¿Qué cambiará con Valenzuela?

La designación de Arturo Valenzuela como subsecretario de Estado adjunto para Asuntos Hemisféricos no sorprende, pero abre varias interrogantes en Washington sobre los cambios que será capaz de hacer en la política hacia América Latina.

Image caption Valenzuela es respetado tanto en el ámbito académico como en el político y diplomático.

Valenzuela es un académico muy reputado en la capital estadounidense, donde dirige el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown. Además tiene varias publicaciones sobre el desarrollo político regional y sus relaciones con Estados Unidos.

También ha incursionado en el mundo de la política y la diplomacia en tiempos del presidente Bill Clinton, primero como subsecretario de Estado, luego como asesor presidencial y finalmente manejando temas interamericanos dentro del Consejo de Seguridad Nacional.

Esa doble experiencia ha hecho de Valenzuela una de las voces más solicitadas a la hora de analizar asuntos latinoamericanos, tanto por la clase política como por los medios de comunicación nacionales e internacionales.

En círculos diplomáticos nadie parece dudar que el chileno-estadounidense tenga las credenciales profesionales necesarias para el cargo y que su confirmación por el Senado sea cosa segura.

Pero más allá de su prestigio personal, la pregunta del momento en Washington es qué significa el nombramiento de Valenzuela dentro del esquema de cambio de políticas hacia Latinoamérica que ha ofrecido el presidente Barack Obama.

Hombres similares

Para empezar, muchos analistas señalan que Valenzuela tiene pocas diferencias con su predecesor, Thomas Shannon, un diplomático de carrera designado en el cargo durante el segundo período del presidente George W. Bush.

"Valenzuela y Shannon tiene mucho en común", aseguró a BBC Mundo Peter Hakim, presidente de Diálogo Interamericano, un centro de estudios hemisféricos con sede en Washington.

"Ambos están muy bien preparados y tienen gran conocimiento de América Latina. Ambos aprecian la región y son respetados allí. Así que el gobierno no está cambiando de una persona a otra completamente diferente", aseguró Hakim.

Image caption Los analistas no ven muchas diferencias entre Valenzuela y su predecesor, Thomas Shannon.

La diferencia fundamental puede ser de tiempos, pues mientras Shannon asumió el cargo cuando Estados Unidos estaba enfocado en la llamada guerra contra el terrorismo y nadie esperaba grandes cosas para la "olvidada" América Latina, Valenzuela lo hace en un momento marcado por el signo de los "cambios".

"Sin embargo, yo no pensaría que vaya a haber cambios dramáticos", afirmó Hakim.

Por eso, Larry Birns, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos -otro centro de Washington que estudia de políticas regionales- le dijo a BBC Mundo que ratificar a Shannon "no habría hecho daño".

"Thomas Shannon ha hecho un buen trabajo como subsecretario. El país no habría sufrido si él hubiera continuado en ese cargo", aseguró Birns, quien sin embargo ha sido un fuerte crítico de la política regional de Bush.

Peleador necesario

El hecho de que Valenzuela haya ejercido cargos durante la era Clinton es, para muchos, garantía suficiente de que el funcionario -de ser confirmado por el Senado- será capaz de introducir cambios en la manera como se relaciona Washington con la región.

Los años de Clinton son considerados por muchos como "tiempos más felices" para las relaciones continentales.

Sin embargo, Birns dijo que el centro de la discusión de aquellos tiempos era el comercio y no la política, y puso como ejemplo que el "único legado" de Clinton a la región fue la creación de Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

"Valenzuela pareció estar fuera de la movida durante el gobierno de Clinton en el sentido de no haber tenido un impacto decisivo sobre sus colegas a la hora de tratar asuntos latinoamericanos", afirmó Birns.

"Es importante tener (en el Departamento de Estado) un peleador que represente los intereses latinoamericanos. Nunca he considerado que Arturo (Valenzuela) sea un peleador; no le gustan las peleas", añadió el analista, quien sin embargo aclaró que Valenzuela puede haber desarrollado los "puños" necesarios para calzarse ahora los guantes.

Pieza de engranaje

"Las relaciones con América Latina no cambiarán con la llegada de Arturo Valenzuela al Departamento de Estado", aseguró por su parte Robert Carmona-Borjas, profesor de Política Latinoamericana de la Universidad de Georgetown, en Washington.

Carmona indicó a BBC Mundo que Valenzuela "viene a engranarse en una maquinaria que está en acción desde la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago", cuando el presidente Obama tuvo un acercamiento personal con varios líderes de la región que fue calificado por los medios de comunicación y la Casa Blanca como una "señal del cambio".

"La designación de Valenzuela es positiva porque finalmente, con la salida de Thomas Shannon, se completa la transición en política exterior del gobierno de Bush. Y tendrá un papel importante en reencausar la política hacia la región", expresó Carmona.

Pero no siempre el hombre hace el cargo y, menos aún, define las políticas, de acuerdo con Peter Hakim, de Diálogo Interamericano.

"Quien esté en esa posición tiene una enorme influencia en la política estadounidense hacia América Latina, pero también es muy fácil sobrestimar esa influencia", comentó Hakim a BBC Mundo.

Cuando se trata de política exterior, hay varias oficinas que confluyen en su formación, desde los diferentes ministerios -el más importante de los cuales es, por supuesto, el Departamento de Estado- hasta el Congreso.

"Es un hombre de buena voluntad, sin dudas. Y es un hombre de virtudes democráticas, sin dudas. Pero, ¿tiene suficiente pasión para luchar por las causas en las que cree? Pienso que es una pregunta todavía sin respuesta", opinó Birns.

Parte de las dudas y las esperanzas generadas a raíz de la designación de Valenzuela empezarán a despejarse durante el proceso de confirmación ante el Senado, un paso legal cuya fecha de inicio todavía debe ser definida.

Lo que sí es un hecho es la voluntad del nuevo gobierno de Obama de abrir vías de diálogo y relaciones más fuidas con los vecinos del sur.

Un ejemplo de ello fue el anuncio de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien horas después de la designación formal de Valenzuela, dio a conocer que visitará El Salvador y Honduras a principios del mes que viene.

Clinton aseguró que es imperativo establecer compromisos duraderos con sus vecinos en América Latina, incluidos los gobiernos de izquierda, con los que EE.UU. ha mantenido relaciones de muchas fricciones en los últimos años.

Por ello, informó que estará presente en la toma de posesión del nuevo presidente salvadoreño, Mauricio Funes, líder del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional.

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