Desde la filosofía

Renato Janine Ribeiro es filósofo y actualmente se desempeña como profesor titular de la cátedra de Ética y Filosofía Política de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de San Pablo.

Una buena parte de los Diez Mandamientos está francamente desactualizados. No desearás a la mujer de tu prójimo es algo que le da una relevancia a la fidelidad que desde hace mucho perdió vigencia.

Existen algunos principios que van más allá del sentido religioso, como en el caso de cuestiones relacionadas con los actos de robar o matar. No se me ocurre un ejemplo de una sociedad que valore esas actividades.

Ciertos mandamientos fueron incorporados a la vida laica de nuestra sociedad y otros caducaron o perdieron su fecha de validez. En esa categoría están los más religiosos, como el que dice que hay que amar a Dios sobre todas las cosas o inclusive el que obliga a honrar al padre y la madre. Las relaciones entre padres e hijos ya no se basan en el mismo grado de obediencia que antes.

Creo que uno de los mayores problemas que tenemos con los mandamientos en la actualidad es que expresan una moralidad de lo que no se puede hacer, una moralidad que es negativa. Desde mi punto de vista la moralidad tiene sentido cuando es positiva. "¿Qué debo hacer para ser un ser moral?".

La moralidad de lo que no puedes hacer es muy pobre y limitada. Ella transmite la idea de que las personas que se abstienen del mal ya están haciendo el bien. Creo que nuestros tiempos exigen como desafío una actitud activa para cambiar lo injusto y errado.

Simplemente limitarnos a dejar de hacer cosas puede que no sea muy distinto a que esa cosas nos sean ajenas.

Con respecto a los mandamientos más necesarios para América Latina, para mí no tiene mucho sentido pensar en variaciones geográficas de la moralidad.

Pero está claro que existen culturas y valores distintos y la negociación de esos temas a veces resulta muy difícil. Sobre todo en esa zona a la cual todos llamamos oriental, que empieza en el norte de África.

Cuando pensamos que allí tienen valores que deben ser respetados nos topamos con realidades que nos resultan muy difíciles de aceptar. A mí me resulta difícil decir que voy a respetar la mutilación genital femenina o el asesinato de una mujer porque perdió la virginidad.

Esa discusión está en el centro de la intención de fortalecer la moral, de convertirla en universal y no aceptar que únicamente sea válida en una parte del mundo.