“Nadie quiere ser policía”

Manta de Los Zetas
Image caption Manta de Los Zetas colocada en la avenida Reforma del estado de Tamaulipas.

Un ex policía en Zacatecas reveló que existen altos niveles de corrupción entre algunos de los agentes municipales. Denunció extorsiones por parte del crimen organizado y un clima de inseguridad en la población que ha obligado a muchos a emigrar.

El ex oficial accedió a entregarle su testimonio a BBC Mundo bajo estricta reserva de su identidad para no poner en riesgo su vida ni la de su familia.

La entrevista fue hecha al interior de su casa en una zona semi-desértica de Zacatecas.

Esta es su historia.

"Yo me fui de la institución porque me ofrecieron un mejor sueldo en una empresa del sector privado. Es que en México nadie quiere ser policía porque su vida y la de su familia está en peligro.

Image caption El ex policía pidió no ser identificado por temor a poner en riesgo su vida y la de sus familiares.

Los sueldos son bajos (como unos US$400 al mes). No hay armas, no hay ni donde sentarse y hasta los uniformes son una vergüenza por lo viejos que están. Ni hablar de las patrullas.

Los policías no tienen cómo defenderse de los sicarios. ¿Cómo... con qué... con resorteras (arma de madera y elástico que usan los niños para lanzar piedras)? A nivel municipal apenas cuentan con dos ametralladorcitas de nueve milímetros y 19 pistolas viejas (se ríe).

Entonces los policías son invitados a 'colaborar' con los Zetas. Y se ven obligados a corromperse o renunciar. El problema es que muchos no pueden renunciar porque tienen que alimentar a sus hijos. Por eso la mayoría acepta.

A todos nos han amenazado. Te dicen que 'si no le entras con nosotros, tu familia la lleva' y al final casi todos terminan trabajando para ellos. Es que no se puede decir que no, porque te matan.

"Había miedo, mucho miedo"

Aquí había un grave problema de inseguridad. La gente tenía miedo y algunos hasta dejaron de ir a misa.

El año pasado los Zetas empezaron a levantar gente y a hacer llamadas telefónicas para extorsionarnos. En mi casa el teléfono sonaba todo el tiempo.

Decían que tenían secuestrado a mi sobrino o se inventaban cualquier otra cosa para sacarme dinero y yo les cortaba.

Como ya sabía que eran extorsiones ni siquiera los escuchaba. Pero los vecinos tenían mucho miedo por las llamadas y los secuestros y ya no se podía vivir así. Por lo menos cuarenta familias se fueron de aquí, unas a Estados Unidos y otras a otro estado.

Había miedo, mucho miedo, especialmente cuando empezaron a tomarse los ranchos como si ellos gobernaran este territorio.

Te decían que está bonito tu rancho, que tienes 12 horas para sacar tus cosas y que si no sales te van a matar. Así no más.

Algunas familias se iban a dormir a la azotea o al campo, entre los cerros, porque no querían pasar la noche en su casa. Otros se juntaban para dormir en una misma casa y así se protegían.

"Bloqueamos la carretera"

Hasta que un día decidimos bloquear la carretera para exigir que nos mandaran al Ejército.

Dijimos, mañana nos juntamos a las siete de la mañana y nos tomamos la carretera. El acuerdo fue que nadie llevara pistolas porque se trataba de una manifestación pacífica.

El bloqueo duró hasta como las dos de la tarde. Pusimos troncos, piedras, camionetas y les dijimos a las autoridades, ‘no nos quitamos de aquí hasta que saquen a los policías y traigan al ejército'.

Y cuando llegó el ejército hubo aplausos. Levantamos el bloqueo y la gente estaba feliz. Les llevamos catres para que pudieran dormir y mucha comida.

Tanta comida les llevó la gente que hasta sobraba. Eran como unos 40 soldados y unos 30 policías de un operativo conjunto federal, estatal y ministerial.

Nosotros lo que queríamos era que se fueran los policías municipales por inservibles y algunos por corruptos.

"Logramos que viniera el Ejército"

Yo creo que con el bloqueo conseguimos muchas cosas. Logramos que el Ejército se quedara por lo menos tres semanas. Logramos que los elementos de las policías ministerial y estatal anden constantemente rondando.

La gente cree que valió la pena porque ahora vivimos más tranquilos. Se acabaron los secuestros y las extorsiones telefónicas.

Si no hubiéramos bloqueado la carretera esto sería un pueblo fantasma. No habría ningún habitante y yo diría que ya han regresado muchos de los que se fueron el año pasado.

Queríamos al ejército, ese era el punto clave de la movilización y lo conseguimos."