¿Qué pasa con la ayuda a Haití?

Un haitiano vende carbón en Gonaives
Image caption Muchos haitianos cortan árboles para convertirlos en carbón, que es una de las principales fuentes de energía.

Haití volvió este martes a los titulares internacionales con una nueva conferencia de donantes que muchos en el país ven con escepticismo.

En el encuentro, que tuvo lugar en Washington, se obtuvieron US$324 millones en ayudas de una veintena de países e instituciones internacionales.

De este dinero, US$57 millones serán donados por Estados Unidos y US$20 millones por el Banco Mundial. Los fondos serán destinados a la reconstrucción de la infraestructura dañada por el paso de cuatro huracanes consecutivos el año pasado.

Se solicita ayuda

Desde 2004, cuando soldados de la ONU llegaron al país tras una ola de violencia que desestabilizó la nación, se han realizado cuatro conferencias de donantes y, sin embargo, la situación de extrema pobreza continúa siendo insostenible.

La organización de ayuda "International Crisis Group" ha instado a los donantes a garantizar alrededor de US$3.000 millones en los próximos años para reactivar la economía, proveer acceso a servicios básicos y reducir la vulnerabilidad del país ante los desastres naturales.

La sobrevivencia económica de Haití depende de esta ayuda. Un 60% del presupuesto nacional se alimenta de estos recursos.

En el contexto de la crisis económica actual se espera que la situación empeore. Los pronósticos indican que disminuirán las remesas del exterior, que constituyen un 30% de los ingresos.

Sin embargo, las posibilidades de que el país obtenga incluso una cuarta parte de esta suma parecerían remotas.

"El problema es que aunque hay conferencias para Haití, se hacen compromisos, pero al final ese dinero no aparece, no se otorga en la práctica", dijo a BBC Mundo Sarah Wilson, experta para América Latina de la organización de ayuda internacional británica "Christian Aid".

Otro problema es que la ayuda que sí llega está mal administrada. Según Wilson, la ausencia de una administración pública eficiente y la decadente infraestructura del país dificultan la distribución efectiva de esos recursos.

Y además mucha de esta ayuda está condicionada a la adopción de ajustes estructurales. "Eso es un problema en todo el mundo, pero es muy extremo en el caso de Haití".

Desastres naturales

Image caption Cuatro tormentas tropicales azotaron Haití en 2008.

Hasta el año pasado, Haití disfrutó un cierto crecimiento económico por tres años consecutivos. Pero la adversidad parece estar al acecho. El país recibió en 2008 los embates de cuatro tormentas tropicales.

Janet Eugene fue una de las miles de personas que perdió su casa cuando los canales de la ciudad de Gonaives fueron desbordados por inundaciones provocadas por el huracán Hannah.

Donde una vez estuvo su vivienda de tres dormitorios, quedó apenas una montaña de lodo. Y así Janet comenzó a enfrentar un futuro aún más incierto durmiendo en casa de vecinos y con temor de reconstruir su casa en el mismo lugar por temor a otra tormenta.

Sarah Wilson, de Christian Aid, destaca que otra parte del problema es que los frecuentes desastres naturales llevan a que la ayuda internacional se dirija a operaciones de alivio humanitario.

"Los proyectos de apoyo para problemas de largo plazo demoran más, se van posponiendo porque siempre hay situaciones de emergencia, poblaciones desplazadas y ese tipo de situaciones".

Un problema de larga data

Haití comparte la isla Hispaniola con la República Dominicana y todavía en los años 60 el Producto Interno Bruto per cápita era el mismo en ambos países.

Sin embargo, para 2005 el PIB per cápita de República Dominicana se había triplicado y el de Haití se había reducido a la mitad.

Un estudio del Departamento de Defensa de Estados Unidos señala que el estancamiento en Haití tienes raíces históricas que van más allá de la dictadura de Francois Duvalier y posteriormente de su hijo Jean Claude, que gobernaron el país de 1957 hasta 1986.

"Haití ha tenido a través de la historia una serie de gobiernos opresores que han dilapidado los recursos. Como resultado de esto, la infraestructura, las instituciones y los sistemas asociados con estados naciones viables se han erosionado progresivamente".

Y enfrentada a tanta pobreza, la propia población ha contribuido a deforestar completamente el país, cortando árboles para vender leña y carbón.

Quienes han sobrevolado la isla Hispaniola señalan con frecuencia que desde las alturas se puede observar la diferencia entre los dos países: una parte, la geografía dominicana luce verde, la otra, la de Haití, completamente pelada.

Y así la deforestación contribuye a que las tormentas tropicales sean aún más devastadoras.

Ayuda mal dirigida

Según Sarah Wilson, un problema más es que la ayuda no se está dirigiendo a los sectores productivos.

"Uno de las dificultades es que los donantes quieren resultados tangibles y hoy en día están tratando de promover sectores como las maquiladoras. Es una idea muy negativa para Haití, ¿cómo van a producir y vender ropa y competir con China?", dice Wilson.

Algunas organizaciones no gubernamentales sostienen que la ayuda debe canalizarse para combatir problemas de largo plazo, como la escasa producción agrícola y el problema ambiental del país.

Quizás de esa forma, Haití podría volver a la situación que tenía hace cuarenta años, cuando el país no dependía de la importación de alimentos como sucede en la actualidad, sino que producía buena parte de los productos que consumía.