El limbo diplomático de Honduras

Rosalinda Bueso, embajadora de Honduras en México
Image caption Bueso recuperó la embajada hondureña en México, pero su país le cortó los recursos.

El golpe de Estado que metió a Honduras en la peor crisis política de su historia reciente ha generado, en el exterior, un limbo diplomático que convierte a sus embajadas en centro de confrontación y presión.

El último incidente ocurrió en México. El miércoles, policías de ese país bloquearon el acceso de la sede hondureña a los funcionarios designados por el gobierno instalado en Honduras tras el golpe.

La embajadora hondureña del gobierno depuesto, Rosalinda Bueso, había sido "destituida" el lunes, pero con la intervención de la Cancillería mexicana, pudo recuperar la sede diplomática.

Bueso recibió el reconocimiento de 21 embajadores latinoamericanos y del Caribe. Con esta intervención, México dejó claro que el gobierno que reconoce es el del depuesto presidente Manuel Zelaya.

Desde Honduras, el gobierno interino que encabeza Roberto Micheletti respondió congelando todas las cuentas y gastos de representación a la embajadora en México.

Unanimidad

El canciller brasileño acaba de declarar que la solución a la crisis de Honduras sólo se resuelve con el retorno de Manuel Zelaya.

Image caption Las sedes diplomáticas dentro y fuera de Honduras han sido escenarios de protesta.

"Rara vez vi un asunto internacional que tuviera tanta unanimidad como éste. Los únicos que están pensando distinto son los que dieron el golpe en Honduras", dijo Celso Amorim, citado por el diario Folha de Sao Paulo.

En Honduras, el gobierno de Roberto Micheletti expulsó el martes a los diplomáticos de Venezuela poniendo un plazo de 72 horas para que abandonen el país.

Sin embargo, la delegación de Caracas en Tegucigalpa señaló que sus miembros no se irán de Honduras porque la orden viene de un gobierno "golpista" no reconocido por Venezuela.

La corresponsal de BBC Mundo en Caracas, Yolanda Valery, destaca que el propio presidente venezolano, Hugo Chávez, ha negado en varias ocasiones estar interviniendo en los asuntos de Honduras, al tiempo que se ha referido a la necesidad de no quedarse de brazos cruzados.

En las horas que siguieron al golpe, varios países latinoamericanos retiraron a sus embajadores. Lo hicieron Nicaragua, Ecuador, México, Colombia, Venezuela, Argentina y Brasil, entre otros, y naciones de la Unión Europea repitieron el gesto días después.

Estados Unidos, por su parte, ordenó la interrupción hasta nueva orden de toda actividad militar de sus soldados destacados en Honduras en colaboración con las fuerzas armadas del país.

El limbo diplomático crece con la presión internacional para que el gobierno de Micheletti acepte la propuesta presentada por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, en el llamado Acuerdo de San José cuyo punto fundamental pide reinstalar en el poder al presidente depuesto, Manuel Zelaya.

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