniti Speed Pitching 2015, cuya final se celebró en Hong Kong y tenía un premio de US$ 40.000 en efectivo.

Los programas de telerrealidad también han adoptado el concepto de hacer presentaciones estrafalarias para conseguir inversión.

Programas en el mundo anglosajón como Drangon´s Den, Shark Tank y Adventure Capitalist -que muestran emprendedores intentando vender sus productos a inversores de riesgo- se pueden ver en casi 30 países de todo el mundo.

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Image caption Las personas más calladas por lo general tienen buenas ideas, si bien los ruidosos son los que captan la atención, dice la profesora Ros Taylor.

Incluso el gigante tecnológico Apple se ha sumado con un nuevo show en donde diseñadores de aplicaciones presentan sus productos a celebridades mientras van bajando unas escaleras mecánicas.

Sube el narcicismo

Si bien esto se puede considerar como un alardeo para las cámaras, estudios sugieren que en general la modestia está en declive, mientras que señas individualistas, como la autoestima y la extroversión, van en aumento.

Para Jonathan Hirshon, estratega de relaciones públicas en Silicon Valley, y quien estuvo detrás de lanzamientos para Sony, Apple y Pioneer, los programas de telerrealidad son en buena parte responsables de esta formación del ethos "mírame a mí".

Muchas de las empresas que gritan poseen la tecnología menos viable y los peores planes de negocios"

Jonathan Hirshon, estratega de relaciones públicas

Se trata de una aspiración facilitada hoy en día por una gran cantidad de sitios de redes sociales que dependen de que miles de millones de personas compartan los detalles de sus vidas e ideas en distintos grados de exhibicionismo digital.

El auge de estrellas de YouTube y de influyentes en Instagram ha aumentado el énfasis en la importancia de resaltar entre los demás con una fuerte marca personal.

Cultura competitiva

Para Hirshon fue en los años 90, cuando Silicon Valley empezó a tener fuerza, que el concepto de alardear empezó a imponerse en el mundo empresarial.

La cultura competitiva y la rivalidad por obtener financiación se expresó en concursos de presentación de negocios, con una creciente exigencia por que los participantes ofrecieran entretenimiento durante su presentación.

Derechos de autor de la imagen Infiniti Speed Pitching
Image caption Thea Myhrvold, una empresaria de 27 años en Dubái, ganó US$40.000 vendiendo su idea en el asiento trasero de un automóvil a toda prisa.

"En los últimos años son tantas las empresas nuevas que la gente ha decidido que necesita gritar en vez de susurrar", agrega el experto.

En este ambiente pareciera que las ideas, el trabajo duro y el talento no llegan muy lejos al menos que uno aprenda a gritarlas a los cuatro vientos y alardear de ellas.

¿Pero qué haces si ese no es tu estilo?

Una ventaja cultural

Para Hirshon, la tendencia de la ostentación es "desafortunada".

"Muchas de las empresas que gritan poseen la tecnología menos viable y los peores planes de negocios".

También pone en desventaja a personas que vienen de culturas más reservadas.

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Image caption Según Jonathan Hirshon, celebridades como Kim Kardashian y Paris Hilton son responsables de la cultura de "mírame".

"Jactarse en Japón es la forma más rápida de no ir a ninguna parte", agrega. "Jactarse en los países nórdicos es la forma más rápida de no llegar a ninguna parte".

Por contraste, ser demasiado modesto en culturas más jactanciosas puede suponer una desventaja, dice Charlene Solomon de RW3 Culture Wizard, una plataforma de entrenamiento intercultural.

En Estados Unidos, en entrevistas de trabajo y presentaciones "tienes que estar dispuesto a hablar sobre ti, porque si le restas importancia a tus capacidades, realmente puedes estropearlo todo".

Mucho ruido, pocas nueces

El peligro de premiar la ostentación está en que favorece ciertos tipos de personalidades, advierte la profesora de negocios de la universidad británica de Strathclyde, Ros Taylor, psicóloga clínica y coach ejecutiva.

Taylor agrega que en muchas compañías existe la cultura de que los líderes necesitan ser personas extrovertidas que ven todo el contexto de las cosas y pueden hablar de ello con audacia.

Me paso el tiempo yendo a mesas de directores y equipos de gerentes diciendo 'no, no, no; no hay un tipo de persona que sea líder'"

Charlene Solomon, experta

"Significa que todo es fanfarronería y nada tiene credibilidad", dice Taylor. "Y esto es una preocupación, porque las personas calladas suelen ser contemplativas, con excelentes ideas y pensamiento creativo".

"Me paso el tiempo yendo a mesas de directores y equipos de gerentes diciendo 'no, no, no; no hay un tipo de persona que sea líder'. La diversidad verdadera se trata de tener diferentes tipos de personas alrededor de una mesa, y eso significa introvertidos y extrovertidos".

Incluso cuando se trata de liderazgo, una personalidad reservada bien puede superar a sus más fuertes rivales.

En un reciente estudio de más de 2.000 directores ejecutivos se encontró que los introvertidos eran más propensos a superar las expectativas de los inversionistas y juntas directivas que los carismáticos extrovertidos.

Si no puedes contra ellos…

Si sientes que necesitas ser más visible, pero ser abierto no es algo natural en ti, ¿hay algo que puedas hacer?

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Image caption Todos podemos aprender a hacernos escuchar, dicen los expertos.

De su trabajo como coach ejecutiva, que consiste en acompañar y entrenar a una persona para ayudarla a desarrollar habilidades y cumplir metas, Taylor cree que todo el mundo puede aprender a hablar por sí mismo.

Antes de empezar sesiones de coaching con Taylor hace dos años, Gerry Tyrrell, de 44 años, solía sentarse en silencio en las reuniones.

Era un hombre con experiencia y seguro de sus conocimientos, pero se inhibía de hablar. Cuenta que esto ocurría especialmente cuando sus colegas adoptaban una actitud más agresiva para imponer sus ideas.

Con un tono de voz bajo y una tendencia a hablar rápido cuando se ponía nervioso, Tyrrel aprendió a calmarse y a escoger uno o dos puntos clave para exponer sus ideas.

"Hace dos años no había manera de que hablara en público. Ahora lo hago, pero nada excepcional".

Cuando todo el mundo grita, es la persona que susurra la que se deja escuchar"

Jonathan Hirshon, estratega de relaciones públicas en Silicon Valley

Por su parte Hirshon, quien ha sido juez en Polar Bear Pitching, ha tenido que convencer a un empresario modesto para que fuera más efusivo.

"En Suecia tenía un cliente con una tecnología increíble de reconocimiento facial, mejor que cualquiera que hay en el mercado, y una y otra vez salían a hablar de su tecnología 'decente'", recuerda.

"Finalmente los entrené para que dijeran 'lo cierto es que tenemos algo único'".

Sin embargo, piensa que no todo el mundo debe aprender a alardear.

"Cuando todo el mundo grita, es la persona que susurra la que se deja escuchar", asegura. "Si una empresa tiene un excelente producto, si te comunicas con un bajo perfil y con datos, la gente lo entenderá".

"Las relaciones públicas no son un juego de gritos, sino de ajedrez".

Lee la historia original en inglés en BBC Capital

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