Uruguay atrae a la industria forestal

Madera para celulosa
Image caption Uruguay tiene excepcionales condiciones para el crecimiento de plantaciones para fibra.

Se van unos pero vienen otros. A pesar de la crisis, Uruguay sigue figurando como uno de los países más atractivos para invertir por parte de los grandes de la industria forestal y papelera.

La española Grupo ENCE, que tenía presencia en el país desde 1990 y estaba construyendo una planta de celulosa, vendió la mayor parte de sus activos a un consorcio formado en partes iguales por dos papeleras, la sueco-finlandesa Stora Enso y la chilena Arauco. (El grupo mantendrá 30.000 hectáreas de árboles en Uruguay para garantizar el suministro a sus plantas españolas, así como un aserradero y una planta de astillado).

ENCE anunció que esta venta, que se concretará en el tercer trimestre del año, le permitirá "fortalecer el balance" y lograr "flexibilidad financiera", elementos que perdió con la crisis internacional.

Stora Enso, la mayor comercializadora de papel de Europa, ya poseía grandes extensiones forestadas en Uruguay y planeaba construir una planta de celulosa. Con esta compra se convertirá en el mayor propietario de tierras del país, incluyendo las propiedades de Arauco. Con un total de 250.000 hectáreas, un territorio similar al del Estado europeo de Luxemburgo, podrá acelerar la construcción de la planta al disponer más rápidamente de la materia prima necesaria para su operación.

Junto con Arauco, uno de los principales productores de celulosa y papel de Sudamérica, pagará US$343 millones por 130.000 hectáreas de bosques ubicados en el centro y oeste del país, el terreno donde ENCE pensaba instalar la fábrica, la terminal portuaria allí ubicada y otras propiedades, como una planta de "chipeado".

¿Dónde, cuándo?

Si bien los compradores han dado indicios de que piensan construir una planta de celulosa, con una inversión estimada de US$1.500 millones, el consorcio anunció que se tomará un año para realizar estudios de factibilidad, y luego decidir. "Es prematuro decir dónde va a estar (la fábrica) y cuándo se va a construir porque hay que hacer los estudios, pero sí puedo garantizar de que lo vamos a hacer", dijo a la prensa Roberto Angelini, vicedirector de Arauco.

Para algunos, como el consultor en negocios del agro Luis Romero, "que ENCE abandone su proyecto en Uruguay es una mala noticia, porque ya contábamos con que iba a instalar una fábrica y pensábamos que Stora Enso iba a construir otra, quizás más adelante".

El analista dijo a BBC Mundo que ahora Uruguay pierde un proyecto pero que "desde el punto de vista de los productores (forestales) al menos se ve que Stora Enso va a llevar adelante la construcción (de la fábrica)".

Image caption La planta de Botnia también compra materia prima a productores locales.

En un primer momento ENCE había planeado instalarse en Fray Bentos, ciudad limítrofe con Argentina en la margen oriental del Río Uruguay, donde desde hace un año y medio opera la papelera finlandesa Botnia. El conflicto entre Uruguay y Argentina que desató la instalación de Botnia hizo que ENCE optara por instalarse en la ciudad de Conchillas, en el departamento de Colonia, ubicada sobre el Río de la Plata frente a la ciudad de Buenos Aires.

El conflicto por Botnia aún persiste ya que desde hace más de dos años grupos ambientalistas argentinos mantienen cortado el paso internacional como forma de protesta porque entienden que la planta contamina. Hasta ahora estudios independientes no han dado muestras de contaminación y el asunto será dirimido en la Corte Internacional de La Haya.

Stora Enso posee tierras en el centro del país y había planeado construir una fábrica sobre el Río Negro en el departamento de Durazno. Ahora, la adquisición de los bosques y la infraestructura de ENCE podría adelantar sus planes, pero no está claro qué lugar elegirán para levantar la planta.

El gerente general de Stora Enso, Jouko Karvinen, explicó que "esta transacción asegura el suministro estratégico de materia prima para la planta de celulosa que planeamos construir junto con Arauco", aunque agregó que la construcción "dependerá de las condiciones del mercado, de la aprobación de los socios y de las autoridades uruguayas".

Productores forestales "animados"

El ministro de Economía de Uruguay, Álvaro García, señaló que es muy importante que una empresa que tuvo dificultades (ENCE) transfiera los activos a otras empresas que puedan avanzar con el proyecto, y señaló que la operación es importante para el país porque "confirma a Uruguay como destino de inversión".

Los empresarios forestales están entusiasmados con esta venta porque esperan que dinamice al sector en una época en la que la demanda internacional ha caído. Según explicó Romero a BBC Mundo, actualmente los principales compradores de madera y derivados, como Japón y países europeos, han paralizado o minimizado su producción papelera, por lo que las exportaciones uruguayas se han reducido considerablemente.

Image caption Los productores forestales confían en que una nueva planta ampliará la demanda de madera.

Algunos productores forestales encontraron en la papelera finlandesa Botnia un nicho importante de mercado, a pesar de que la empresa posee sus propias plantaciones.

Edgardo Cardoso, gerente de la Sociedad de Productores Forestales, dijo a BBC Mundo que el hecho de que en el corto o mediano plazo se construya una segunda planta de celulosa en Uruguay es una alternativa de venta interesante para los productores independientes que "significa más fuentes de trabajo, más ingresos para el sector y para el país".

Cardoso explicó que "en términos generales las empresas no se autoabastecen (completamente) sino que un porcentaje de la madera que producen la compran a otros productores forestales. La cantidad (que compren) dependerá de si las plantaciones que son propiedad de Stora Enso están en condiciones de ser cosechadas en ese momento".

El futuro

"Uruguay tiene excepcionales condiciones para el crecimiento de plantaciones para fibra y su sector forestal se está desarrollando a gran velocidad", señaló el gerente general de Arauco, Matías Domeyko, a la hora de explicar por qué su empresa eligió al país.

El consultor Romero explicó que el sector forestal adquirió un empuje importante a partir de la Ley de Promoción Forestal del año 1987, por la que se otorgan beneficios tributarios y de financiamiento. "Eso llevó a expandir las plantaciones y trajo como consecuencia que se radicaran acá las industrias de procesamiento, porque el flete de madera cuesta muchísimo", indicó el consultor.

De hecho, las perspectivas de crecimiento del sector son grandes. Se estima que la portuguesa Portucel planea invertir entre US$1.400 y 2.700 millones en Uruguay. Romero dijo a BBC Mundo "sabemos que los planes están encaminados y que al parecer (Portucel) eligió la zona este del país, que hoy en día no tiene una alternativa industrial".

El analista agregó además que Uruguay es muy competitivo en el costo de producción de la fibra y estimó que por ese motivo "no se va a detener la venida de más y más empresas a instalar plantas pulperas y papeleras".

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