Obama aplaza parte de ley de embargo

Presidente de EE.UU., Barack Obama
Image caption Obama cumplió una rutina presidencial desde los tiempos de Bill Clinton.

Cumpliendo una tradición de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, extendió la suspensión de la parte más polémica de la ley Helms-Burton, que a mediados de la década de los 90 intensificó el embargo sobre Cuba.

En cumplimiento de lo estipulado en la ley, Obama envió una comunicación al Congreso informando que a partir del 1º de agosto se mantiene la suspensión por seis meses del artículo que permitiría presentar demandas contra empresas y personas que usufructen propiedades estadounidenses que fueron incautadas por el gobierno cubano.

La Casa Blanca mantiene así sin efecto ese artículo de la ley, que cuando fue firmada en 1996 por el entonces presidente Bill Clinton, generó molestias en Canadá y en algunos países europeos para entonces los principales socios comerciales de Cuba.

Con un lenguaje similar a las comunicaciones que enviaron sus predecesores, Obama aduce en su misiva al Congreso que la acción es "necesaria para el interés nacional de los EE.UU. y acelerará la transición democrática en Cuba".

Rutina presidencial

La decisión se produce justo cuando se inician contactos en Nueva York entre el gobierno estadounidense y el cubano para la renovación del acuerdo migratorio entre ambos países, aunque fuentes de la Casa Blanca descartaron establecer un vínculo entre ambos temas.

Image caption La llamada "Ley de Libertad y Solidaridad Democrática para Cuba" se aprobó en 1996.

Esas fuentes reconocieron a BBC Mundo que la suspensión semestral es ya una tradición que continuó cumpliéndose durante el gobierno de George W. Bush, a pesar de que los escasos vínculos con la isla se deterioraron aún más.

La suspensión ha evitado choques a Washington con algunos de sus más importantes aliados, quienes se quejaron de que el artículo equivalía a dejar a sus países a merced de una ley estadounidense.

Fuentes vinculadas a las potenciales demandas que podrían presentarse contra Cuba de no existir la suspensión presidencial estiman que casi US$2.000 millones fueron confiscados por el naciente gobierno de Fidel Castro, a principios de los años 60.

Esas propiedades pertenecían en su mayoría a empresas como Coca-Cola, Texaco, Colgate o ATT y valdrían unos US$ 15.000 millones a precios de hoy.

Además muchos cubanos, hoy ciudadanos estadounidenses, dejaron en la isla unos US$80.000 millones en propiedades y empresas que también fueron intervenidas por el estado comunista.

Bloqueo "legal"

La Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubanas, o Helms-Burton, fue promocionada por el entonces senador republicano Jesse Helms y el representante Dan Burton.

Como la ley impide a la Casa Blanca restablecer relaciones diplomáticas con La Habana mientras los hermanos Castro estén en el poder, cualquier modificación en la política hacia la isla debe contar con el visto bueno parlamentario.

Esa una de las razones que había llevado a Clinton a no firmar esa ley. Pero en febrero de 1996 se vio forzado a hacerlo tras el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate por parte de la fuerza aérea cubana, acción en la que murieron cuatro cubano-estadounidenses.

Washington y grupos del exilio cubano acusaron al gobierno comunista de haber interceptado a las aeronaves en aguas internacionales, mientras que La Habana reclamaba que estaban en aguas nacionales.

La indignación entre la opinión pública estadounidense terminó forzando a la adopción de la ley que convirtió al embargo a Cuba en una ley nacional y no en una decisión ejecutiva como había sido en sus 35 años de vigencia.

Eso ha dificultado cualquier revisión de la política hacia Cuba. El tema reactiva una estancada polémica donde los profundos miedos anticomunistas más propios de la Guerra Fría parecen impedir el entendimiento político, pese a que algunos congresistas sostengan que el embargo es una ley anacrónica e inefectiva.

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