¿Qué se elige en Uruguay?

Pedro Bordaberry
Image caption Se espera que alrededor del 55% de los ciudadanos concurran a las urnas.

Un ex guerrillero, un ex presidente que en su momento fue acusado de corrupción y el hijo de un golpista son los tres precandidatos con más posibilidades de resultar electos para postularse a presidente en las elecciones nacionales de octubre en Uruguay.

Los uruguayos que así lo desean concurren este domingo a las urnas para elegir a los candidatos de cada partido político que competirán por la silla presidencial en octubre. Ésta es la única oportunidad dentro del proceso electoral en la que el voto es voluntario.

Los analistas pronostican una alta participación de la ciudadanía.

Rosario Queirolo, docente de Ciencias Políticas de la Universidad de Montevideo, señaló a BBC Mundo que se espera que alrededor del 55% de los ciudadanos concurran a las urnas, superando la votación de anteriores elecciones similares, dada la fuerte competencia dentro de cada partido, a pesar de que en algunas facciones políticas el resultado parece ya estar definido.

Previsiones

Los sondeos de opinión han mostrado desde hace semanas una clara ventaja para algunos precandidatos. José Mujica, en el Frente Amplio (FA), la coalición de izquierda que ocupa actualmente el gobierno por primera vez, lidera la interna con entre 49 y 52% de las intenciones de voto. Le sigue Danilo Astori, ex ministro de Economía y el candidato al que apoya el presidente Tabaré Vázquez, con cerca de 38%, y muy lejos aparece el tercer candidato, Marcos Carámbula, con 9%.

El Partido Colorado presenta cinco precandidatos en estas elecciones, pero Pedro Bordaberry sería el indiscutido ganador con alrededor de 75% de las intenciones de voto, según las encuestas.

Donde el terreno está más parejo es en el Partido Nacional, (conocido como Partido Blanco), ya que el ex presidente Luis Alberto Lacalle aventaja en pocos puntos al senador Jorge Larrañaga. Este último resultó electo candidato presidencial por su partido para las últimas elecciones hace cinco años, pero perdió en las nacionales contra el actual presidente, Tabaré Vázquez.

Candidatos "insólitos"

Image caption Mujica "fue un guerrillero tupamaro que estuvo preso" y ahora se presenta como candidato.

Según Adolfo Garcé, analista del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de la República, "ésta es una elección muy particular, porque se están dando pequeñas revoluciones en los tres partidos políticos" principales.

"Hasta hace unos años nadie se hubiera imaginado que José Mujica, que tiene una trayectoria insólita, que fue un guerrillero tupamaro, que estuvo preso (durante el gobierno de facto), fue amnistiado con el regreso a la democracia (en 1985), fue senador y ministro de Ganadería, termine siendo el candidato del FA por su carisma, por su poder de comunicación, aun contra la opinión de la mayoría de los grupos de su partido", señaló el politólogo.

"Que Luis Alberto Lacalle, (que fue presidente entre 1990 y 1995) logre recuperarse y transformarse nuevamente en el candidato del Partido Nacional, también es impresionante. Y que Pedro Bordaberry, uno de los hijos de Juan María Bordaberry, el presidente electo del Partido Colorado que disolvió las cámaras en 1973, que dio un golpe de Estado (y está preso por delitos cometidos en esa época), esté buscando la presidencia, es un fenómeno todavía más insólito", indicó el analista.

Mujica, conocido popularmente como "Pepe", tiene un perfil inusual para un candidato uruguayo a la presidencia. Su estilo desaliñado y el tipo de lenguaje informal que utiliza, lleno de refranes, lenguaje callejero y hasta malas palabras, es totalmente novedoso en un país acostumbrado a ver abogados y otros profesionales entre los precandidatos y los políticos en general. Mujica, de 74 años de edad, no tiene título universitario y se considera un hombre de campo.

Por su parte, Lacalle, de 67 años de edad, fue objeto de denuncias de corrupción, junto a figuras de su gobierno. (Un asesor y quien fuera ministro de Economía durante su presidencia fueron procesados por actos de corrupción pero no se pudo comprobar la vinculación directa del ex mandatario).

"Su imagen sufrió un desgaste muy fuerte, pero el tiempo pasó y todo indica que la ciudadanía valora de otra forma su figura. Ha hecho un esfuerzo my inteligente por reinventar su imagen pública. Durante su gobierno había aparecido como el campeón del neoliberalismo; ahora ha hecho un viraje hacia el centro, ha moderado sus propuestas", explicó Garcé.

Cuestión de imagen

Image caption Lacalle, de 67 años de edad, fue presidente entre 1990 y 1995.

Mariana Balparda, una votante de unos 60 años, dijo a BBC Mundo que aunque normalmente apoya al Frente Amplio, en estas elecciones internas va a votar a Larrañaga, el contrincante de Lacalle en el Partido Nacional, "porque no me gustan los extremos. Voy a votar contra Lacalle porque su gobierno fue un desastre, la gente se olvida de la corrupción. Y Mujica está en el otro extremo, que tampoco me gusta", aseguró.

Los analistas coinciden en señalar que el ex guerrillero genera una polarización en la población. "Mujica despierta amores muy intensos dentro de la estructura frenteamplista y en los ciudadanos más pobres, que se sienten identificados con él por su imagen, que no es la de un uruguayo prototípico sino de un uruguayo pobre", indicó Garcé, y "una resistencia muy fuerte en los sectores altos y medios, como empresarios, funcionarios públicos, profesionales porque Mujica es muy crítico de esos sectores".

Algunos de sus seguidores admiten que la presencia o la imagen de Mujica juega en su contra, pero, dicen, no por eso dejarán de votarlo. "No importa que no use traje y corbata. Eso puede ayudar en algunos aspectos, en relaciones con el exterior, pero lo importante es lo que hace acá", dijo a BBC Mundo Estela Leite, una joven que lo apoyará este domingo.

De hecho, el precandidato supo transformar su imagen en encuentros con personalidades u organismos extranjeros. "Ayer me vi con el delegado del Fondo Monetario Internacional y cuando discuto con gente importante arreglo el carro y me disfrazo, pero con mi pueblo hablo sin disfrazarme", dijo Mujica a la prensa a principios de este mes, luego de una reunión a la que asistió vestido más formalmente.

Voto estratégico

El voto fuera del partido al que tradicionalmente ha votado parece ser una característica de estas elecciones. "Siempre voté a los colorados pero ahora voto a Lacalle porque es el que tiene más posibilidades de ganarle al Frente Amplio", dijo a BBC Mundo una señora que no quiso identificarse.

Muchas personas tienen intención de votar por precandidatos de partidos que no son totalmente de su preferencia, con la idea de volcar la balanza hacia candidatos "menos malos".

Según Queirolo, "puede haber lo que se conoce como el voto útil o voto estratégico: como sé que mi candidato no tiene mucha chance de ganar, voto al que está en segundo lugar, que tiene más posibilidades de triunfo".

"Se puede ver este comportamiento entre los colorados: un porcentaje estaría votando en la interna del Partido Nacional, apoyando a Lacalle, porque piensa que es el mejor candidato después de su candidato colorado, que no tiene chance de ganar", indicó.

El Partido Colorado detentó el poder durante la mayor parte de la vida democrática del país pero luego de la presidencia de Jorge Batlle (2000-2005) perdió a gran parte de su electorado. La intención de voto actual es de alrededor del 10%.

El Partido Nacional, que junto al Colorado son considerados de centro derecha o derecha, es el que podría disputar al FA la presidencia en octubre. Las encuestas indican que si las elecciones fueran hoy, el FA podría obtener 43% de los votos, seguido del Partido Nacional con 39% y el Partido Colorado con 8%.

De no haber mayoría absoluta se realizará un balotaje en noviembre, donde, según los analistas de opinión pública, habría una reñida contienda entre el gobernante Frente Amplio y la oposición unida

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