¿Medios privados o "golpistas"?

No parece haber controversia entre portavoces oficiales y de oposición: en los dos años en que el canal privado Radio Caracas Televisión (RCTV) ha dejado de transmitir por señal abierta, los medios venezolanos privados han cambiado. En lo que no hay acuerdo es en si ha sido para bien o para mal.

Image caption A dos años de la salida del aire de RCTV, algunas televisoras privadas siguen en pugna con el gobierno.

La más reciente polémica estalló a principios de mayo, con motivo de un sismo de mediana intensidad en la zona central del país. Eran pasadas las 04:00 de la mañana, cuando el director del canal de noticias de abierta línea opositora, Globovisión, Alberto Federico Ravell, salió al aire vía telefónica.

Ravell dio la información, sobre la base de datos del Instituto de Sismología de Estados Unidos, porque, dijo, no había encontrado a ninguna fuente oficial. En varias ocasiones llamó a la calma.

Para el presidente Hugo Chávez Frías, la intención era crear zozobra, algo que equiparó al terrorismo. Otros portavoces oficiales han criticado directamente lo que, consideran, era el deseo de hacer creer que el gobierno no estaba atendiendo el problema.

Esto motivó la apertura de un expediente administrativo, el tercero en contra del canal. Si dos de ellos son resueltos en su contra, la sanción puede ser de cierre definitivo.

Es apenas una de las críticas que el gobierno le hace a Globovisión, y que van desde mentir abiertamente, hasta conspirar para derrocar al presidente, pasando por ocultar y tergiversar los logros y declaraciones de la actual administración.

Sin embargo, cuando portavoces del gobierno nacional critican a los medios privados utilizan el plural.

"Está en riesgo el derecho que tenemos todos los venezolanos a recibir información, porque la misma está negada por los grandes medios", declaró recientemente la directora de la estatal Radio Nacional de Venezuela, Helena Salcedo.

¿Qué es lo que hay en oferta en el espectro de medios televisivos no estatales?

Entretenimiento

Lo primero que cabe acotar es que la programación de la mayoría de los canales de televisión a que se hace referencia aquí es fundamentalmente de entretenimiento. Las telenovelas, los programas de concurso y de variedades son el plato fuerte de la pantalla chica local y los principales captadores de "rating" (audiencia).

"Así como dice la teoría, tienen información, diversión, educación. Es una oferta variada. Otra cosa es la calidad", le dice a BBC Mundo la profesora Maryclen Stelling, directora de la organización Observatorio de Medios, y quien se identifica con la política del gobierno.

"Yo pienso que es verdad que uno puede hacer muchas críticas de lo que es de señal abierta. Que pudiera ser más creativa, más educativa, pero creo que habría que analizar hasta qué punto", señala, por su parte, la profesora de Opinión Pública de la Universidad Central de Venezuela, Mariana Bacalao, de posición crítica, al recordar que el canal de mayor contenido educativo (Vale TV) tiene muy poca audiencia.

En este sentido, las dos especialistas consideran que los canales actúan más o menos apegados a la Ley de Responsabilidad Social de la Radio y Televisión (conocida como Ley Resorte), en cuanto a cumplir con horarios infantiles y advertir de los contenidos que están a punto de ser transmitidos.

Pero la ley no parece contener ninguna disposición expresa en cuanto a una obligación de informar, ni de las características que debe poseer esta información. Y son los programas noticiosos y de opinión los que le costaron a RCTV la no renovación de su concesión hace dos años.

Hoy esos programas siguen siendo noticia, metidos en medio de una batalla con el gobierno nacional bajo las banderas de la libertad del derecho a la información.

No todos en el mismo saco

¿Cuál es la evaluación de los medios privados en este campo? Las especialistas consultadas por BBC Mundo encuentran otro punto de coincidencia.

"Uno ve como todo el discurso de los canales privados se ha vuelto mucho más ascéptico", le dice a BBC Mundo la profesora de Opinión Pública de la UCV.

"En algunos canales ha habido una oferta de negociación. Estos son mal vistos por los canales que están polarizados, que los consideran traidores", explica la directora del Observatorio de Medios.

Las dos se refieren a Venevisión, canal 4 -hoy por hoy el canal de mayor audiencia- y Televen, canal 10, a quienes el presidente Hugo Chávez puso en 2003 en el mismo "saco" que Globovisión, como canales que habían apoyado el golpe en su contra en 2002 y el paro petrolero de 2002-2003, y que por lo tanto merecían ser sancionados.

Stelling los considera de "equilibrio moderado" y Bacalao cree que no puede calificarse su línea editorial desprovista de colores políticos.

"En el caso de Venevisión, son los que hacen las preguntas mas fáciles, tienen la visión parcializada. No es para nada neutral. Televen se ha mantenido un poco al margen, ha buscado la calle de en medio desde el comienzo y el cambio fue menos drástico", opina la segunda.

En un episodio reciente, el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, le negó la entrada a la reportera de Globovisión a una rueda de prensa. Según informó la reportera, sus colegas de los medios privados, menos el representante de Venevisión, decidieron no cubrir el evento en solidaridad con el canal de noticias.

Opináticos

Los grandes actores clave de la batalla mediática, en suma, estarían representados por Globovisión, por un lado, y el gobierno por el otro, con el canal informativo estatal Venezolana de Televisión haciendo el contrapeso.

Image caption Ravell salió en el canal poco después de que se produjera el sismo, adelantándose a los medios oficiales.

Para Maryclen Stelling, "todo gira en torno a dos proyectos de país que generan dos verdades (...) Yo me atrevería a decir que en un altísimo porcentaje la oferta comunicacional está permeada por lo político", agrega.

"En los noticieros - explica -- uno puede ver una oferta informativa de medios afectos al gobierno en la que se presentan muchos logros, mientras que en los de oposición hay una subvaloración, se silencian determinados actores y se destaca la mala gestión". En suma, considera, hay una "suerte de desdibujarse los linderos éticos".

Para Mariana Bacalao, la posición que están asumiendo canales como Globovisión no es diferente al papel de "vigilancia" que han asumido en el pasado distintos medios de comunicación, en la acera de enfrente del gobierno de turno.

Así que, ¿cabe la crítica presidencial específica contra este canal, en el sentido de que actúa como "terrorista", como sostiene el presidente Hugo Chávez? Stelling y Bacalao coinciden en que, si se trata del reciente incidente el sismo de Caracas, la acusación no tiene fundamento, aún cuando el director de Globovisión aprovechó "el vacío informativo para usar esos minutos desde una perspectiva política disfrazada de ciudadanía".

Para Bacalao la acusación de terrorismo es "ridícula".

Pero los cuestionamientos oficiales abarcan también al menos otros dos casos, amén de numerosas situaciones puntuales en las que el gobierno desmiente informaciones difundidas por el canal 33, o lo que consideran una tergiversación de las mismas.

"En Globovisión están llenos de odio, están manipulando e incitando a la violencia. Una cosa es la crítica y otra la conspiración", dijo el presidente Hugo Chávez el pasado 10 de mayo, cuando aseguró que se quitaría el nombre si no acababa con esa situación.

También el viceministro de Comunicaciones, Mauricio Rivas, dijo recientemente que si los medios de comunicación en Estados Unidos se comportaran como hizo el canal durante el golpe de 2002, "a los dueños de los medios ya le hubieran dado pena de muerte".

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