México apuesta por los biocombustibles

Vendedora de comida en México.
Image caption Una de las críticas más contundentes a los biocombustibles es su efecto en la seguridad alimentaria.

Aire limpio, ¿comida para todos? Esa es parte de la ecuación que México se ha planteado resolver en la producción de biocombustibles.

En un país con 40 millones de habitantes en situación de pobreza, según cifras oficiales, y que importa el 30% del maíz que consume, la respuesta no parece sencilla.

Por un lado está el compromiso internacional del gobierno para promover el uso de combustibles renovables y contribuir al combate del cambio climático.

Al mismo tiempo, grupos ambientalistas advierten del riesgo de que la producción de materias primas de etanol y biodiesel desplace la siembra de granos básicos, especialmente maíz que es la base de la dieta alimenticia de los mexicanos.

"Se puede perder la capacidad de producir nuestros propios alimentos", dice Raúl Benet, portavoz de la campaña "Al Grano" de la organización Rostros sin Voces.

Sin embargo, Francisco López Tostado, subsecretario de Agricultura, rechaza de plano que exista esa disyuntiva.

Ante el dilema de producir alimentos o biocombustibles "definitivamente prevalecerá el de los alimentos", dice a BBC Mundo.

¿Se puede usar maíz?

La ley de promoción de bioenergéticos restringe el uso de maíz en la fabricación de biocombustibles.

El grano sólo puede utilizarse cuando existan excedentes en la producción nacional y se haya satisfecho la demanda interna. Un panorama que no existe actualmente, reconoce el subsecretario López Tostado.

De hecho, el gobierno modificó la estrategia para cumplir con los compromisos internacionales en materia de biocombustibles, entre ellos, sustituir en 2011 el 2% de los hidrocarburos utilizados en las tres principales ciudades del país: Guadalajara, Monterrey y el Distrito Federal.

En lugar de maíz las autoridades buscan ahora elaborar etanol a base de caña de azúcar o algas marinas, por ejemplo, o biodiesel a partir de palma o higuerillas.

También se ha experimentado con sorgo dulce, yuca y jatropa, que pueden utilizarse para producir bioenergéticos de segunda generación, es decir, aprovechar los residuos vegetales para elaborar biomasa que sirve como precursor de biocombustibles.

En total, dice el funcionario, existen 145 proyectos de investigación para establecer la materia prima idónea en la elaboración de biocombustibles.

Enmienda legal

Image caption La Cumbre del Etanol tuvo lugar esta semana en Brasil.

Los grupos ambientalistas advierten del riesgo de una enmienda legal que abriría la puerta al uso de maíz para elaborar biocombustibles.

La enmienda, argumentan, forma parte del reglamento de la ley de bioenergéticos, el cual todavía no es aprobado.

El subsecretario de Energía, Jordi Herrera, descarta esa posibilidad, pues en México el maíz está prohibido como materia prima de bioenergéticos.

"Nada ni nadie puede estar por encima de la ley", dice en conversación con BBC Mundo.

Por lo pronto, el gobierno canceló desde el año pasado el apoyo económico a proyectos que utilizarían maíz para la fabricación de biocombustibles.

En Sinaloa, al noroeste del país, ya se habían construido dos plantas con ese propósito. Ahora deberán adaptarse al uso de nuevas materias primas como caña de azúcar.

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