La OEA afronta dilema cubano

Soldado hace guardia en el centro de convenciones donde se efectuará la asamblea
Image caption La Asamblea General de la OEA se realizará entre el martes y el miércoles en Honduras.

Parece haber un acuerdo para permitir el regreso de Cuba a la Organización de Estados Americanos (OEA), lo que no se sabe bien es cómo y para qué hacerlo.

La OEA tiene la costumbre de tomar sus decisiones por consenso. Eso implica largos e intensos debates para lograr los delicados equilibrios del lenguaje diplomático.

Pero algunos equilibrios han sido imposibles, como ha sido hasta ahora el que involucra a Cuba y la resolución 7 de Punta del Este con la que en 1962 suspendió a la isla de su participación en el organismo interamericano.

¿Usted qué opina sobre este tema?

El debate se reactivó esta semana en la sede la OEA en Washington, como parte de los encuentros preliminares de la XXXIX Asamblea General del organismo que se realizará entre martes y miércoles en Honduras.

Una vez más el acuerdo ha sido esquivo y las 34 delegaciones de los países miembros del foro se llevan a San Pedro Sula el tema de la posibilidad -para unos la necesidad- de dejar sin efecto la Resolución 7.

Aunque la agenda oficial de la Asamblea es la Cultura de la No Violencia, es previsible que Cuba se convierta en el centro de atención de la reunión. Por lo pronto es lo que más interés despierta entre la prensa internacional.

Cuba reitera su "no" a la OEA

El diablo del detalle

Hay un acuerdo mínimo compartido por todos sobre lo "obsoleto" que resulta una medida en la que se cita el peligro de la expansión del comunismo soviético, a más de tres lustros de que la "amenazante" Unión Soviética desapareciera del mapa.

Originalmente había tres textos propuestos, pero por aquello de que el diablo está en los detalles, los embajadores no lograban coordinar el lenguaje del documento final y cómo manejar la eventualidad de que Cuba decidiera regresar al foro, cosa que por cierto, ha sido descartada desde La Habana.

El tema quedó entonces en manos de un Grupo de Trabajo que a finales de la tarde del lunes, tras varios días de debates a puertas cerradas, había logrado sintetizar las versiones originales que se trajeron desde Washington.

Además, este lunes Venezuela, Nicaragua y Bolivia, socios de Cuba en la Alternativa Bolivariana de las Américas, introdujeron un texto en el que aspiran a que el organismo reconozca el "error y la injusticia "histórica" cometidos contra la isla.

La versión unificada se basa en la presentada por Honduras, país anfitrión de la Asamblea, en la que se pide dejar sin efecto la resolución 7 para corregir una "vergüenza histórica", como dijo a BBC Mundo el embajador hondureño ante la OEA, Carlos Sosa.

"Primero corregimos un error histórico y segundo nos quitamos una vergüenza de encima. Esa resolución de Punta del Este nos da vergüenza a nosotros" afirmó vehementemente el embajador Sosa.

Nuevos tiempos

Dentro del consenso participa la delegación de Estados Unidos, la misma que promovió la expulsión de La Habana en medio de la crisis de los misiles que los soviéticos desplegaron en territorio cubano y la misma que ha bloqueado cualquier intento de eliminar la sanción.

Washington parece aceptar ahora que las razones por las que suspendió Cuba son un "anacronismo", en lo que parece no sólo un cambio con la política tradicional estadounidense, sino con lo expresado hace apenas dos semanas por la Secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Clinton había asegurado al Comité de Exteriores del Senado que no apoyaría una decisión en ese sentido porque considera que Cuba tiene políticas incompatibles con la Carta Democrática, tiene prisioneros políticos y no respeta los derechos humanos.

"Si Cuba no desea atenerse a los mandatos (de la OEA) no veo cómo podría ser entonces parte de la OEA", dijo Clinton en unas declaraciones que parecen ir a contrapelo con lo que ahora promueve Washington dentro del organismo.

Fuentes diplomáticas dentro de la OEA aseguraron a BBC Mundo que la iniciativa original estadounidense "aunque lógica e impecable" podía ser "una piedra de tranca" ya que condiciona el levantamiento de la sanción a que el gobierno cubano se adapte a los convenios suscritos por los socios del organismo en el último medio siglo.

Las fuentes explicaron que eso podría tomar tiempo porque implicaría ajustar algunos detalles de la legislación cubana, pero que sería difícil en el caso de la Carta Democrática Interamericana de 2001, en la que se define un concepto de democracia representativa que difícilmente podría aplicársele al sistema político cubano.

Cuba no quiere

Image caption El embajador de Honduras cree que la discusión no es sobre Cuba sino sobre la adaptación de la OEA.

Los eventuales condicionamientos complican un debate difícil porque ¿cuál es el listado mínimo de instrumentos a los que debe plegarse Cuba?, o ¿qué hacer en aquellos casos en los que no todos los miembros de la OEA los hayan ratificado?

Algunas delegaciones comparten la posición estadounidense de que el eventual reingreso de Cuba debe ser cuidadosamente planificado porque se preguntan qué pasaría si, eliminada la sanción, el gobierno cubano quisiera reactivar su membresía.

El embajador de Honduras, Carlos Sosa, no considera que sea el momento para negociar esos detalles porque asegura que la discusión no es sobre Cuba sino sobre la adaptación de la OEA.

"¿Por qué le vamos a poner condiciones para regresar a alguien que no nos ha pedido regresar?", se preguntó Sosa en diálogo con BBC Mundo y añadió que "cuando lleguemos a ese río cruzaremos ese puente".

Pero esa orilla no se ve clara si se toma en cuenta la paradoja de que el potencial beneficiado ha manifestado en varias oportunidades su rotunda negativa a regresar al foro, al que considera un "cascarón colonial" y un "brazo del imperialismo estadounidense".

Miembros de delegaciones de la OEA expresaron a BBC Mundo lo "divertido" que debe verse desde fuera de los muros del edificio de estilo florentino que tiene la OEA a una cuadra de la Casa Blanca, una discusión que cuenta con la indiferencia total del país al que se quiere desagraviar.

Efecto Trinidad y Tobago

Image caption La idea de la vuelta de Cuba a la OEA ganó impulso tras la última Cumbre de las Américas.

La idea de volver a recibir a Cuba es un debate de varios años ya, pero que ganó impulso tras la Cumbre de las Américas que se realizó en Trinidad y Tobago en abril pasado.

En los círculos diplomáticos americanos se estima que Cuba podría dar la medida de la sinceridad de la distensión que se vivió entre Washington y el resto de la región con la amigable interacción entre el presidente Barack Obama y los líderes regionales.

La prueba determinante sería el levantamiento del embargo económico que EE.UU. mantiene contra Cuba desde 1963, pero por los momentos el presidente Obama ha asegurado que no cambiará esa política que estableció John F. Kennedy y que siguieron intensificando otros presidentes.

Por eso, ante la imposibilidad inmediata de que se elimine el embargo, una buena señal de acercamiento a la región la daría Washington facilitando la eliminación de la sanción de suspensión, tan añeja como aquel y motivada por las mismas razones.

Al final del lunes el Grupo de Trabajo no logró ponerse de acuerdo una versión única para presentar a los cancilleres, por lo que serán estos quienes decidirán qué hacer con el punto.

Fuentes vinculadas a algunas misiones ante la OEA aseguraron a BBC Mundo que es posible que el organismo someta el tema a votación, alterando su tradicional toma de decisiones por consenso, y finalmente adopte la que cuente con el apoyo de dos tercios de los miembros.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.