Última actualización: jueves, 23 de abril de 2009 - 20:06 GMT

Viaje a la isla que regaló Venezuela

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Mirando a Petty Island desde la costa, con el telón de fondo de la silueta de Filadelfia, se da cuenta uno de que si algo puede estar haciendo falta en esta zona del río Delaware es un trozo de verde.

Así que como todos los buenos regalos, el que hizo Citgo, filial de Petróleos de Venezuela, al estado de Nueva Jersey parece ser oportuno y pertinente.
La isla está embutida en una de las zonas más densamente desarolladas de la región, entre Filadelfia, en el estado de Pennsylvania y Camdem, en Nueva Jersey.

No es un espacio urbanisticamente integrado. Del lado de Camdem varios vecindarios empobrecidos, de casas y calles muy deterioradas, y con altos niveles de violencia impiden el acceso fácil -o al menos tranquilo- al lugar.

Cuando me aproximo al puente que lleva a la isla un par de patrullas con sus luces "cocteleras" encendidas y en plena faena policial cortan la vía. Son sugerencia suficiente para que ensaye otro camino.

Pero del lado de la costa de Filadelfia una serie de muelles, depósitos y naves industriales -muchas de ellas abandonadas o mal mantenidas- impiden que se le pueda dar siquiera un vistazo integral al islote.

Logro un hueco a través del muro de uno de los muelles, pero inmediatamente un equipo de seguridad de la empresa propietaria del lugar me pide que abandone el área.

A falta de un helicóptero la mejor vista de Petty Island se tiene desde el puente Benjamín Franklin, que une a Camdem y Filadelfia, pero que en su majestuosidad de hierro es otro muro que separa a la isla de su entorno.

Símbolo imperial

Ese aislamiento parece ser bueno para el futuro de los terrenos y sus usuarios no humanos.

Como muchas de las instalaciones industriales que veo en la zona, las de Citgo lucen abandonadas.

Petty Island

El paisaje industrial puede ser deprimente.

Hay varios tanques de combustible que han dejado de recibir desde hace ya varios años el celoso tratamiento anticorrosivo y ahora están recubiertos de un óxido amarillento.

Los logos de la empresa han desaparecido. Ni siquiera se ve gente en la isla, que ocupa menos de 2 kilómetros cuadrados
Desde las oficinas de la filial de PDVSA en Houston, Texas, me informan que nadie me podrá recibir en el lugar.

Además me indican que "debido a los planes de recuperación ambiental en marcha" no será posible visitar el área.

Si bien el paisaje industrial es deprimente, el natural luce más prometedor. Sólo un 30% de la superficie de Petty Island ha sido utilizada por el hombre, el resto está ocupado por humedales con una vegetación de arbustos y manglares.

El lugar ha sido considerado suficientemente bueno por dos águilas calvas, el símbolo de los EE.UU., que desde hace dos años anidan en el centro del islote.

Es paradójico que este símbolo de lo más "imperial" estadounidense se haya establecido en medio de una propiedad que pertenece a Venezuela.

Otro parque central

Pese a su escasez vegetal, la isla es un valioso oásis natural para la zona, al punto que podría tener un gran importacia en el equilibro de la ecología local y continental.

Petty Island

El regalo de Citgo a Nueva Jersey es oportuno dice Chirinos.

"Petty Island es importante si eres un ave regresando de Sur o Centro América" me comenta Michael Catania, presidente de Conservation Resources Incorporated.

"Es un excelente lugar para descatar en medio de esta gigantesca área metropolitana", afirma Catania, cuya oficina financia proyectos conservacionistas en Nueva Jersey y fue muy activa en la defensa del área como zona de conservación.

En su irrefrenable entusiasmo Catania habla de la zona como de un futuro Parque Central, al estilo del famoso parque neoyorquino.

Pero habiendo navegado los peligros de la zona me pregunto cuánta gente estaría dispuesta a aventurarse a llegar hasta ese oasis.

Política y ecología

Citgo y el gobierno venezolano, al que pertenece, presentan la donación como un "nuevo gesto", adicional a los que tuvo el presidente Hugo Chávez con su colega Barack Obama durante la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago.

En realidad, tras descartarla como punto de operaciones la empresa había tratado de devolverle la isla a Nueva Jersey desde 2004. Finalmente en enero pasado llegaron a un acuerdo.

Petty Island

Se trató de entregar la isla a Nueva Jersey desde 2004.

Muchos querían los terrenos para desarrollar campos de golf, edificios de lujo y centros comerciales, lo que si bien habría contribuido a la regenaración de la orilla de Camdem, habría acabado con las especies autóctonas de la isla.

Citgo se alineó con los conservacionistas que exigían la preservación del área. Incluso lleva años limpiando el lugar.

Aunque no es inusual que las corporaciones promocionen su compromisos ambientales y sociales, es menos frecuente que sean partes de estrategias diplomáticas.

A los grupos ecologistas tampoco suele gustarles quedar en medio de esos pulsos políticos. Salvo en este caso en el que todo parece haberse resuelto bien para todos, menos los que apostaban a los desarrollos urbanísticos.

"Las aves sólo conocen sus viejos ritmos migratorios. La necesidad parar y comer, parar y descansar" dice Michael Catania cuando le pregunto de esa asociación.

Las aves pasan todos los años sobre esos países, ignorante de los conflictos que los enfrentan. Pero desde hoy beneficiados por ellos.

Porque en buena parte gracias a los cálculos de la geopolítica, esa aves podrán seguir contando en sus viajes continentales con el recorte de verde que es Petty Island.

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