Huelga de hambre en el trono

Un joven de Sri Lanka  en huelga de hambre frente al parlamento británico (9 de abril de 2009)
Image caption Jóvenes de Sri Lanka, en huelga de hambre en Londres, para urgir la intervención del gobierno británico.

Avergonzar a la autoridad frente a una injusticia sería el objetivo de una huelga de hambre, si le hacemos caso al poeta irlandés William Butler Yeats.

En un verso de su obra "The King's Threshold" (El Umbral del Rey), un monarca se convence de que dejar morir a quien protesta de esa manera por sus derechos políticos hace tambalear al trono mismo.

Esa acción "no violenta" se ha planteado históricamente en desafío a la autoridad constituida. Ha sido propia de los movimientos sociales y políticos: de estudiantes, de presos, de nacionalistas, de campesinos o pacifistas en todo el mundo.

Mahatma Gandhi la usó extensamente en India frente al imperio británico. Y las sufragistas también la usaron para desafiar a la clase política en Londres cuando luchaban por el derecho al voto. Los presos de Guantánamo la utilizaron. Fue arma frecuente de los republicanos irlandeses.

Ahora, ¿qué pasa cuando es el mismo presidente en funciones el que recurre a esta herramienta?

¿Este tipo de acciones son monopolio de la sociedad civil?, ¿se restringen sólo a situaciones de desafío a la autoridad?

Un presidente "no convencional"

El presidente de Bolivia, Evo Morales se rehusó a ingerir alimentos con el fin de presionar al Congreso de su país para que apruebe una norma electoral.

¿No se sale del libreto que quien está en el poder presione a la oposición poniendo en sus manos su estado de salud?

Para el analista político Francisco Panizza, a pesar de que en Bolivia la huelga de hambre, efectivamente, es "parte de una tradición de movilizaciones populares que en buena medida han sido dirigidas contra el sistema político (...), es una medida de lucha muy inusual y poco ortodoxa en un presidente".

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Sin embargo, dice el profesor de la London School of Economics, Morales no es un presidente convencional y el contexto boliviano es determinante.

"En Bolivia hay una larga tradición del uso de la huelga de hambre como un instrumento de presión y protesta popular, y Morales viene de esa tradición".

"Toda su vida, Morales ha estado adentro y afuera del sistema político. Y eso es parte de la forma como opera políticamente y de cómo llega a sus bases", dijo Panizza a BBC Mundo.

Según el analista, Morales ha sido sistémico y antisistémico al mismo tiempo.

"Es un presidente que continuamente está saliéndose de ese rol ortodoxo de presidente y poniéndose como parte de un conjunto de movimientos y organizaciones populares que siempre han mirado con gran desconfianza al sistema político".

"Morales se sitúa con un pie adentro y con un pie afuera del sistema político aún como presidente, donde supuestamente está el tope del sistema".

En el poema de Yeats, el rey es el que tiembla.

¿Quién tiembla en Bolivia?

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