Las FARC cambian su estrategia

En una jugada que expertos califican como "política", las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dejaron de exigir una zona desmilitarizada para negociar con el gobierno colombiano un intercambio de 20 secuestrados por guerrilleros presos y minimizaron las cifras sobre secuestrados en su poder.

Image caption La zona desmilitarizada era una condición "inamovible" de las FARC que ahora desapareció.

Los 20 rehenes que las FARC pretenden canjear con el gobierno son oficiales y suboficiales del ejército y la policía colombiana, algunos de los cuales han permanecidos secuestrados desde 1998.

Con respecto a las cifras oficiales que las responsabilizan de tener a más de 700 personas en su poder, las FARC sólo reconocen nueve plagios de personas cuyo patrimonio consideran superior a un millón de dólares, pero no hablan para nada de secuestrados con menor patrimonio y por quienes también exige el pago de rescates.

Los nueve en cuestión son secuestros extorsivos son parte de las sanciones de la "ley 002", dictada por las FARC en marzo del año 2000, por la cual impusieron un impuesto a todos aquellos cuyo patrimonio superara un millon de dolares y anunciaron que quienes no pagaran la contribucion, serian "retenidos".

Sobre las cifras de secuestros no hay plena claridad, entre otras cosas porque no están depuradas, debido a que muchos plagiados han recuperado su libertad tras el pago de rescates, han salido del país y sus familias no han reportado sus liberaciones.

Entrega de cadáveres

Los anuncios de las FARC están contenidos en una carta a la senadora opositora Piedad Córdoba y al grupo Colombianos y Colombianas por la Paz, que jugaron un rol fundamental en la reciente liberación de seis rehenes.

En la misma carta, las FARC anunciaron que entregarán los restos mortales del mayor de la policía Julián Guevara, quien murió en cautiverio en 2006 y permaneció siete años secuestrado.

Al mismo tiempo, las FARC les pidieron a los destinatarios de su carta "exigir del gobierno nacional la entrega de los cadáveres de los comandantes Raúl Reyes e Iván Ríos a sus familiares". Reyes y Ríos murieron en marzo de 2008.

Aunque inicialmente esto se interpretó como el planteamiento de un canje de cadáveres, es claro que la carta no condiciona lo primero a lo segundo.

El director de la policía colombiana, general Óscar Naranjo, declaró a los medios desde Medellín que los restos de "Reyes" y "Ríos" fueron entregados desde un principio a sus familiares.

¿Buenos vientos?

Pero el tema central de la carta es el intercambio de secuestrados por presos.

Aunque las FARC ya no pidan "despeje" (desmilitarización) para negociar un acuerdo, algo que durante mucho tiempo fue una condición "inamovible" para la guerrilla y que fue rechazado por Uribe, eso no garantiza que el gobierno quiera negociar un acuerdo en estos momentos.

Uribe dijo que no negociará con "terroristas".

El gobierno no tiene comentarios "por ahora" sobre la carta, le dijo a BBC Mundo César Mauricio Velásquez, secretario de prensa de Álvaro Uribe.

El ex consejero presidencial de paz Carlos Eduardo Jaramillo considera que "hay progresos" en la nueva posición asumida por las FARC frente a un intercambio" y califica el cambio de posición de la guerrilla como una jugada "política", para ganar espacio y mejorar imagen, bajo el mando de "Alfonso Cano".

Sin embargo, Jaramillo le dice a BBC Mundo que no es muy optimista sobre lo que pueda pasar en el futuro cercano.

En medio del silencio oficial sobre la carta, Jaramillo recuerda las palabras de Uribe el pasado fin de semana, cuando habló ante la asamblea del Partido de la U, la principal fuerza de su coalición de gobierno.

"Diría que tenemos hoy que pensar un horizonte de dos líneas. Una línea: firmeza en la derrota de los terroristas. Y una segunda línea: buscar más diálogo con los colombianos de todas las tendencias políticas, para tratar de avanzar en la construcción de consensos nacionales sobre aspectos fundamentales", expresó Uribe.

Pero enseguida, luego de recordar las acciones atribuidas a las FARC en los últimos días, se preguntó: "¿Qué diálogo puede haber con estos bandidos que se lucen poniendo explosivos en la vecindad de las escuelas y en el camino de los niños? El diálogo es con la democracia. El diálogo no es con los terroristas".

Pesimismo u optimismo

Jaramillo, quien negoció con las FARC a comienzos de los años 90, considera que, por ahora, "no hay negociación a la vista".

"Uribe ya empezó su campaña por la segunda reelección y el lenguaje de la campaña es "mano dura". Así, el presidente cree que sentarse a negociar con las FARC sería una muestra de debilidad", añade el sociólogo.

Pero otros son más optimistas, como Iván Cepeda, vocero del Movimiento Nacional de Victimas de Crímenes de Estado y miembro del grupo Colombianos y Colombianas por la Paz.

En declaraciones a BBC Mundo, Cepeda estima que la carta del Secretariado de las FARC "es el paso más importante que se ha dado en mucho tiempo respeto al intercambio humanitario".

"Lo que muestra la carta es la decidida voluntad de avanzar hacia ese acuerdo humanitario. Ahora la palabra la tiene el gobierno", expresa Cepeda.

Según el defensor de derechos humanos, "el gobierno debería designar a quien dialogue con las FARC para llegar lo antes posible a un entendimiento sobre el intercambio entre lo que las FARC llaman prisioneros de guerra y los presos políticos que están en las cárceles".

Entre tanto, los familiares del mayor Guevara claman por la devolución de los restos del oficial.

"Yo sólo quiero recuperar los huesos de mi hijo para estrecharlos entre mis brazos", declaró Emperatriz de Guevara, madre del oficial.

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