EE.UU. se siente bienvenido

Que las relaciones entre Estados Unidos y América Latina parecen haber entrado en una nueva dinámica es algo que ninguno de los asistentes a la V Cumbre de las Américas, en Trinidad y Tobago, parece dudar.

Image caption Restrepo es uno de los impulsores de la nueva aproximación de la Casa Blanca hacia América latina.

Uno de los impulsores de esa nueva aproximación de la Casa Blanca hacia la región es Daniel Restrepo, el principal asesor en temas de América Latina del presidente Barack Obama.

Una medida de la importancia de su cargo dentro del gobierno la puede dar el hecho de que, a principios de la semana, Restrepo fue el encargado de anunciar los cambios en la política de Washington hacia Cuba, con el levantamiento de las restricciones de viajes de ciudadanos cubano-estadounidenses a la isla y el fin de los límites al envío de remesas.

Restrepo conversó con BBC Mundo sobre la marcha de la Cumbre de las Américas y, aunque reconoció el buen clima de la reunión, advirtió que lo importante es lo que se haga de ahora en adelante.

El funcionario aseguró que su país está dispuesto a escuchar opiniones distintas, si bien en una nota más personal afirmó que "duda" que leerá el libro que le regaló el presidente venezolano, Hugo Chávez, a Obama: "Las Venas Abiertas de América Latina", todo un clásico de la literatura izquierdista latinoamericana.

¿Con todo este clima de cordialidad, Estados Unidos se está sintiendo bienvenido de vuelta en el hemisferio durante esta Cumbre?

Obviamente, el presidente vino a cambiar el tono de las relaciones entre Estados Unidos y los demás países de las Américas. Creemos que lo ha logrado, pero también debemos reconocer que hay cosas más importantes que las bienvenidas, darse la mano, sonreír y las fotos, y son los hechos de todas partes. Lo importante va a ser qué se hace para mejorar las relaciones.

Pero las críticas fundamentales que se han hecho desde Washington en tiempos de la administración de George W. Bush a gobiernos como Venezuela, Bolivia o Cuba permanecen.

El presidente ha dejado bien claro que él quiere dejar detrás los argumentos del pasado, los argumentos ideológicos, y él está interesado en lo pragmático, en lo que se puede hacer para mejorar la vida de los pueblos. Sea superando esta crisis económica, sea en el marco del medio ambiente y energético, o sea en la seguridad ciudadana. Esas son las cosas prácticas que afectan a los pueblos de las Américas.

¿Eso significa que a la hora de acercarse a Cuba o a Venezuela, esas preocupaciones por la calidad de la democracia venezolana o por los derechos humanos en Cuba no va a estar en la mesa?

No. Como lo dejó bien claro anoche el presidente de los Estados Unidos, a él le preocupa la situación de los derechos humanos del pueblo cubano. Él piensa que las cosas que ha puesto en marcha para abrir una nueva etapa en la relación con Cuba son hechos que van a mejorar la situación de los derechos humanos. Él piensa que todos tenemos que enfocarnos en las Américas, en mejorar el bienestar y el respeto a los derechos humanos en todas las Américas, Cuba incluido.

No hay delegación cubana aquí en Trinidad, ¿pero se están acercando ustedes a Cuba a través de alguna otra delegación como Venezuela o Nicaragua?

No tenemos intermediarios con el gobierno cubano. El presidente ha dicho en varias ocasiones que está dispuesto a que el Departamento de Estado tenga comunicación sobre temas importantes como migración, el combate al narcotráfico, la mejoría de la democracia o el respeto a los derechos económicos básicos del pueblo cubano. Él sigue dispuesto a tener esas comunicaciones al nivel apropiado dentro del Departamento de Estado.

¿Pero no se van de la Cumbre con la sensación de que lo que aceptaría América Latina como la definitiva manifestación de buena voluntad de Washington es el desmontaje del bloqueo?

Obviamente, no salimos aquí tratando de encontrar una posición unánime sobre las tácticas para mejorar el bienestar del pueblo cubano. Tenemos en común que todos respetamos la democracia, la importancia de que los pueblos pueden autodeterminar su dirección, su gobierno. Y salimos de la Cumbre todavía con diferencias sobre cómo debe tratarse el tema de Cuba, pero siempre y cuando estemos dispuestos a escuchar y a tomar en cuenta la opinión de otros.

Ahora, tener esa discusión no implica necesariamente adoptar el punto de vista de otros. El presidente piensa que los pasos que ha tomado en abrir el espacio para que familias cubanas ayuden a otras familias cubanas son pasos de quiebre con una política del pasado. De allí en adelante vamos a hacer lo posible para llegar a ese día en el que el pueblo cubano pueda vivir en democracia.

¿Diría que lo logrado hasta ahora en la Cumbre garantiza que no habrán retrocesos en las relaciones entre América Latina y Estados Unidos, si aceptamos que están en una nueva etapa?

Estamos en una nueva etapa. Lo importante es cómo poner esto en práctica. Ver cómo se forman las asociaciones entre países sobre los temas importantes, cómo superar la crisis económica, los temas energéticos y climáticos o de seguridad de los ciudadanos. Lo importante de esta Cumbre, viendo hacia delante, es cómo se pone este nuevo espíritu y cómo hacerlo pragmático y real.

¿Ha leído usted alguna vez el libro que le regaló el presidente Chávez?

No lo he leído y dudo que lo leeré (...) Dudo que el presidente Obama haya tenido tiempo para enfocarse en el libro que le regaló el presidente Chávez que, obviamente, es un libro de ese pasado que queremos dejar detrás.

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