Edén Pastora: el Contra que no fue

Edén Pastora
Image caption El nombre de Pastora quedó, para siempre, vinculado a la Contra.

Sandinista primero, disidente después, el "Comandante Cero" lamenta la paradoja de ser el nombre más famoso de un movimiento del que asegura no haber sido parte.

Desde sus primeros años la Revolución Sandinista enfrentó un movimiento armado de variada formación pero conocido con el nombre genérico de la Contra.

La Contra nació dividida geográfica e ideológicamente. Tenía un frente norte, el más activo, que operaba desde Honduras, integrado por ex miembros de Guardia Nacional somocista y financiado en parte por el gobierno de EE.UU.

El frente sur, en la frontera con Costa Rica, estaba dirigido por Edén Pastora, el Comandante Cero, quien fue uno de los líderes militares más admirados de la Revolución Sandinista que en 1979 sacó a Anastasio Somoza del poder.

Entre los dos frentes de la Contra no hubo coordinación, a pesar de los intentos que hicieron operadores de la inteligencia estadounidense, en parte porque Pastora desconfiaba de los del Norte a quienes les veía intenciones de reinstalar el somocismo.

No obstante esas diferencias ideológicas, desde que en 1983 tomó las armas contra Daniel Ortega, a quien acusaba de traicionar los fundamentos del sandinismo, el nombre de Pastora quedó vinculado a la Contra.

Una molesta paradoja política para Pastora, quien en entrevista con BBC Mundo se definió como "sandinista disidente" al que "nunca entendió" el resto del mundo.

La Contra negoció su desmovilización incluso antes de que el sandinismo perdiera las elecciones de 1990 a manos de Violeta Chamorro.

Pastora ya había dejado la lucha armada pocos años antes, se dedicó a algunos negocios y probó suerte en la política sufriendo varios reveses -el último en 2006 cuando se postuló a la presidencia de Nicaragua.

A sus 72 años y desde Managua, Pastora apoya lo que define como "la revolución" que encabeza nuevamente Ortega, de quien dice que "hoy hace lo que tenía que haber hecho en los 80 para evitar la guerra".

Los orígenes

Usted llega al gobierno con los sandinistas y sin embargo parece que no termina de irle bien con el grupo que encabezaba Daniel Ortega, ¿por qué rompe con ellos?

Image caption La Contra nicaragüense fue financiada por el gobierno de Ronald Reagan.

Lo que pasó es que después de que derrotamos a Somoza y tomamos el poder (...) la organización se inclinó por implementar un gobierno marxista leninista que es la antítesis del sandinismo. Yo por mucho que quise hablar con ellos no logré convencerlos de que para ser comunistas mañana tenían que ser sandinistas hoy. Y lo que hicieron fue irme marginando poco a poco. Entonces rompí con ellos.(...) Y no me quedó otro remedio que tratar de salvar el proyecto original de la revolución con el fusil en la mano y así organizamos la Alianza Revolucionaria Democrática, ARDE.

Pero el mundo se confundió (...) porque veían sólo blanco y negro. Veían sólo sandinismo y antisandinismo, revolución y contrarrevolución. No entendieron nunca la disidencia, la discrepancia fuerte.

¿Por qué retomar las armas si había cambiado la dinámica política tras el somocismo?¿No se respiraba una cierta libertad política? Y en todo caso, ¿no podía usted hablar con sus ex compañeros de armas, sus ex compañeros ideológicos sandinistas?

En el 79, 80, 81, 82 y parte del 83 hablé con ellos. Les pedí que no desviaran el proyecto revolucionario pero aquí no había libertad de prensa, como hay ahora; no había pluralismo político, como hay ahora; no había respeto a los derechos humanos, como hay ahora. Estaban alineados a la Unión Soviética y a Cuba. No se podía hablar. Aquí sólo se oía una voz, la del estado. Entonces no le quedó a este pueblo otra salida que volver a la guerra

¿Visto en perspectiva ahora usted considera que esa vuelta a las armas fue la decisión lógica?

En ese momento no quedaba otra hasta que ellos (los sandinistas) dieron elecciones libres en el 90 (...) Desgraciadamente no nos quedó otro camino más que el espantoso camino de la guerra en tiempos de Somoza y en tiempos del Frente (Sandinista de Liberación Nacional) cuando estaban los que ahora están fuera, en el Movimiento de Renovación Sandinista.

¿Qué tanta responsabilidad tuvo el movimiento antisandinista en mantener a Nicaragua empobrecida y en complicarle sus perspectivas de desarrollo?

Yo quiero aclarar una cosa: en la década del 80 habían tres posiciones bien definidas. En el norte una posición contrarrevolucionaria, revanchista, llena de odio, de venganza,. En Managua estaba un gobierno tratando de implementar el marxismo leninismo. Y en el sur estábamos nosotros queriendo salvar el proyecto original sandinista. Nosotros nunca fuimos Contras. Yo jamás he sido Contra. Yo soy sandinista y creo en la revolución. Creo que nosotros los demócratas podemos hacer revoluciones.

Pero en los textos de historia su movimiento en el sur de Nicaragua quedó vinculado al que integraron los ex somocistas, la derecha anti-sandinista y que ambos estuvieron de alguna manera manejados por algunas operaciones ilegales de la inteligencia estadounidense.

Cuando le oigo la gente decir que estoy marcado como Contra martilla José Martí en mi cerebro. Martí decía que en política lo real es lo que no se ve. Y lo que no se ve es que Edén es un disidente, un discrepante fuerte. La prensa de izquierda hablaba de "Edén el Contra" y la prensa de derecha, también para darle fuerza a la Contra del Norte, hablaba de "Edén el Contra".

Irán, la Contra y el Coronel North

Otro nombre vinculado a la Contra es el de Oliver North, el coronel estadounidense que organizó una operación internacional ilegal de tráfico de armas para financiar a los grupos que luchaban contra los sandinistas.

En 1986 estalló el escándalo que se conoció como el Irangate o Irán-Contras que implicaba ventas de armas a Irán, con cuyos beneficios se financiaba a la Contra. Incluso se le vinculó a operaciones de narcotráfico con el mismo fin.

Eran dos actividades ilegales, la primera por un embargo internacional por la guerra que libraban Irán e Irak y la segunda por una ley del congreso estadounidense que impedía apoyar a los anti-sandinistas.

Pastora asegura que nunca conoció a North. Incluso llegó a responsabilizarlo del atentado que sufrió en 1984 en el que murieron once personas durante una rueda de prensa en la que iba a denunciar actividades ilegales de la CIA. Algunos sostienen que los autores eran de la inteligencia sandinista.

En el 2007 North y Pastora se conocieron en un almuerzo en honor al estadounidense que se realizó en un hotel de Managua.

¿Se acercan a usted grupos de la inteligencia estadounidense para tratar de influenciar su movimiento?

La CIA me quiso usar y yo quise usar a la CIA, pero ni la CIA me usó ni yo usé a la CIA. Pero lo cierto es que por el sur no entró la Contra. Que si hubiera entrado la Contra por el Sur, EE.UU. invade Nicaragua y nos matan a todos.

Pero usted ha reconocido que alguna asistencia logró por parte de operadores de inteligencia estadounidenses...

Yo logré ayuda económica y militar de la CIA. Por eso le digo que yo traté de usar a la CIA. Logré espacios desde Costa Rica. Si la CIA no quiere no me da espacios en Costa Rica. Y si la CIA no quiere no le cierro la frontera a la Contra en el Sur.

¿Usted tuvo ocasión de hablar con Oliver North?

Nunca. Me odiaba con pasión. Un nacionalista, sandinista, revolucionario nunca iba a ser aceptado por alguien como North. Hace como dos años quiso conocerme, me invitó a un almuerzo (en un hotel de Managua) y llegué, como un caballero. Allí intercambiamos posiciones y me dijo: "comandante, yo tenía la peor percepción de usted, pero ahora se quién es usted".

Lo que él hizo en esos años para ayudar a la Contra ¿cómo lo calificaba usted?

Era censurable.

Pero debilitaba a un gobierno contra del que usted también estaba actuando...

Sí, pero no era el chiste debilitarlo para volver al pasado.

¿Y ya en aquellos años sabía lo que hacía el grupo de Oliver North?¿Me refiero antes de que estallara el escándalo y la investigación del Congreso en EE.UU?

Perfectamente bien y lamentaba la coincidencia porque ante los ojos del mundo aparentaba que estábamos en la misma acera, los Contras y nosotros. (...) Porque la presencia de la Contra en el Norte dificultaba nuestras posiciones de rescate del proyecto original sandinista. Dificultaban toda la lucha.

¿Se le acercaron a ustedes emisarios del Coronel North?¿Hubo posibilidades de un encuentro para que ellos le explicaran los objetivos que buscaban?

No. Nunca. Es que allí estábamos claros. Ellos estaban claros de mi posición desde hacía 20 o 30 años y yo estaba claro con la de ellos. No había forma de coincidir. (...) Todo el tiempo yo lo critiqué (la operación de North) y se lo dije a la CIA.

Hablé con William Casey y les dije que estaban cometiendo el mismo error que cometieron en Cuba, apoyando a los de (el ex presidente Fulgencio) Batista. (...) Ustedes están apoyando a los somocistas a los que este pueblo acaba de derrotar porque los estaba matando. Yo se los dije (...) Fue un regaño, cuando les dije que estaban cometiendo errores apuntando al pasado.(...) Nuca tuvieron la capacidad de rectificar.