Venezuela: marchas no se toman el día

Marcha pro gobierno del 1ro de Mayo en Venezuela
Image caption La manifestación oficialista partió desde tres puntos de la capital.

Caracas pareció no descansar este feriado no laborable con motivo del Día del Trabajador, en el que miles de personas se lanzaron a las calles en marchas promovidas por el gobierno y la oposición.

Los "dos mundos" que conviven en paralelo en Venezuela se expresaron este primero de mayo desde aceras opuestas y aparentemente intransitables para el grupo contrario.

La ciudad amaneció tomada por cientos de policías, encargados de garantizar que las marchas, que avanzaban casi una al lado de la otra por vías alternas, se desarrollaran en forma pacífica.

La marcha opositora no pudo llegar hasta la Asamblea Nacional, donde se esperaba que sus líderes hicieran entrega de un documento, pues la alcaldía de Caracas -a cargo del oficialista Jorge Rodríguez- negó el permiso hasta ese punto.

Un cordón policial impidió el paso con bombas lacrimógenas, perdigones y chorros de agua.

Entretanto, la manifestación oficialista, que partió de tres puntos distintos de la Caracas, terminó sin incidentes en las cercanías del palacio de Miraflores, sede del gobierno nacional.

Motivos diversos

El Día del Trabajador fue aprovechado por miles de personas para manifestar su descontento o rechazo a la actuación del gobierno que encabeza el presidente Hugo Chávez por un sinfín de motivos, muchos de ellos poco relacionados con reivindicaciones laborales.

Había gente identificada con partidos de ayer y de hoy, personas que rechazaban el cierre del canal de televisión privado RCTV en 2007, otras que se oponían al nombramiento a dedo de un alcalde de Caracas por encima del alcalde mayor elegido el año pasado, entre otros.

Image caption Los opositores aprovecharon para protestar contra el cierre del canal privado RCTV.

Algunos de los más notorios eran quienes manifestaban su apoyo al líder opositor Manuel Rosales, quien se encuentra asilado en Perú. Rosales dice ser un perseguido del presidente Chávez, después de que se pidiera su encarcelamiento en el marco de un juicio que se le sigue por presuntos actos de corrupción.

"Estamos aquí porque somos trabajadores y para apoyar a Manuel Rosales", le dijo a BBC Mundo una señora con pancartas y franelas alusivas al ex candidato presidencial.

Sin embargo, no todos estaban ahí por él. BBC Mundo escuchó a un señor que pasó frente a un comerciante que vendía llaveros con la imagen del ex alcalde de Maracaibo comentar con desdén: "¿Llaveros de Rosales? ¡Está loco! Se le van a quedar fríos..."

"¡Viva Cuba!", gritaba más atrás, y en solitario, un muchacho que empujaba una carretilla llena de agua y refrescos, que ofrecía a la venta, al parecer en la marcha equivocada. Nadie le dijo nada, pero más de uno volteó para propinarle una mirada entre la sorpresa y el reproche.

Policías que fueron

Otra causa opositora fue la del rechazo a la sentencia de 30 años de prisión que una jueza dictó en abril pasado contra cuatro ex comisarios policiales por estar involucrados en las muertes ocurridas en 2002, durante el breve golpe de Estado contra el presidente Chávez.

"¡Qué viva, Forero, patriota verdadero!", gritaban algunos cada vez que pasaban frente a un cordón policial y en referencia a Lázaro Forero, uno de los cuatro ex comisarios.

"Los 'malandros' deben estar haciendo de las suyas, porque los dejaron solos", comentó una señora ante un nutrido contingente policial, armado con equipos antimotines.

Cabe señalar que ésta es la primera vez en meses en que una manifestación opositora recibe la autorización para desplazarse por la zona central de la ciudad.

Pero al llegar al sector conocido como Parque Carabobo, a escasas cuadras de la Asamblea Nacional, la manifestación terminó por la acción de la policía, que tenía instrucciones precisas de impedir el paso.

"Vamos a superar estos escollos. Hoy los venezolanos le vimos la cara a la patria. La gente venció el miedo y estos policías son gente del pueblo, que entienden que están obligados a cumplir este papel", declaró, pasada la escaramuza, el alcalde metropolitano Antonio Ledezma.

"No venimos en son de guerra. Venimos sólo empuñando la Constitución", agregó alcalde, quien manifestó su molestia porque "el centro de Caracas es de todos".

Organización y disciplina

La variedad de consignas, pancartas, logotipos y motivaciones contrastó notablemente con la organización y disciplina que parecía caracterizar la movilización a favor del gobierno.

En el sector conocido como La Campiña, frente a la estatal petrolera, PDVSA, miles de manifestantes marchaban ordenadamente, entre unas pocas consignas, hacia la zona central, donde se encontrarían con otras dos marchas.

Casi sin excepción, los manifestantes vestían camisetas rojas. Algunas tenían bordado el logotipo de un organismo del Estado o de un sindicato afecto al oficialismo; otras portaban eslóganes relativos a la "revolución bolivariana" impulsada por el mandatario.

"Estamos marchando para apoyar a los trabajadores y al proceso revolucionario". "Los trabajadores son los que construyen el socialismo del siglo XXI". "Porque es el día de nosotros y hay que luchar", le dijeron a BBC Mundo algunos de quienes se unieron a la marcha, interrogados sobre sus motivos para participar.

Las cámaras del canal estatal Venezolana de Televisión mostraron a varios manifestantes que decían no estar ahí para celebrar, sino para reivindicar los derechos de los trabajadores.

"El que no brinque es un yanqui", arengaba una joven a un grupo más atrás, aunque sin mucho eco.

Según un boletín del Ministerio de Información, "entre los lemas de la concentración del primero de mayo se cuentan: la necesidad de transformación del Código de Comercio para superar los mecanismos de explotación, avanzar en las nacionalizaciones del sector eléctrico y la concreción de la nueva Ley Orgánica del Trabajo".

Ya en el casco central, música y consignas animaron a la muchedumbre, que esperaba que algunos de sus representantes se reunieran con funcionarios del gobierno nacional.

Así transcurrió un día no laborable, donde los "dos mundos" que conviven en Venezuela no pararon de trabajar.

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