Mujeres surrealistas en el LACMA

Última actualización: Miércoles, 1 de febrero de 2012

Mujeres surrealistas en el LACMA

  • "Las dos Fridas", de Frida Kahlo
    Las mujeres surrealistas de América del Norte se separaron de los lineamientos estrictos que había esbozado André Breton y su círculo en Paris y descubrieron su propio lenguaje, en el que ser mujer significaba mucho más que oficiar de musa o amante. En suelo americano, el surrealismo abrazó a Frida Kahlo como uno de sus máximos exponentes, que hoy es la figura central en una muestra en el Museo LACMA de Los Ángeles con “Las dos Fridas”, una obra que pocas veces sale de gira.
  • Autorretrato de Frida Kahlo
    El autorretrato fue uno de los géneros preferidos del surrealismo femenino en América del Norte: las artistas lo usaron como un medio para explorar la propia identidad y las cuestiones de género, así como para exorcizar fantasmas, desde niñeces turbulentas a enfermedades penosas, como en el caso de Kahlo.
  • Cuadro de Leonora Carrington
    Leonora Carrington nació en Inglaterra, pasó por Francia –donde fue tras los pasos del pintor surrealista Max Ernst- y desembarcó en México en los años 40. Su muerte, el año pasado, conmocionó a la comunidad artística de su país adoptivo: a los 94 años, la que fuera considerada “la última sobreviviente del movimiento” dejó tras de sí una obra prolífica basada en su propio mundo interior, fantástico y plagado de símbolos.
  • "Mujer saliendo del psicoanalista", de Remedios Varo
    La española Remedios Varo fue otra de las grandes figuras del surrealismo en México. Su obra “Mujer saliendo del psicoanalista” revela uno de los temas favoritos de estas artistas que, a diferencia de sus pares masculinos, se valieron de las técnicas de autoanálisis “para ahondar en el conocimiento de sí mismas y en la definición de su lugar en el mundo”, según dijo a BBC Mundo Tere Arcq, curadora del LACMA.
  • Pintura de Helen Lundeberg
    En tanto, del otro lado de la frontera mexicano-estadounidense, el surrealismo femenino se desarrolló en paralelo. Como en esta obra de Helen Lundeberg, el cuerpo fue un tema recurrente: para ellas, pintar su anatomía fue un modo de recuperarla, de sacarla del lugar de objeto del deseo masculino. Y casi nunca se pintaron desnudas.
  • "Doble retrato del artista", de Helen Lundeberg
    Y con la exploración artística del cuerpo vino también la cuestión de género: las surrealistas “liberadas” de las reglas del movimiento francés original, sexista y eminentemente masculino, comenzaron a plantearse el sentido de su femineidad. Esta obra, “Doble retrato del artista”, también de Lundeberg, es reflejo de esa indagación.
  • "La muñeca", de Kati Horn
    Fascinadas por el mundo de Alicia y su país de las maravillas, en el que no siempre aplican las reglas de la lógica, las surrealistas usaron el cuento de Lewis Carroll como inspiración. “Pero también las muñecas y las máscaras, como un modo de tapar la identidad y transformarse en otro ‘yo’”, señala Arcq. Aquí, la obra “La muñeca”, de Kati Horna.
  • "El cortejo", de Gertrude Abercrombie
    El surrealismo propiciaba el rechazo de la cultura burguesa y las instituciones vetustas y las mujeres llevaron esos principios a su propio terreno: con frecuencia se mofaron del matrimonio y del rol materno, que creían secundarios a la realización personal a través del arte. Aquí, “El cortejo” entre un hombre y una mujer es equiparado con un asalto, en la mirada de la estadounidense Gertrude Abercrombie.
  • Pintura de Rosa Rolanda
    Rosa Rolanda, una de las primeras en experimentar con técnicas surrealistas de fotografía, fue menos popular que Carrington o Kahlo, pero es considerada “un elemento vital” en la vertiente femenina de esta vanguardia. “Al pintarse a sí mismas, estas artistas se atribuyeron cualidades de magas, hechiceras o diosas, otorgándose el poder de transformar el mundo”, señaló la curadora Arcq.
  • “La niña tehuacana”, de Frida Kahlo
    Como indica “La niña tehuacana”, de Kahlo, los elementos de la tradición indígena americana y del sincretismo con el catolicismo fueron una novedad introducida en el surrealismo de la mano de estas mujeres. Los artefactos precolombinos eran considerados un enlace directo con el subconsciente y el sueño y, en su simbolismo, fueron un tema recurrente en el arte que dejaron como legado.

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  • Fueron artífices de su propia liberación: las artistas de vanguardia que le dijeron adiós a Paris para reinventar un movimiento artístico en México y Estados Unidos. Hoy son grandes nombres del arte latinoamericano, como Leonora Carrington o Frida Kahlo.

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