Argentina en comicios reñidos

Elecciones en Argentina. Depósito de urnas.
Image caption La pelea más fuerte se dará en la provincia de Buenos Aires, el distrito electoral de mayor peso en el país.

Este domingo, Argentina concurrirá a las urnas para definir una elección legislativa de mitad de término, que ha tenido en vilo a la primera plana política del país, y a sus ciudadanos, desde hace meses.

En los comicios se elegirán legisladores nacionales para renovar la mitad de las 257 bancas de la Cámara de Diputados y un tercio de las 72 del Senado. También se votarán autoridades municipales y legisladores provinciales.

Aunque el acto electoral se llevará a cabo en los 24 distritos que componen el país, la atención está centrada en la provincia de Buenos Aires. Éste es el territorio con más peso en el mapa del poder, ya que congrega al 37% de un padrón de casi 28 millones de ciudadanos, cuyo voto es obligatorio por ley.

Es precisamente en suelo bonaerense donde tanto la oposición como el oficialismo se juegan sus cartas fuertes.

Uno contra uno

Para la mandataria Cristina Fernández de Kirchner, resulta vital conseguir un resultado favorable en los comicios, que le permita legitimar su gobierno y mantener el control del Congreso en los dos años de mandato que le quedan por delante.

Por eso, su esposo y antecesor en la presidencia, Néstor Kirchner, salió al ruedo como primer candidato a diputado nacional por Buenos Aires, por el oficialista Frente Justicialista para la Victoria (FJPV, principal fracción del Partido Justicialista o peronismo).

Contra el ex mandatario se medirá el peronista disidente Francisco de Narváez, quien encabeza la alianza conservadora Unión-PRO. Este empresario, de origen colombiano y millonaria fortuna, es un recién llegado a la política pero, pese a su inexperiencia, se ha convertido en el principal enemigo del kirchnerismo.

Las encuestas anticipan una elección reñida, en la que habrá que esperar para conocer los cómputos finales.

Según los últimos relevamientos, habría un “empate técnico” entre los dos principales candidatos: esto es, una diferencia de menos de 3 puntos, que es el margen de error que manejan los sondeos preelectorales.

A 48 horas de los comicios, Kirchner sacaba una leve ventaja en cinco de los ocho estudios de las principales consultoras, mientras que De Narváez lideraba los otros tres. Ambos alcanzarían un volumen de votos de entre 33,1% y 38,9%.

Tercero en la lista se ubicaría el también opositor Acuerdo Cívico y Social, encabezado en el distrito bonaerense por Margarita Stolbizer.

El “factor indecisos”

Image caption El ex presidente Kirchner es candidato a diputado nacional del oficialismo por la provincia de Buenos Aires.

Pero, según los analistas, hay una variable determinante que habrá que observar el domingo: los votantes indecisos, que hasta hace una semana se ubicaban en torno al 19% del electorado, por encima de la media histórica.

“De ese porcentaje de indecisos, un 75% corresponde al voto opositor. Son más de 14 puntos porcentuales de votantes que aún no saben por quién se inclinarán, pero sí tienen claro que quieren que pierda Kirchner”, explicó el consultor Jorge Giacobbe ante BBC Mundo.

En un escenario opositor fragmentado, los votantes independientes agregan una cuota de suspenso a los comicios. En Buenos Aires, hay 1.480 listas habilitadas por la Justicia Electoral, lo que dejará a los ciudadanos de algunas localidades ante 60 boletas con diferentes opciones.

Lanzados a la caza de ese electorado indeciso, los partidos sacaron a relucir sus estrategias de proselitismo agresivo, marcando el clima preelectoral con acusaciones cruzadas, discursos encendidos y afiches callejeros anónimos para desacreditar a los rivales.

Fin de campaña

Antes de la entrada en vigor de la veda electoral, este viernes, los candidatos dedicaron las últimas horas de campaña a maratones y mitines.

Néstor Kirchner -junto con el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y la actriz Nacha Guevara, que lo secundan en la lista del FJPV-, cerró su campaña con un acto acorde a la tradicional liturgia peronista.

Entre banderas albicelestes y amarillas, ovaciones y música cumbiera, el primer candidato a diputado reiteró su consigna de que el domingo se dirimirá “mucho más que una elección legislativa” y llamó a “dar una respuesta de conciencia nacional y popular para que vean que la voluntad del pueblo no se puede manipular”.

Por su parte, su principal contrincante, Francisco de Narváez, prefirió una recorrida por las calles del conurbano bonaerense en lugar de una reunión multitudinaria, atento a su estrategia de estar en contacto directo con la gente.

“Somos el cambio. Hoy estamos cerrando una forma de hacer política”, repitió el candidato a los vecinos que se congregaron espontáneamente.

Durante las caminatas, el líder de Unión-PRO repartió boletas con su nombre que los ciudadanos podrán llevar con ellos a los centros comiciales, ante los temores de presuntas irregularidades y fraudes que ha denunciado en reiteradas ocasiones.

¿Fin de una era?

Image caption El principal rival de Kirchner es el peronista disidente Francisco de Narváez.

Aunque nadie se atreve a declarar un ganador de antemano en este escenario polarizado, los encuestadores coinciden en que es muy poco probable que el oficialismo pueda retener la mayoría nominal que hoy tiene en el Congreso.

“Aunque gane por un voto, el gobierno ha perdido ya, porque definitivamente va a quedarse con menos bancas en el Senado y en Diputados que las que tiene hoy, y el reacomodamiento en el Congreso no va a ser sencillo”, opinó la analista Graciela Römer, en una reunión con BBC Mundo.

“Si el oficialismo pierde, puede darse una situación de ‘desgobierno’ tras la elección, por eso todo el panorama previo ha sido tan incierto y el oficialismo ha tenido un discurso basado en la idea de ‘ganamos nosotros, o sobreviene el caos’”, señaló a BBC Mundo el consultor Aldo Abraham, del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina.

Los resultados de los comicios tendrán muchas lecturas posibles, dicen los expertos.

Para Kirchner, sacar un voto más que el rival será celebrado como un triunfo, aunque el desempeño del partido al que representa quede muy por detrás del alcanzado hace dos años, en la elección que llevó a Cristina Fernández al poder.

En tanto, de cumplirse los pronósticos, la principal fuerza de oposición bonaerense, Unión-PRO, habrá sellado un triunfo aunque salga segundo: sin trayectoria en el distrito, conseguirá una presencia importante en Diputados.

El matrimonio Kirchner, en tanto, espera el día después para saber si los dos años de gestión que le quedan, hasta las presidenciales de 2011, estarán marcados por un modo de hacer política diferente al que sostuvieron hasta ahora: un camino de alianzas y negociaciones con otros partidos, para conseguir la mayoría necesaria a la hora de presentar proyectos y lograr su aprobación por la vía legislativa.

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