Las crisis múltiples de Honduras

Manifestante durante enfrentamiento con la policía en Tegucigalpa
Image caption Un país con "problemas estructurales crónicos".

Honduras vive su mayor crisis política en décadas; sin embargo, en paralelo a las actuales turbulencias políticas el país padece lo que puede definirse como una sucesión de crisis de varios tipos.

Una de las naciones más pobres de Centroamérica, Honduras sufre el agobio de la corrupción, con una barrera creciente entre ricos y pobres y el desborde de la violencia pandillera. No obstante, el país había logrado mantener una estabilidad política desde la década de los años 80.

Cuando el depuesto presidente Manuel Zelaya llegó al poder en 2005 prometió firmemente que combatiría la pobreza y el poder acumulado por algunas pandillas o "maras".

Sin embargo, Honduras sigue siendo un importante paso para el tráfico de drogas en el que operan violentas bandas criminales. Y los precios de los alimentos continúan subiendo.

La malnutrición, la falta de viviendas y las enfermedades infecciosas, particularmente entre la población infantil, son generalizadas y miles de hondureños se ven precisados a abandonar el país cada año, principalmente con destino a Estados Unidos, desde donde envían remesas vitales para la supervivencia de muchas familias.

Vulnerable

Manuel Torres, periodista y analista político, dijo a BBC Mundo desde Tegucigalpa que "quizás lo que no se aprecia con exactitud desde el exterior es que Honduras no vive una sola crisis. Es un escenario de crisis múltiples".

Torres explicó que entre ellas figura "una severa crisis económica que tiene repercusiones sociales muy graves.

"Es un país muy vulnerable a epidemias, frente a la temporada de inundaciones, que siempre es muy grave en Honduras, y frente a la expansión de la pobreza", agregó.

Igualmente, existe ahora el temor, en palabras de Torres, "de que la crisis económica se agudice, de que el aparato público no funcione, y que además se convierta en un brazo represor de todo lo que representaba el antiguo régimen".

"Ilegalidad"

"Desde gobiernos anteriores en Honduras han venido avanzando mucho el desencanto con la política, el descrédito con respecto a la gestión pública y la ilegalidad", sostuvo el analista.

"Hay un estado casi generalizado de ilegalidad que puede ser achacado prácticamente a todos los sectores de poder. Los dos candidatos presidenciales de los partidos mayoritarios, por ejemplo, son dirigentes políticos que están expuestos a cualquier impugnación jurídica porque sus candidaturas han sido (vistas como) ilícitas", añadió.

Y ese clima de ilegalidad, sostienen los analistas, alcanza su máxima expresión con el golpe de Estado repudiado por la comunidad internacional que depuso y expulsó del país al depuesto presidente Manuel Zelaya.

La Honduras de Zelaya

Pero ¿cómo era la Honduras que dejó Zelaya?

Image caption ¿Usó Zelaya una retórica que lo distanció de sectores urbanos y medios?

"La Honduras de Manuel Zelaya era muy parecida a la que él encontró hace tres años y medio", aseguró a BBC Mundo el periodista e investigador Martín Rodríguez Pellecer, de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior.

"Una Honduras -agregó- que sigue siendo el segundo país más pobre de América Latina y con muchos problemas estructurales no resueltos".

A esto se suma que por Honduras, como por otros países centroamericanos, "pasan dos tercios de la cocaína sudamericana rumbo a Estados Unidos.

Rodríguez Pellecer añadió que Zelaya no cumplió sus promesas electorales "como tampoco lo hicieron los presidentes que lo antecedieron y como tampoco es probable que lo haga el actual gobierno de facto de (Roberto) Micheletti".

Los analistas señalan que demás del incumplimiento de promesas, Zelaya adoptó algunas medidas impopulares que desgastaron su activo político.

En mayo de 2007, el depuesto mandatario, por ejemplo, ordenó a los canales de televisión y las emisoras de radio del país que emitieran propaganda gubernamental durante dos horas al día tras acusarlas de difundir informaciones injustas sobre su gobierno.

Pero más allá -aseveró Rodríguez Pellecer- "Zelaya usó una retórica de una izquierda más dura como la de (Hugo) Chávez", (presidente de Venezuela), sin tener en cuenta que estaba gobernando un país conservador", lo cual le granjeó "el distanciamiento de los sectores urbanos y medios".

Por ahora lo que está por ver -en opinión del analista- es "quién doblega a quién": si la institucionalidad internacional prevalece o si la institucionalidad hondureña se mantiene. "Lo que sí es clave es que quien logre imponerse logrará al final una presidencia simbólica porque durante los seis meses que le quedan de mandato a Zelaya o a Micheletti" ninguno va a conseguir un caudal político importante.

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