Canadá mira al sur

Stephen Harper, primer ministro de Canadá
Image caption Funcionarios del gobierno de Stephen Harper visitan A. Latina cada vez con más frecuencia.

Cuando se habla de Canadá muchos piensan en ese país muy frío y muy tranquilo que está más arriba de los EE.UU. Un país "grande pero no tanto", o al menos no tan notable como su absorbente vecino del sur, y sobre todo muy lejano del sur de América.

Pese al estereotipo geopolítico, Canadá tiene a América Latina y al Caribe entre sus prioridades de política exterior. Las cifras y las acciones parecen dibujar una relación más "cálida" de la que muchos sospechan.

Misiones de supervisión electoral -la más reciente en las presidenciales de El Salvador- ayudas a la promoción de conversaciones de paz en Colombia, promoción de minería responsable en Perú o asistencia a damnificados de huracanes en Cuba son algunas señales de la presencia canadiense en la región.

Según la cancillería canadiense -que es a la vez el ministerio de Comercio Exterior- el país es el tercer inversionista en la zona con US$100.000 millones (excluyendo a México), lo que es cinco veces las inversiones que realiza en Asia

Además, las exportaciones canadienses a países del sur de América han crecido más del 92% entre 2003 y 2007.

Lo comercial va aparejado por un creciente intercambio humano. Según el censo de 2006 el 11% de los inmigrantes en Canadá proviene de América Latina y el Caribe, mientras que 2,5 millones canadienses viajan anualmente a la región, que es el segundo destino después de EE.UU.

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Ver por encima de EE.UU.

Image caption En A. Latina parece existir desconocimiento sobre el vecino del norte.

"Ahora nuestro gobierno cree que debemos prestar más atención a nuestros vecinos", le dijo a BBC Mundo Peter Kent, canciller para América del gobierno canadiense, quien reconoce que pese a que se trata de una relación antigua "el latinoamericano promedio no está al tanto" de ella.

"Por muchos años los canadienses no vimos por encima de nuestro vecino del sur y principal socio comercial, EE.UU, aunque había negocios, había relaciones, había mucho turismo canadiense en la región", reconoció Kent.

Kent es uno de los muchos funcionarios del gobierno del primer ministro Stephen Harper que ha estado visitando con cada vez mayor frecuencia países latinoamericanos y caribeños.

Según Kent, dentro de la región la prioridad de su gobierno está centrada en los países del CARICOM y los de América Central y se basa en "tres pilares": prosperidad mediante el libre comercio e inversiones justas, estabilidad democrática y seguridad

Usando su experiencia dentro del Tratado de Libre Comercio de México aspira duplicar los tratados de libre comercio que actualmente tiene vigentes -Chile y Costa Rica - y negocia con Colombia, Perú y la Comunidad del Caribe y el CARICOM.

Mientras tanto Canadá presta asistencia técnica y policial a sus vecinos del sur en el combate al tráfico de drogas y la protección hemisférica de amenazas extremistas.

Importancia relativa

Image caption Los ministro de finanzas de México y Canadá se encontraron recientemente en el Reino Unido.

Para Peter Hakim, presidente de Diálogo Interamericano, fue en 1989 cuando "Canadá decidió que no era más un país europeo, sino uno americano", cuando ingresó a la Organización de Estados Americanos (OEA) y otras instituciones hemisféricas.

En conversación con BBC Mundo Hakim resaltó los beneficios actuales y potenciales que pueden obtener América Latina y el Caribe de la atención que ha decidido prestarle a la región la séptima economía del planeta.

Sin embargo, asegura que hay que "relativizar" el enfoque americanista de la diplomacia canadiense porque "Canadá está muy concentrado en EE.UU. y lo que queda para dedicarle al resto del mundo es muy poco".

"El que América Latina sea la segunda o tercera prioridad de Canadá no significa que sea relativamente más importante para Canadá que para EE.UU.", afirmó Hakim, quien reconoce la importancia de las inversiones canadienses en la región, particularmente en el área de la minería.

Para Hakim, la estrecha relación entre Canadá y EE.UU. le otorga una doble influencia internacional.

"Uno porque Canadá es cercano a EE.UU. y es un buen interlocutor. Pero al mismo tiempo es distinto a EE.UU. y puede tomar decisiones como las relativas a Cuba. Ese equilibrio es lo que tiene que vender Canadá".

"Buena marca"

Años atrás unos colegas que trabajaban en el Medio Oriente con quienes hice un entrenamiento bianual de periodismo en ambientes hostiles en las afueras de Londres aconsejaron a nuestra clase llevar siempre una banderita canadiense en la mochila, porque "es bueno ser de un país simpático".

"Si te topas con unos extremistas locales no quieres que te identifiquen como estadounidense o británico", afirmaron y explicaron que ser canadiense "es lo más seguro".

"Canadá es una buena marca, como Suecia o Dinamarca. Es un país democrático, generoso en su ayuda, no está metido en aventuras militares, no presiona a otros países", concuerda Peter Hakim de Diálogo Interamericano.

Con esa imagen es que Canadá busca brincar la alcabala estadounidense en sus relaciones con la parte sur del hemisferio.

Aunque las redefiniciones de política internacional que ha puesto en marcha el gobierno del presidente Barack Obama buscan rescatar el olvido en el que tuvo Washington a la región en los últimos años, queda claro que esta seguirá estando en segundo plano frente a las "responsabilidades globales" estadounidenses.

Mientras la región sigue procurando el no siempre bien correspondido amor estadounidense, puede beneficiarse de los útiles requiebros de un igualmente poderoso socio económico.

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