Néstor Kirchner dará pelea en las urnas

Néstor Kirchner vuelve al ruedo: tras semanas de secretos y rumores, de anuncios que no ocurrieron y de discursos en tono fatalista, el ex mandatario argentino oficializó este sábado su candidatura como diputado nacional para las elecciones legislativas de junio próximo.

Image caption El ex presidente oficializó su candidatura como diputado nacional.

El regreso de Kirchner a la primera plana será al frente de la lista de aspirantes a diputados del Partido Justicialista (PJ, o peronismo) en la provincia de Buenos Aires, secundado por el actual gobernador de ese distrito, Daniel Scioli, un "peso pesado" del oficialismo en la principal región electoral del país.

En los comicios del 28 de junio -que marcan la mitad del período de gobierno de Cristina Fernández, la esposa del ex presidente-, el oficialismo tiene la intención de validar el modelo de país que ha construido en los mandatos sucesivos del matrimonio Kirchner, desde 2003 hasta hoy.

El ahora "primer caballero" medirá fuerzas con el peronismo disidente y otras alianzas de oposición. Su principal rival, según anticipan los sondeos, será el empresario millonario y actual diputado Francisco de Narváez, y la representante de la Coalición Cívica, Margarita Stolbizer.

Regreso de un "presidente en las sombras"

A Kirchner le urge obtener un número de escaños suficientes para mantener el control en la Cámara de Diputados de la Nación. Un resultado adverso, dicen en las filas del peronismo, podría también hacer tambalear a la presidenta.

Y no está claro que el ex mandatario vaya a lograrlo. Una encuesta de la consultora Aresco coloca a Kirchner al frente de la intención de voto, con 31% del total y cinco puntos por encima de De Narváez, su seguidor inmediato. Pero esta victoria no permitiría al partido oficialista retener la mayoría absoluta en el Congreso.

Decisiones polémicas

Con la mitad de los escaños en la Cámara de Diputados y un tercio de las bancas de senadores en juego, la pelea electoral tiene en vilo a la primera plana política del país, donde las acusaciones cruzadas, los "cambios de bando" y las peleas públicas por los lugares en las listas de candidatos marcaron el clima en las últimas semanas.

De cara a los comicios, varias de las decisiones impulsadas por el mismo Néstor Kirchner fueron duramente criticadas, no sólo por la oposición sino también por sus propios seguidores y ex colaboradores.

La primera, por cierto, fue el proyecto de ley presentado por el propio gobierno ante el Congreso para permitir el adelantamiento de la fecha de votación, originalmente prevista para octubre -una maniobra que los Kirchner justificaron por la crisis económica mundial, y que muchos analistas entienden como un "manotazo de ahogado" ante la caída consistente en la intención de voto y la imagen pública del matrimonio.

Otra de las controvertidas propuestas fue el uso de las llamadas "candidaturas testimoniales", un sistema por el que funcionarios provinciales y locales "prestaron" sus nombres a las listas para atraer votantes, aunque de antemano se sabe que, de resultar electos, no ocuparán los cargos para los que fueron votados.

Vea también: Los "falsos candidatos" de Argentina

Este modelo de formación de listas crispó los ánimos de varios en la arena política, que lo calificaron de "aberración institucional".

"Creo que esta estrategia es una demostración de desprecio por los votantes. El oficialismo juega con la gente, juega al efecto sorpresa. Lo que muestra Kirchner es que las decisiones se están tomando como él quiere, sin un marco de consulta gubernamental, ni partidaria, ni de la sociedad en su conjunto", reclamó ante BBC Mundo la candidata opositora Margarita Stolbizer, quien se enfrentará directamente a Kirchner en la provincia de Buenos Aires.

El ex mandatario, por su parte, defendió las candidaturas testimoniales sin reparos: "Queremos que el pueblo vea cuáles son las caras que respaldan este proyecto político para todos", expresó.

Lo cierto es que, según los relevamientos de la consultora Poliarquía, Kirchner llega al cierre de las postulaciones con 7 de cada 10 argentinos renuentes a votar por un candidato del gobierno.

"Ocurre que el oficialismo se acostumbró a actuar en un escenario en el que tenía el monopolio de la iniciativa, y hace un tiempo la ha perdido. Ahora tratan de recrear esa situación a través de un hiperactivismo público, de la sobreactuación en torno a las listas... porque quieren volver a ser los dueños del tablero de juego", le expresó a BBC Mundo Marcos Novaro, investigador del Centro de Investigaciones Políticas (CIPOL).

"El caos o yo"

Lo cierto es que, más allá de los sondeos, Néstor Kirchner sigue ocupando el centro de la escena política argentina.

Hace unos días, en otra declaración que caldeó la contienda pre electoral, el hombre fuerte del peronismo llamó a los argentinos a apoyar su modelo con una retórica apocalíptica: "Somos nosotros o el caos", dijo ante una multitud en un acto en Buenos Aires.

"Tengan en claro que, si no hubiera mayoría en el Congreso, Argentina volvería a caer en el vacío y la crisis de 2001", declaró, en referencia a una de las peores crisis socio-económica e institucionales que vivió este país, tras la caída del gobierno de Fernando de la Rúa.

La alusión a ese diciembre trágico, todavía muy fresco en la memoria de la ciudadanía, fue leído por muchos como una amenaza.

En todo caso, los observadores coinciden en que el tono que se ha dado desde el PJ a estas elecciones las ha convertido en una instancia clave para la continuidad de la gestión de Cristina Fernández.

"Lo que se plantea es una disputa del poder en general: desde el mismo gobierno, se habla de una elección de medio término como si fuera un plebiscito. Ellos plantean que hay que decidir entre generar una crisis de gobernabilidad en la cual todos pierden, o seguir acompañándolos en el modelo de país que ellos están llevando adelante", señaló Novaro, el investigador del CIPOL.

Según este analista, esta estrategia del "nosotros o el caos" es nueva, porque abre la puerta a la posibilidad de, ante un resultado adverso, renunciar al ejercicio del gobierno.

"El mensaje es que no están dispuestos a gobernar en cualquier condición, sino sólo si les resulta políticamente redituable. 'Prefiero que me saquen, a cambiar', es el mensaje", agregó.

Sin embargo, no todos creen que el desempeño en las urnas de Néstor Kirchner vaya a determinar el destino de su esposa.

"Claramente es una estrategia electoral, un intento de forzar a acompañar el modelo para evitar una supuesta situación de vacío institucional y político, pero Cristina no va a renunciar si (Néstor Kirchner) pierde la elección", opinó el analista Fabián Perechodnik, de Poliarquía.

Más allá de los resultados, lo que sí parece impostergable es el comienzo de una nueva era política en Argentina.

Algunos hablan de post-kirchnerismo; otros, de kirchnerismo renovado; de peronismo irremediablemente fragmentado, y de nuevas fuerzas de oposición en ciernes.

Hay quienes, más cautos, prefieren esperar y ver los vaivenes de los meses por venir, después de una elección legislativa en la que, como pocas veces, parece estar en juego el destino del país.

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