Zelaya, un liberal enemistado con los suyos

 Propaganda electoral de Manuel Zelaya, presidente de Honduras.
Image caption En 2005 se presentó con un programa basado en la ley y el orden.

Manuel Zelaya llegó a la Presidencia de Honduras tras ganar por estrecho margen las elecciones de noviembre de 2005.

El entonces candidato del Partido Liberal se presentaba como un hombre de negocios de centro-derecha con un programa político basado en la ley y el orden.

Cuatro años después, sus criticados planes de preguntar a los hondureños sobre la oportunidad de celebrar un referendum que reforme la constitución desembocó en un golpe que le apartó de la Presidencia del país.

De Washington a Caracas

Recién llegado a la Casa Presidencial de Tegucigalpa, Zelaya viró la diplomacia hondureña, que tradicionalmente se había aliado con Estados Unidos, hacia políticas más propias de la izquierda latinoamericana de mandatarios como Hugo Chávez, quien se convirtió en uno de sus más fuertes avales en el continente.

Este apoyo, sumado al de otros líderes como el boliviano Evo Morales o el cubano Fidel Castro, hizo que su propio partido le diera la espalda.

El ex mandatario cubano Fidel Castro reconoció su sorpresa ante las políticas sociales de Zelaya, alguien que, según Castro, "no podía ser acusado de ser marxista ni comunista" dado su historial político conservador y su patrimonio económico.

Como explicó la corresponsal de la BBC en Washington, Sarah Morris, estas amistades tensaron incluso las relaciones con EE.UU., un socio preferente para gobiernos anteriores.

Polémica por el ALBA

En agosto de 2008, Honduras entró de la mano de Zelaya en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

Zelaya firmó el documento frente a sindicalistas, estudiantes, campesinos, indígenas y simpatizantes de su Partido Liberal.

Sin embargo, varios sectores empresariales y el grueso de los principales partidos políticos manifestaron su rechazo al pacto.

Crimen e inflación

Zelaya venció en 2005 a Porfirio Lobo, el candidato del gobernante Partido Nacional, con un 49,90% de los votos frente al 46,17%. Parte de su éxito residía en su promesa de combatir la pobreza y el poder acumulado por algunas pandillas o "maras".

Sin embargo, los grandes problemas de Honduras, uno de los países más pobres de Centroamérica, no han desaparecido.

El país sigue siendo un importante paso para el tráfico de drogas en el que operan violentas bandas criminales. Y los precios de los alimentos siguieron subiendo. Otras medidas impopulares desgastaron el activo político de Zelaya. En mayo de 2007, ordenó a las televisiones y radios del país que emitieran propaganda gubernamental durante dos horas al día tras acusarles de dar informaciones injustas sobre su gobierno.

El golpe de estado

Sin embargo, lo que precipitó la crisis política en Honduras fue la consulta convocada por Zelaya para modificar la Constitución, que fue declarada ilegal por la Corte Suprema y el Congreso de Honduras. A pesar de eso Zelaya insistió en llevarla a cabo.

No pudo hacerlo. La madrugada del 28 de junio un grupo de soldados lo sacó de la Casa de Gobierno y en un avión le envió a San José, Costa Rica.

El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, fue nombrado presidente en su lugar.

La comunidad internacional condenó el golpe de estado, e incluso varios países como Estados Unidos cancelaron toda la ayuda económica para el gobierno de facto.

Durante 86 días Manuel Zelaya se mantuvo fuera de su país, al que intentó regresar sin éxito en dos ocasiones hasta que, tras un viaje clandestino de 15 horas desde Nicaragua, apareció en Tegucigalpa, la capital hondureña, este 21 de septiembre.

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