Miami, la "pequeña Honduras"

 Manifestación en Miami en favor de Micheletti y en contra de Zelaya.
Image caption La Alianza de Miami por la Paz, Democracia, Justicia y Libertad, en apoyo de Micheletti.

Colores azul y blanco tiñendo las calles, camisetas del equipo hondureño de fútbol y gritos de "Fuera Mel, viva la democracia".

No es un barrio en el centro de Tegucigalpa, es Miami, la ciudad elegida este viernes por decenas de hondureños en Estados Unidos que se oponen al presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, para iniciar su marcha reivindicativa hacia la Casa Blanca.

A 1.500 kilómetros de la capital hondureña, una coalición de asociaciones agrupadas en torno a la Alianza de Miami por Hondureños en Paz, Democracia, Justicia y Libertad marchó por las calles de Miami, convertida por horas en la 'Pequeña Honduras', como muestra de apoyo al gobierno interino de Rodrigo Micheletti.

Su caravana, compuesta por cerca de un centenar de autos forrados de banderas, se dirigió al consulado hondureño en esta ciudad para celebrar una vigilia. Ésta fue la primera parada de una procesión con destino Washington, donde el lunes por la tarde intentarán arrancar al presidente Barack Obama su apoyo al gobierno nacido del golpe de Estado.

"Venimos a apoyar a nuestro presidente, que está luchando para que no haya muertos en nuestra patria. Que vea el mundo y que vea Zelaya que no le queremos en Honduras", dijo Iris, una hondureña que reside en Miami y viajará este domingo a Washington.

A esta marcha se unirán otras organizaciones hondureñas de Estados Unidos para exigir a Obama que "no condene al pueblo hondureño quitándole las ayudas económicas", le dijo a BBC Mundo el presidente de la Alianza, Francisco Portillo.

Una "guerra psicológica"

Su esperanza es, además, que después de la fugaz visita de Zelaya a Honduras que tuvo lugar este viernes, la administración estadounidense les garantice que el ex mandatario no volverá a pisar el suelo de su país.

"El intento de vuelta de Zelaya es una guerra psicológica, ya que sólo se presenta en la frontera, pero el resto del país está tranquilo. ¿Qué clase de líder provoca por capricho personal que haya derramamiento de sangre, como ocurrirá si vuelve?", cuestionó Portillo desde el barrio de la Pequeña Habana de Miami.

Allí, desde hace semanas, las paredes de las cafeterías hondureñas escuchan más debates de lo habitual. La de la supuesta intervención de Hugo Chávez en cada decisión de Zelaya es una sospecha que planea por cada conversación.

Por eso, el líder venezolano ocupaba este viernes, casi con el mismo protagonismo que Zelaya, los reproches de este grupo opositor, al que también se sumaron otros ciudadanos latinoamericanos descontentos con el giro a la izquierda de varias naciones latinoamericanas.

¿Freno a la izquierda?

Image caption Los manifestantes reclamaron el apoyo de Obama y la no intervención de Chávez.

"Lo que hemos hecho como pueblo es frenar una escalada de la nueva izquierda, que ha conseguido destruir el Estado de Derecho desde el poder en América Latina", opinó Johnny Handal, diputado del Partido Nacional, que apoya al gobierno interino de Micheletti.

Este "coraje del pueblo hondureño le da mayor seguridad a EE.UU. frente a los objetivos que tienen trazados Hugo Chávez, Fidel y todo este bloque de países", dijo. Por eso, aseguró, el inquilino de la Casa Blanca acabará por aceptar al gobierno interino.

"Mel Zelaya nos había pegado un golpe. Puede que agarrarlo de su casa y sacarlo del país no fuera el mejor procedimiento", reconoció el parlamentario, "pero durante meses vivimos violaciones de la Constitución".

Pero no todos los hondureños que se encontraban en esta manifestación se oponían al regreso de Zelaya al país. Zairy, una mujer que vive a caballo entre Tegucigalpa y Miami, incluso votó por el presidente depuesto en las últimas elecciones y querría verlo nuevamente en su tierra:

"Mel es hondureño y por tanto tiene derecho a volver al país... pero directo a la cárcel".

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