Contragolpe israelí en América Latina

Avigdor Lieberman, canciller israelí
Image caption Lieberman prentende reforzar las relaciones de Israel con América Latina ante el avance de Irán en la región.

El ministro de Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, una figura controvertida fuera y dentro de su país, comenzó este martes una gira por América Latina con la intención explícita de combatir la influencia de Irán en la región.

Lieberman -quien según algunos analistas no ha sido recibido con entusiasmo en Europa y Estados Unidos, donde los gobiernos han enviado funcionarios "de segunda" a su encuentro- se reunirá con Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, antes de partir rumbo a Argentina, Perú y Colombia.

Aunque el canciller evita las escalas en Venezuela y Bolivia -con quienes Israel ya no tiene relaciones diplomáticas, tras la incursión en la Franja de Gaza- y otros aliados de Irán en la región, al menos en Brasil los ánimos están caldeados.

Uno de los líderes del oficialista Partido de los Trabajadores, Valter Pomar, dijo a un periódico israelí que la izquierda brasileña prepara manifestaciones de protesta ante la visita de un personaje resistido, aunque el gobierno se apuró a aclarar que no es ésta su postura.

Es que este político israelí de ultraderecha, judío de origen moldavo y líder del partido nacionalista Israel Beitenu, es admirado por no tener pelos en la lengua, pero también ha sido tildado de "racista y fascista" por quienes critican su visión del conflicto de Medio Oriente, y sus exigencias de "lealtad" a los israelíes de origen árabe.

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Lieberman llega a la región con un cortejo integrado por empresarios de los sectores de comunicaciones, agricultura y tecnologías de avanzada.

Según indicaron fuentes del ministerio, el objetivo de la gira de Lieberman es "enfatizar la importancia de América Latina para Israel" aunque "no es ningún secreto" -dijo a la BBC la directora regional Dorit Shavit- que la cancillería pretende exhortar "a los países de la región a tener cuidado" con Irán.

Campo de batalla.. de influencias

Image caption Israel denuncia que la Triple Frontera es "zona roja" de actividad de grupos extremistas.

La presencia creciente de Irán como socio comercial y aliado político es una tendencia reciente en la región. Su acercamiento a Venezuela se ha concretado no sólo en más de una decena de encuentros entre el presidente Hugo Chávez y el mandatario iraní Mahmmoud Ahmadinejad, sino también en la firma de cerca de 150 acuerdos comerciales, por montos superiores a los US$20.000 millones.

Caracas no sólo tiene conexión directa con Teherán a través de una línea aérea, Conviasa, sino que es el promotor principal de "nuevas amistades" en la región: Bolivia, Nicaragua y Ecuador han cultivado una relación especial con Irán en los últimos años.

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"Cuando Venezuela abre la puerta a Irán se inicia un proceso peligroso", había dicho previamente Dorit Shavit a la corresponsal de BBC Mundo en Jerusalén, Jana Beris, con motivo de la participación del número dos de la cancillería israelí en la reunión de la OEA en Honduras.

"Irán no es un país ingenuo, inocente, que llega al continente simplemente porque quiere ampliar relaciones , sino que tiene una serie de actitudes negativas. Quiere provocar a EE.UU., desarrolla misiles y proclama su deseo de borrar a Israel del mapa", agregó.

También desde Estados Unidos, la influencia iraní en América Latina se mira con preocupación. "Si se observan las ganancias, particularmente en América Latina, que Irán y China obtuvieron, es francamente perturbador", afirmó la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, el pasado mayo.

Hezbollah, Hamas y muchas sospechas

Image caption De acuerdo al embajador iraní en Brasilia, Brasil podría ser el primer destino de Ahmadinejad.

Tanto los funcionarios israelíes como estadounidenses han acusado a algunos países latinoamericanos de hacer la vista gorda a la actividad de los que llaman "grupos terroristas" en la región, que se aprovecharían de vacíos legales y fronteras porosas para recaudar dinero que luego enviarían a Medio Oriente.

"La infiltración de Irán en la región" que denuncia el número dos de Lieberman, Danny Ayalon, se concretaría en el apoyo de grupos que -desde regiones apartadas en el norte de Colombia, la Isla Margarita en Venezuela, y desde la zona de la Triple Frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil-, financiarían a grupos islamistas como Hamas en la Franja de Gaza o Hezbolá en el Líbano.

El Departamento de Estado de EE.UU. reconoció en un informe publicado en abril que no existen pruebas de actividades de grupos islamistas en América Latina, en concreto en la Triple Frontera.

Las comunidades acusadas se han defendido diciendo que envían dinero para colaborar con la situación social en sus países.

Sin bajar la guardia

De todas formas, Israel y Estados Unidos se mantienen alertas. Y Lieberman llega a los países amigos de América Latina para recordarlo. Conversará con los presidentes, participará en eventos académicos y se reunirá con las colectividades judías.

En Buenos Aires participará de los eventos conmemorativos por los 15 años del atentado contra la mutual judía AMIA, que dejó 85 muertos y 200 heridos. Tanto Israel como Argentina y EE.UU. han responsabilizado a las autoridades iraníes de entonces de dirigir el ataque, que según denuncian, habría sido perpetrado por miembros de Hezbolá.

Ante este embate diplomático, fuentes iraníes indicaron que Ahmadinejad visitará Brasil en su primer viaje oficial tras resultar reelecto en junio. Irán claramente no quiere quedarse atrás.

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