¿Con quién habla Biden?

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden
Image caption No todos en Centroamérica hablarán con una sola voz a Estados Unidos.

Con un pie en Chile y otro en Costa Rica, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, visitará América Latina para tomarle el pulso a una región a la que el anterior gobierno de George W. Bush prestó poca atención, pero que sigue siendo clave para los intereses de Washington, tanto políticos como económicos.

Biden se reunió este lunes, en San José, con mandatarios centroamericanos, en una reunión convocada por Oscar Arias, el presidente de Costa Rica.

Arias -según sus propias palabras- aspiraba a asumir nuevamente el papel de portavoz de los intereses centroamericanos, que ya había desempeñado durante la conflictiva década de los 80 y que le valió el Premio Nobel de la Paz.

Pero la nueva realidad política regional empezó a manifestarse en las reacciones mismas a su convocatoria.

Ni el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ni el de Honduras, Manuel Zelaya, asistirán a la reunión con Biden en San José, según anunciaron ambas cancillerías.

Ortega mandará a su vicecanciller, y Zelaya a su vicepresidente.

Una sola voz

Y la presencia de los presidentes de Guatemala, Álvaro Colom; de los presidentes saliente y electo de El Salvador, Elías Antonio Saca y Mauricio Funes; y el de Panamá, Martín Torrijos, parece no ser suficiente para mostrar a Biden una Centroamérica unida, que habla con una sola voz al nuevo gobierno de Washington.

La aspiración de Arias de representar Centroamérica en esa reunión se complica al no contar ya con aliados de una política de tono neoliberal que han ido abandonando paulatinamente casi todos los gobiernos de la región.

El último vuelco en ese sentido se dio en la reciente elección en El Salvador, donde el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) puso fin a 20 años de gobiernos del Partido Arena, estrechos aliados de Estados Unidos. Mauricio Funes asumirá la presidencia de ese país el 1º de junio próximo.

Ante esta realidad, Arias ha buscado, más bien, acomodarse en el eje Bogotá-México, cuyos gobiernos se identifican generalmente como de tendencias más conservadoras en el área.

No parece casualidad que, en vísperas del encuentro con el vicepresidente estadounidense en San José, Arias se reuniera en México con su homólogo, Felipe Calderón, mientras que Funes hacía lo propio con Luiz Inacio Lula da Silva, en Brasil.

Demandas centroamericanas

Parte de las demandas que los países centroamericanos llevaron a la cita de este lunes con Biden quedaron plasmadas en un documento aprobado el miércoles pasado, en Managua, en una reunión extraordinaria del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), convocada por Ortega, pero a la que Arias no asistió.

Su canciller tampoco firmó el documento final de esa reunión, según se señaló en Managua.

Image caption Biden visitó Chile la semana pasada.

El listado de temas incluye la legalización de la "situación de los centroamericanos acogidos al estatuto de protección temporal (TPS)", y la exclusión de "cualquier práctica intervencionista mediante el uso de operaciones encubiertas, diplomacias paralelas y presiones mediáticas"-.

Otro de los temas gira en torno a privilegiar los programas sociales y culturales, por encima de los comerciales y mercantiles.

En ese sentido, pidieron que Estados Unidos incluya el tema de migración en la agenda de desarrollo, y no en la de política de seguridad, que es donde está actualmente.

Con millones de inmigrantes en Estados Unidos (sólo El Salvador tiene más de dos millones), el tema es particularmente sensible.

Preocupa también a Centroamérica una violencia creciente, consecuencia de factores como la creciente influencia del narcotráfico, pero también de la pobreza.

Crisis económica

Las otras demandas de la región tienen que ver con la actual crisis económica, que la afecta de diversas maneras.

Una de las principales preocupaciones es sobre la reducción de las remesas enviadas por por los inmigrantes centroamericanos en Estados Unidos, hacia donde se han desplazado cerca de cuatro millones de personas, alrededor de 10% de la población regional.

Según datos del estudio sobre el "Estado de la Región", en 2007 las remesas familiares desde Estados Unidos hacia Centroamérica "ascendieron a US$12.180 millones, casi cuatro veces más" que en 2000.

Image caption Arias quería ser el portavoz de los centroamericanos.

El informe agrega que "en ausencia de remesas, el número absoluto de hogares en condición de pobreza en el istmo se incrementaría en 305.715, lo que implicaría un aumento de 3,5% en la incidencia de la pobreza a nivel regional".

El año pasado las remesas a Guatemala llegaron a US$4.310 millones. En El Salvador alcanzaron los US$3.780 millones transformándose en el principal ingreso de divisas del país, cerca de 20% de su Producto Interno Bruto (PIB).

La crisis está afectando igualmente las exportaciones regionales y el empleo. Se estima que cerca de 60.000 centroamericanos han perdido sus trabajos: unos 25.000 en El Salvador, 20.000 en Nicaragua, y 18.000 en Guatemala.

En Honduras, 20.000 trabajadores de la industria textilera de maquila quedaron también desempleados.

En cuanto al comercio, las importaciones regionales desde Estados Unidos crecieron de 11.000 a 14.600 millones entre 2005 y 2007, mientras las exportaciones lo hacían más lentamente, pasando de 5.100 a 5.900 millones, con lo que el déficit comercial creció de 5.900 a 8.700 millones en esos tres años.

Los presidentes, reunidos en Managua, calificaron de "sombrío" el panorama económico regional y añadieron que Centroamérica es "víctima" de los problemas financieros originados en Estados Unidos.

Estimaciones recientes prevén un crecimiento cero para Costa Rica este año y un crecimiento negativo de alrededor de 1% para Nicaragua, el país más pobre de la región, junto con Honduras.

Cuba

En ese escenario difícil, quizás el tema político de mayor relevancia en la reunión del lunes puede ser el de las relaciones con Cuba, que tuvo ya, en las vísperas, un cambio espectacular.

Después del anuncio del presidente electo de El Salvador de que su país reanudaría relaciones con el gobierno de la isla, Costa Rica tomó la misma decisión, el pasado 18 de marzo, lo que implica que ahora todos los países de América Latina y del Caribe tienen (o tendrán) relaciones diplomáticas con La Habana.

De modo que Estados Unidos será el único país de la región que sigue sin esos lazos diplomáticos, en una situación de aislamiento en esta materia que se va tornando insostenible.

Podría ser ese el único tema sobre el cual Centroamérica hable con una única voz, el único sobre el cual el Biden tenga un solo interlocutor en su visita a Centroamérica.

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